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jueves, 20 de agosto de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos y escultóricos del románico. EPÍLOGO

 


Al concluir el glosario de términos románicos comenzado en los fríos de enero y terminado en los calores de agosto que este Madrid nos regala con tanto empeño, a pesar de nuestra oposición a ellos, quisiera pedir al lector que ha seguido todas las entradas cierta indulgencia.

Ventana prerrománica burgalesa. Siglos IX-X

Como señalé al comienzo, mi propósito nunca fue elaborar una obra de erudición académica ni un estudio exhaustivo de carácter histórico-escultórico-arquitectónico. Mi intención ha sido mucho más modesta: reunir y compartir el nombre y concepto de ciertos términos hasta ahora poco conocidos por los aficionados a la contemplación y al disfrute del arte románico, así como ofrecer fotografías para mejor comprensión de lo expuesto. Por eso, y con ese mismo espíritu, y de manera muy parcial por mi parte, he procurado acompañar las distintas entradas del blog con fotografías de iglesias románicas rurales de toda España, pero siempre que he podido he introducido alguna del Monasterio de San Pedro de Villanueva, más que nada por dar a conocer los tesoros de esta casa tan querida por mí, donde he hecho muy buenos amigos en conferencias, charlas y tertulias y donde tantos conocimientos he adquirido simplemente practicando el quietismo de Juan de Mairena  en la contemplación de sus capiteles, metopas y canecillos, y que me gustaría que todo el mundo conociese. Pequeño recinto que encierra tanto románico que deslumbra al que se acerca por primera vez a tan maravilloso estilo. Sabido es mi afecto hacia este lugar singular, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís, cuyas estancias y sus alrededores invitan siempre a soñar en los duros inviernos y en las ignoradas vidas de los monjes anónimos que durante mil años, quizá más, habitaron, trabajaron, oraron y, finalmente, fallecieron entre sus muros. Sus historias contadas junto al fuego, su infancia recordada de vez en cuando, sus anhelos al ingresar en la Orden, sus preocupaciones cuando ya estaban ordenados, sus miedos ante los peligros externos al monasterio, sus alegrías cuando todo salía bien, todo, todo quedó encerrado entre estos muros que evocan un pasado que nunca volverá a ser a pesar de que nos nos acompañan a cada paso que damos por el claustro o la iglesia.

Ventana absidial. Románico pleno, siglo XII

Y es que uno se pone a hablar de San Pedro de Villanueva y no puede parar. Permítaseme haberme perdido en el relato unos momentos porque, a fin de cuentas, San Pedro de Villanueva es el causante, cómplice y colaborador necesario de que hoy tengamos este trabajo entre las manos. Poco es lo que nos queda de aquella casona, fundación de un rey, Alfonso I el Católico, y luego reformada en el siglo XII: un ábside con dos absidiolos que conservan sus capiteles, interiores y exteriores, y una completa colección de canecillos y metopas, algunos ya muy castigados por los años y el clima. A esto, que no es poco, hay que añadir una estancia del claustro —capilla de San Miguel la llaman—, de unas hechuras tan armoniosas y elegantes, que también suma réditos, junto con la portada, para hacer de San Pedro de Villanueva uno de los mejores ejemplos, si no el mejor, del románico asturiano. Resulta inevitable pensar en lo que habría sido este monumento si hubiera llegado hasta nosotros completamente intacto, pero eso es mucho pedir: las casas piden obras de mantenimiento y cada una de ellas puede llegar a convertirse en una reforma; a los ocupantes de las mismas les preocupa más la habitabilidad que la belleza, los cánones cambian con los —muchos— años, y los estilos modernos sustituyen a los antiguos que ya nadie comprende ni entiende. Además, es lógico que los monjes buscaran en todo momento una utilización del espacio que favoreciera su comodidad y confort.

Pero volvamos al glosario. Tengo que decir que es un trabajo pensado para quienes se enfrentan a una terminología que constructores y estudiosos manejan con soltura, pero que a los aficionados a veces nos vuelve locos cuando leemos un manual o  una descripción. Este glosario sirve, o pretende servir, para perder el miedo y hablar con propiedad y sin temor a equivocarnos, por ejemplo, de lo que diferencia a una arquivolta de una chambrana o a un tejaroz de un guardapolvo, y para saber que canecillo es lo mismo que modillón y que decir metopa equivale a decir tabica; que lo digamos sin complejos porque sabemos de qué estamos hablando y tengamos la seguridad de que podemos colocarnos a un nivel de tú a tú con el más pintado.


Ventana absidal. Románico tardío, siglo XIII

         De las fotografías, qué decir. Si es cierto que una imagen vale por mil palabras, aquí hay seiscientas quince imágenes. Seiscientas quince mil palabras ahorradas. Eso como mínimo.

Mas no solo hay fotografías. Un glosario, fríamente hablando, es una lista de términos, normalmente de un tema concreto, acompañados de su definición o explicación. Demasiado frío en este caso, que se ha realizado con tanta entrega y dedicación. El nuestro es mucho más que una simple lista de trescientas ochenta y dos palabras, pues ese es el número de términos que recoge: es también el resultado de recoger, ordenar y dar sentido cariñosamente a todo aquello que hemos ido aprendiendo por el camino y que queremos compartir. Cada término guarda un poquito de esfuerzo, de búsqueda y de dedicación. ¡Cuántas veces hemos apuntado la palabra que decía el experto y hemos corrido a buscarla en el diccionario y a memorizarla! ¡Cuántas veces hemos callado por vergüenza de preguntar lo que nadie preguntaba, creyendo que todos lo conocían menos nosotros, pero resultaba que también lo ignoraban! No, no es solo una colección de vocablos, es algo más: es el conocimiento recopilado durante años y transmitido, a veces con nuestras palabras, a veces con las de otros, para que todos los amigos del románico las tengamos en la mano y en la mente cada vez que las necesitemos y podamos comprender la inteligencia secular de cada término que, una vez llevado a la piedra por un maestro, está gritando su sabiduría y escondiéndola al mismo tiempo.

Ventana absidial. Románico de frontera. Siglo XIII


          En resumen, y después de bastante trabajo para quien hace esto por afición, este glosario representa un pequeño mapa de lo aprendido; está hecho con paciencia y cariño, concebido para que cada palabra encuentre su lugar y pueda seguir ayudándonos a comprender, recordar y descubrir. Ni más ni menos.

Y nada más, solo queda decir que, si en enero hubiera sabido lo trabajoso que iba a resultar, no lo hubiera hecho, pero hoy ese trabajo se ha visto compensado con la satisfacción de contemplarlo  acabado y, paradójicamente, me hubiera gustado saber hacerlo más extenso, y esto da ánimos para emprender nuevos proyectos, siempre para mayor difusión de un estilo tan armonioso, sencillo, interesante y seductor como es el arte medieval que se expandió como la luz del sol por toda Europa, para asombro nuestro y de los habitantes de aquella época tan convulsa histórica y socialmente, que tan felices se sentirían si pudieran ver lo felices que nos hace su arte.

Seguiremos viéndonos en este blog… si Dios quiere y la fortuna de la vida nos acompaña, lo cual no es poco pedir.

Salud y Románico, amigos. Y buen tour des compagnons; recordad siempre que la vida es breve y el arte es inagotable.


Antonio García Francisco.

Madrid, agosto de 2026

viernes, 31 de julio de 2026

Breve glosario de los elementos arquitectónicos del románico. - XXI

 

Idealización del monasterio de San Pedro de Villanueva
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII

Traspasamos la frontera de la letra S y entramos en el territorio de la letra T, signo que semeja la espada que un soldado clavó en la tierra cuando llegó la paz para, libre ya de su peso, comenzar a construir en lugar de destruir, como había hecho durante toda su vida anterior guerreando por cuenta ajena. Allí quedó, hasta terminar convertida en la viga maestra sobre la que descansa el tejado del monasterio. Hemos llegado a su territorio y, sin dilación alguna, nos disponemos a atravesarlo. 

El viaje se acaba y nuestras fuerzas están al límite; soñamos ya con la letra Z.




TAJAMAR

Saliente en el extremo de un machón de un puente de piedra. También llamado estribo, si va a contracorriente, se llama tajamar; si va a favor de la corriente, se llama espolón. Si el río es muy caudaloso, encima de cada tajamar se coloca un aliviadero para que la fuerza del agua no dañe la estructura del puente.

Tajamar con su correspondiente aliviadero.
Puente romano de Mérida. Siglo I a.C.

Espolones Puente romano de Mérida. Siglo I a.C.

TAMBOR

Pieza cilíndrica, una de las que componen el fustesi no es monolítico.

Anillo sobre el que se sustenta una cúpula. Muro circular o poligonal de altura reducida, sobre el que apea una cúpula. Puede estar perforado por vanos con función de lucernario. Cimborrio.

 Parte más voluminosa de un capitel.

Tambores de una columna y método de sujeción


Los canteros medievales eran expertos en la tarea de sustituir los soportes de 
un edificio sin alterar lo que soportan las columnas.
En este manuscrito iluminado del siglo XV se muestra a los canteros realizando
esta delicada tarea bajo la atenta mirada y dirección del Maestro de Obra






Detalle del tambor de la colegiata de Santa María la Mayor, Toro
Zamora. Siglo XII


TAQUEADO

Ver ajedrezado, jaquelado o jaqués

Ver también billas-billeteado

Decoración compuesta por pequeños tacos o paralelepípedos dispuestos en yuxtaposición y alineados, dejando entre ellos espacios de igual anchura. La repetición ordenada de estos elementos en hileras produce un efecto visual similar al de un fragmento de tablero de ajedrez. Autoridades en la materia hay que afirman que se entiende que el taqueado solamente forma dos hileras, mientras que el ajedrezado forma tres o más, pero lo cierto es que no hay diferencia entre uno y otro.

 

Taqueado. Antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva,
hoy Parador Nacional de Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII


TARDORROMANICO

Románico tardío ver Románico Tardío

 

TARJA, TARJETA O CARTELA

Escudo grande en una fachada.

Tarja. Ermita de Santa María de La Piscina. Peciña. San  Vicente de la Sonsierra
La Rioja. Siglo XII. 



Tarjas. Antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva,
hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís. 

TARJETA

Adorno plano y oblongo que contiene una inscripción. (ver filacteria)

El magister Sancius se identifica mediante una tarjeta o filacteria
Antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, hoy
Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII

TEJAROZ

Alero volado sobre una portada. Autores hay que lo confunden con la chambrana: no tienen ningún parentesco entre sí.

Ver también guardapolvo

Tejaroz en el arimez de la portada de la iglesia de San Cipriano,
Bolmir, Cantabria, siglo XII


TELAMÓN

Atlante. 

Ver estatuaria


TENANTE

En los templos visigodos, prerrománicos y románicos, los tenantes son los soportes que sujetan el ara del altar.

Tenantes. Iglesia de San Salvador. 
San Salvador de Cantamuda Palencia, siglo XII


Tenantes de altar formados por capiteles reutilizados.
Iglesia de la Virgen de las Dehesas. Navares de Ayuso, Segovia. Siglo XII

Recomiendo encarecidamente ver los tenantes de altar en la ermita de los Santos Mártires en Garray, Soria, del siglo XII. Una verdadera maravilla que cuenta historias.


TENIA

Ver cimbria,filete o listel

Tenia

TIBURIO

 Ver cimborrio



TÍMPANO, TIMPANILLO

El tímpano es el espacio comprendido entre el dintel y la primera arquivolta generalmente de la portada principal de un templo.

Tímpano. Iglesia de San Pelayo. Puentedey, Cantabria
Siglo XII

Tímpano labrado en ataurique árabe, un entrelazo vegetal infinito.
Colegiata de San Pedro. Cervatos, Cantabria. Siglo XII

El timpanillo es el tímpano de los arcos lombardos. 

Ver arcatura.


TIZÓN

 Ver soga y tizón   

Ver hilada 


TONGADA

Capa de material, especialmente de mezcla, aglomerante, caldearena (la mezcla de cal, arena y agua utilizada para unir mampuestos, revocar o enfoscar), mortero, lecho que se extiende de una vez en un muro para seguir levantándolo.

Tongadas de material. Castillo de  Burgalimar.
Baños de la Encina, Jaén. Siglo X


TORAL

Cada uno de los arcos que demarcan el crucero y que sujetan una cúpula, un cimborrio o una simple bóveda. En iglesias de tres naves de igual altura, los arcos torales que separan las naves se llaman formeros.

Ver arcotoral


Arcos torales. Ermita de La Anunciada. Urueña, Valladolid
Siglo XII

TORNAPUNTA

Ver jabalcón o jabalón


TORSA/TORSO

Cualquier volumen colocado en vertical que se retuerce. En las columnas da lugar a diferentes formas con sus correspondientes nombres, quizá las más conocidas sean las columnas torsas en espira o arista; cuando se retuercen varios fustes, se llaman entorchadas, aunque generalmente, tanto en unas como en otras, se dice solamente torsas.

Iglesia de San Pedro. Caracena, Soria. Siglo XII


Iglesia de San Pedro. Caracena, Soria. Siglo XII



Monasterio de Santo Domingo. Silos, Burgos.
Siglo XII

                TORTILLO 


Ver bezante o roel



TRANSEPTO 

 

Nave transversal que corta las naves longitudinales,

Ver crucero


TRASDÓS

Ver parástade 


TRASDOSADO

Se dice cuando el trasdós de un arco, arquivolta o bóveda es cubierto por algún elemento arquitectónico, generalmente un paramento.  

Arcos trasdosados. Santiago de Penalba, León. Siglo X


TREBOLADA

Estructura en forma de trébol. Se aplica generalmente al conjunto del ábside y dos absidiolos.

Cabecera trebolada. Monasterio de San Pedro de Villanueva,
hoy Parador Nacional d Turismo de Cangas de Onís, Asturias. S. XII

TRENZADO

Decoración geométrica que imita una trenza.

Iglesia de Santa María. Yermo, Cantabria. Siglo XII


TRÉPANO

Instrumento que sirve para horadar.
Trabajo hecho con dicho instrumento horadando la superficie, eliminando el material sobrante, hasta formar un diseño afiligranado. En la piedra se realizaba recién extraída porque es cuando está más blanda; después, con el tiempo, se endurece y el trabajo se vuelve perdurable. Era una técnica muy querida por los canteros medievales.

Trabajo de trépano. Capitel de la ermita de Santa Ceculia.
Vallespinoso de Aguilar, Palencia. Siglo XII

San Vicentejo de Treviño. Condado de Treviño, Burgos
Siglo XII

TRESBOLILLO (AL) TRESBOLILLO (AL)

Piezas homogéneas que se colocan en filas paralelas, intercalando un espacio entre cada pieza, de modo que las de una fila estén frente a frente con los huecos de la fila contigua, como si formasen triángulos equiláteros. El modelo del tresbolillo es la manera de plantar las vides, los frutales, las hortalizas… 

Iglesia de San Andrés. Argomilla de Cayón (Santa María de Cayón),
 Cantabria, siglo XII


TRONERA

Ver aspillera

 

 

 

TÚMIDO

Arco de herradura apuntado

Arco túmido. Ermita de Nuestra Señora de la Antigua
Madrid. Siglo XIII


Hemos llegado al final de la etapa dedicada a la letra T. El recorrido ha sido largo y, por el camino, hemos conocido a muchos de los habitantes que dan forma  de vida a este particular territorio de los términos constructivos. No ha sido un trayecto fácil: la T nos ha llevado por un terreno amplio, denso y, en ocasiones, algo árido. Pero precisamente por eso, merece la pena hacer una pausa antes de continuar el viaje.

Con la ilusión renovada, preparamos la marcha al territorio de la letra U, donde un único habitante, que ya conocemos, ejerce funciones de rey y de guardián.  


Antonio García Francisco

Madrid, julio de 2026


miércoles, 29 de julio de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del románico - XX

 

Idealización del monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII


Ya hemos llegado a la letra S, un pequeño río que, con sus dos curvas, imita el camino que toma el humo para perderse en las alturas.

No sabemos qué encontraremos. Venimos arrastrando el cansancio desde que partimos del territorio de la A, pero a estas alturas del recorrido ya pocas cosas logran sorprendernos. Sabemos, gracias a nuestra guía del viajero experimentado, que encontraremos a conocidos como el salmer y el sillar, lo cual siempre es causa de alegría, y seguiremos avanzando cuanto sea necesario hasta alcanzar la letra T.

No nos demoremos; aún quedan muchas piedras por interrogar y muchas palabras por conocer. ¡Adelante!

SAETERA

También conocida como aspillera, es una abertura vertical, estrecha y alargada que se construía con fines defensivos en los muros y torres de las fortificaciones medievales. Su diseño principal cuenta con un "derrame interior" (hacia uno o ambos lados). Esto significa que la ranura es muy estrecha por fuera, pero se va ensanchando hacia el interior. Gracias a esta forma, los arqueros tenían un amplio ángulo para disparar mientras se protegían de las flechas enemigas. Ese ensanche recibe el nombre de derrame.

En las iglesias románicas el motivo principal de su estrechez era estructural. Los muros eran muy gruesos para así poder soportar el peso de las bóvedas de piedra. Hacer ventanas grandes habría debilitado las paredes, poniendo en peligro todo el edificio. Además de regular el paso de luz, impedían el del frío, el agua de lluvia y la nieve.

Saetera con derrame exterior. Fuentiduña,Segovia
Iglesia de San Miguel, siglo XII


Saetera o aspillera con arco de herradura túmido
En este caso el derrame es al interior para desparramar la luz
Ermita de Santa María la Antigua, Madrid, siglo XIII
Románico de frontera

SALEDIZO 

Elemento constructivo integrado o incorporado a un muro que sobresale claramente de su plano. Son numerosos los elementos arquitectónicos que cumplen esta condición, como por ejemplo el arimez, el rafe, la ladronera o matacán

Generalmente es el parapeto o caja que protege un hueco practicado en el techo o en la bóveda de la puerta principal y de otras puertas, para defender ese paso desde arriba, lanzando piedras, virotes o agua hirviendo.


Buhedera, buhera, ladronera o matacán siglo XIII
Castillode Montealegre,Valladolid



 

Lanzamiento de proyectiles por los defensores desde los matacanes


SALMER

La primera dovela que inicia el arranque del arco con su curvatura.



Salmer. Ermita de San Cristóbal.
Canales de la Sierra, La Rioja. Siglo XII

Ver también aquí.


SARDINEL

Hilada o hiladas de ladrillos colocados de canto presentando a la vista generalmente su cara menor. Muy utilizado en el románico de frontera para formar dibujos y adornos.

Hiladas de ladrillos en sardinel. Torre de la iglesia de San Nicolás
Madrid, siglo XII, románico mudéjar o de frontera


Aparejo en sardinel. Portada de la hoy ermita de Santa María La Antigua,
antes iglesia de Santa María Magdalena. Madrid, siglo XIII
Románico mudéjar o de frontera.

SERRABLÉS

El románico del Serrablo es un conjunto singular de iglesias medievales construidas entre los siglos X y XI en la comarca del Serrablo, en el Pirineo oscense.

Estos templos presentan una fisonomía muy característica que combina los primeros rasgos del románico aragonés con elementos de tradición mozárabe, lo que les confiere una personalidad arquitectónica única en su contexto.

Iglesia de San Bartolomé. Gavín, Huesca
Construida entre finales del siglo X y principios del XI


Iglesia de San Bartolomé, Gavín, Huesca
Detalle de la torre

SOFITO

Superficie inferior de un dintel, un alero o cualquier elemento arquitectónico en voladizo horizontal y corrido.

Sofito del alero del ábside central del antiguo monasterio
benedictino de San Pedro de Villanueva, Cangas de Onís, Asturias
Siglo XII



Sofito del arco central de la Puerta de Alcalá, Madrid.
Siglo XVIII


SOGA Y TIZÓN

“Aparejo a soga y tizón” es un sistema de colocación de sillares, sillarejos o ladrillos en el que se alternan las caras largas (sogas) y cortas (tizones) de las piezas. Esta disposición no tiene por qué seguir una secuencia rígida, sino que puede variar según el diseño del muro o las necesidades de la construcción.

Ver hilada

 

Paramento a soga

 

Paramento a tizón



Paramento a soga y tizón


Paramento a soga y tizón

SOGUEADO

Motivo decorativo en fustes, baquetas, baquetones o boceles tallados de manera que imitan el aspecto de una soga o de un grueso cordón trenzado. Es una característica distintiva del arte asturiano y, con el paso del tiempo, este elemento ornamental se incorporó también a la arquitectura románica.

Ver también columna funicular


Astrágalo sogueado, antiguo monasterio benedictino
de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional de Turismo
de Cangas de Onís. Asturias, siglo XII

Chambrana sogueada. Ventana absidial del antiguo monasterio
benedictino de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional
de Turismo de Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII

Capitelillo de fuste expoliado en el antiguo 
monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva,
hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís.
Asturias, siglo XII

SOTABASA

Elemento colocado bajo la basa de una columna.

Ver también plinto.

Sotabasa en la iglesia del antiguo monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias, siglo XII

SUPPEDANEUM o SUPEDÁNEO

Grada superior sobre la que va colocado el altar, muchas veces enriquecida con maderas u otros materiales.

Suppedaneum. Iglesia de San Salvador.
San Salvador de Cantamuda, Palencia. Siglo XII

Hemos completado una etapa más de este recorrido. El sinuoso camino de la letra S ha cumplido su propósito: conducirnos hasta el extremo opuesto de aquel en el que iniciamos la marcha. Ha sido un trayecto largo, pero también una oportunidad para la reflexión. 

No es casual que la S evoque la figura de la serpiente. Desde la Antigüedad, este animal ha simbolizado la sabiduría, la renovación y la vida eterna en numerosas culturas. Siguiendo su recorrido, hemos ido adquiriendo sabiduría y conocimiento al descubrir y comprender los términos que conforman este territorio del lenguaje. Y, de algún modo, también les hemos concedido una forma de permanencia. Las palabras y sus conceptos perduran mientras alguien las lee, las comprende y las transmite. Cada nueva lectura las mantiene vivas, de modo que el conocimiento que encierran continúa viajando a través del tiempo, igual que la serpiente recorre, incansable, su propio camino.

Todo indica que el siguiente destino será el territorio de la T, donde nos esperan nuevos habitantes y nuevas historias por descubrir. Pero no conviene adelantarse. Cada etapa tiene su propio ritmo y merece ser recorrida con calma. Por ahora, es momento de hacer un alto en el camino y recuperar fuerzas. El sendero irá revelándonos sus secretos paso a paso, a medida que avancemos por él. 

Mientras tanto, os deseamos un feliz descanso, intrépidos viajeros del románico.


Antonio García Francisco.

Festividad de Santa Marta. Madrid, julio de 2026