Hablar de la guerra civil en estos años, por increíble que parezca, resulta difícil en este país.
Dar una opinión al respecto todavía produce alguna que otra reacción que debería ser solo un recuerdo. La realidad es que mucha de la culpa la tienen aquellas personas a las que les vale cualquier cosa para usar como arma arrojadiza y, si bien pueden recibir como respuesta el ser ignoradas, que es en la mayoría de los casos, no dejan de demostrar con sus exabruptos que la herida tiene una pequeña, espero, y mal suturada herida.
La guerra civil española fue el resultado de una larga decadencia del sistema político español, evidenciando un declive social y económico que sólo la ceguera de estos impidió que media España se alzara en armas contra la otra media, que familias enteras se convirtieran en enemigas solo por pensar diferente y que hermanos se dispararan entre sí. Y saben lo que más me asusta, que el drama que unos pocos desataron para desdicha de muchos lo estoy viviendo en estos tiempos. La polarización de la sociedad es considerada por sociólogos, politólogos y psicólogos sociales como el germen de cultivo o caldo de cultivo de la inestabilidad democrática, la erosión institucional y la fractura comunitaria, llevando a la radicalización en todas sus vertientes, y amigos de Radio Cangas, créanme cuando les digo que las políticas extremas son como una circunferencia donde los extremos siempre se juntan.
Hoy este conflicto vive entre nosotros con rabiosa actualidad. Tristemente todavía existen personas que siguen en la tenaz y dolorosa tarea de hallar a sus desaparecidos. Más de 114.000 personas siguen ocultando su destino después de 87 años, repartidas en casi 5000 fosas comunes, ¿114.000 razones para olvidar o para recordar? Esa es una pregunta que me hago muy a menudo y lo digo con conocimiento de causa, ya que mi abuelo fue dado por muerto, que yo sepa, en dos ocasiones y la realidad es que no sé cuál es la verdad.
Esperemos que esa bola negra que rueda y rueda solo se convierta en el símbolo de la unión entre pueblos y Lorca nos vea a todos con la conciencia necesaria para que su muerte y la de los más de 600.000 hermanos que la guerra se llevó no conviertan su sacrificio en vano.
Este viernes Esteban Ruiz viene a darnos motivos para una reflexión necesaria

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