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sábado, 22 de agosto de 2026
Antonio Garcia Francisco, un ejemplo de dedicación y sabiduría
viernes, 21 de agosto de 2026
Breve glosario de términos arquitectónicos y escultóricos del románico. ÍNDICE
A petición de
un pequeño grupo de amigos —ocho, para ser exactos, aunque habría bastado con
que lo pidiera uno solo— he preparado este índice del Breve Glosario de
términos arquitectónicos y escultóricos del románico, publicado
recientemente en veinticuatro entradas en el blog de Radio Cangas-Reconquista.
Espero que
resulte útil a quienes se animen a recorrer el mismo camino que nosotros
emprendimos en su día, cuando decidimos poner en marcha este proyecto.
Y, sobre
todo, espero que disfrutéis del recorrido tanto como nosotros disfrutamos
haciéndolo.
Un abrazo y
buen tour des compagnons.
Entrada
I Letra
A
Entrada
II El
Arco
Entrada
III Letra
B
Entrada
IV Lacolumna
Entrada
V Letra
C
Entrada
VI Letra
D
Entrada
VII Letra
E
Entrada
VIII Letra
F
Entrada
IX Letra
G
Entrada
X Letra
H
Entrada
XI Letra
I
Entrada
XII Letra
J
Entrada
XIII Letra
L
Entrada XIV LetraM
Entrada
XV Letra
N
Entrada
XVI Letra
O
Entrada XVII Letra
P
Entrada XVIII
Letra
Q
Entrada
XIX Letra
R
Entrada
XX Letra
S
Entrada XXI Letra
T
Entrada
XXII Letra
U
Entrada XXIII
Letra
V
Entrada XXIV Letra
Z
Entrada
XXV Epílogo
Antonio García Francisco
Madrid, agosto de 2026
jueves, 20 de agosto de 2026
Breve glosario de términos arquitectónicos y escultóricos del románico. EPÍLOGO
Al concluir el glosario de términos románicos comenzado
en los fríos de enero y terminado en los calores de agosto que este Madrid nos
regala con tanto empeño, a pesar de nuestra oposición a ellos, quisiera pedir
al lector que ha seguido todas las entradas cierta indulgencia.
![]() |
| Ventana prerrománica burgalesa. Siglos IX-X |
Como señalé al comienzo, mi propósito nunca fue elaborar
una obra de erudición académica ni un estudio exhaustivo de carácter
histórico-escultórico-arquitectónico. Mi intención ha sido mucho más modesta:
reunir y compartir el nombre y concepto de ciertos términos hasta ahora poco
conocidos por los aficionados a la contemplación y al disfrute del arte románico,
así como ofrecer fotografías para mejor comprensión de lo expuesto. Por eso, y
con ese mismo espíritu, y de manera muy parcial por mi parte, he procurado
acompañar las distintas entradas del blog con fotografías de iglesias románicas
rurales de toda España, pero siempre que he podido he introducido alguna del
Monasterio de San Pedro de Villanueva, más que nada por dar a conocer los
tesoros de esta casa tan querida por mí, donde he hecho muy buenos amigos en
conferencias, charlas y tertulias y donde tantos conocimientos he adquirido
simplemente practicando el quietismo de Juan de Mairena en la contemplación de sus
capiteles, metopas y canecillos, y que me gustaría que todo el mundo conociese. Pequeño recinto que encierra tanto románico que deslumbra al que se acerca por primera vez a tan maravilloso estilo. Sabido es
mi afecto hacia este lugar singular, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís, cuyas
estancias y sus alrededores invitan siempre a soñar en los duros inviernos y en las
ignoradas vidas de los monjes anónimos que durante mil años, quizá más,
habitaron, trabajaron, oraron y, finalmente, fallecieron entre sus muros. Sus
historias contadas junto al fuego, su infancia recordada de vez en cuando, sus anhelos al ingresar en la Orden, sus preocupaciones cuando ya estaban ordenados, sus miedos ante los peligros externos al monasterio, sus
alegrías cuando todo salía bien, todo, todo quedó encerrado entre estos muros que evocan un pasado que
nunca volverá a ser a pesar de que nos nos acompañan a cada paso que damos por el claustro o la
iglesia.
| Ventana absidial. Románico pleno, siglo XII |
Y es que uno se pone a hablar de San Pedro de Villanueva
y no puede parar. Permítaseme haberme perdido en el relato unos momentos porque, a
fin de cuentas, San Pedro de Villanueva es el causante, cómplice y colaborador
necesario de que hoy tengamos este trabajo entre las manos. Poco es lo que nos queda de aquella casona, fundación de un rey, Alfonso I el Católico, y luego reformada en el siglo XII: un ábside con dos absidiolos
que conservan sus capiteles, interiores y exteriores, y una completa colección
de canecillos y metopas, algunos ya muy castigados por los años y el clima. A
esto, que no es poco, hay que añadir una estancia del claustro —capilla de San
Miguel la llaman—, de unas hechuras tan armoniosas y elegantes, que también
suma réditos, junto con la portada, para hacer de San Pedro de Villanueva uno
de los mejores ejemplos, si no el mejor, del románico asturiano. Resulta
inevitable pensar en lo que habría sido este monumento si hubiera llegado hasta
nosotros completamente intacto, pero eso es mucho pedir: las casas piden obras
de mantenimiento y cada una de ellas puede llegar a convertirse en una reforma;
a los ocupantes de las mismas les preocupa más la habitabilidad que la belleza,
los cánones cambian con los —muchos— años, y los estilos modernos sustituyen a
los antiguos que ya nadie comprende ni entiende. Además, es lógico que los monjes buscaran en todo momento una utilización del espacio que favoreciera su comodidad y confort.
Pero volvamos al glosario. Tengo que decir que es un
trabajo pensado para quienes se enfrentan a una terminología que constructores
y estudiosos manejan con soltura, pero que a los aficionados a veces nos vuelve locos
cuando leemos un manual o una descripción. Este glosario sirve, o pretende
servir, para perder el miedo y hablar con propiedad y sin temor a equivocarnos, por ejemplo, de lo que diferencia a una arquivolta de una chambrana o a un tejaroz de un
guardapolvo, y para saber que canecillo es lo mismo que modillón y que decir
metopa equivale a decir tabica; que lo digamos sin complejos porque sabemos de
qué estamos hablando y tengamos la seguridad de que podemos colocarnos a un
nivel de tú a tú con el más pintado.
| Ventana absidal. Románico tardío, siglo XIII |
De las fotografías, qué decir. Si es cierto que una imagen vale por mil palabras, aquí hay seiscientas quince imágenes. Seiscientas quince mil palabras ahorradas. Eso como mínimo.
Mas no solo hay fotografías. Un glosario, fríamente
hablando, es una lista de términos, normalmente de un tema concreto,
acompañados de su definición o explicación. Demasiado frío en este caso, que
se ha realizado con tanta entrega y dedicación. El nuestro es mucho más
que una simple lista de trescientas ochenta y dos palabras, pues ese es el número de términos que recoge: es también el resultado de recoger, ordenar y dar
sentido cariñosamente a todo aquello que hemos ido aprendiendo por el camino y que queremos compartir. Cada término
guarda un poquito de esfuerzo, de búsqueda y de dedicación. ¡Cuántas veces hemos
apuntado la palabra que decía el experto y hemos corrido a buscarla en el diccionario y a memorizarla! ¡Cuántas veces hemos callado por vergüenza de
preguntar lo que nadie preguntaba, creyendo que todos lo conocían menos nosotros, pero
resultaba que también lo ignoraban! No, no es solo una colección de vocablos,
es algo más: es el conocimiento recopilado durante años y transmitido, a veces
con nuestras palabras, a veces con las de otros, para que todos los amigos del románico las tengamos en la mano y en la mente cada vez que las
necesitemos y podamos comprender la inteligencia secular de cada término que, una vez
llevado a la piedra por un maestro, está gritando su sabiduría y escondiéndola al mismo
tiempo.
| Ventana absidial. Románico de frontera. Siglo XIII |
En resumen, y después de bastante trabajo para quien hace esto por afición, este glosario representa un pequeño mapa de lo aprendido; está hecho con paciencia y cariño, concebido para que cada palabra encuentre su lugar y pueda seguir ayudándonos a comprender, recordar y descubrir. Ni más ni menos.
Y nada más, solo queda decir que, si en enero hubiera
sabido lo trabajoso que iba a resultar, no lo hubiera hecho, pero hoy ese
trabajo se ha visto compensado con la satisfacción de contemplarlo acabado y, paradójicamente, me hubiera gustado saber hacerlo más extenso, y esto da ánimos
para emprender nuevos proyectos, siempre para mayor difusión de un estilo tan
armonioso, sencillo, interesante y seductor como es el arte medieval que se
expandió como la luz del sol por toda Europa, para asombro nuestro y de los
habitantes de aquella época tan convulsa histórica y socialmente, que tan
felices se sentirían si pudieran ver lo felices que nos hace su arte.
Seguiremos viéndonos en este blog… si Dios quiere y la
fortuna de la vida nos acompaña, lo cual no es poco pedir.
Salud y Románico, amigos. Y buen tour des compagnons;
recordad siempre que la vida es breve y el arte es inagotable.
Antonio García Francisco.
Madrid, agosto de 2026
lunes, 17 de agosto de 2026
Breve glosario de términos arquitectónicos del arte románico - XXIV
| Abside del monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII |
Hemos llegado a la Z, ese pequeño relámpago que lleva un
rayo tatuado en la espalda, y que por ser tan rápido está al final del camino
porque no queda más por donde seguir.
Hemos tardado en dar el paso de la U a la Z. No ha sido
por cansancio, ha sido por pereza, pero aquí estamos, contemplando el recorrido
de un camino que antes de emprenderlo se nos antojaba agreste y ahora conocemos
bastante mejor gracias al esfuerzo desarrollado. Nuestro trabajo nos ha costado,
que nadie lo dude.
Ahora nos quedan por conocer estos últimos dominios a los
que nos enfrentamos, los que suponen el punto final del proyecto, y ya podemos
decir que estamos a un paso de tocar meta. Partimos del particular y exclusivo
Monte do Gozo que alcanzamos ayer con la letra U y la Z nos abrirá las puertas
de su reino para que podamos, al fin, cantar victoria.
ZARCILLO
Decoración vegetal repetitiva que se forma
reproduciendo los tallos de plantas trepadoras como la vid, la hiedra, el
acanto, etc.,
Ver también ataurique, caulículo, roleo.
| Zarcillos. Pila bautismal del monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva. Datada en el año 1114. Hoy en el MAN, ver este enlace.. |
| Zarcillo en el capitel de las arpías. Duratón, Segovia. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, siglo XIII |
| Zarcillos. Capitel de las esfinges en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Duratón, Segovia |
| Zarcillo. Iglesia de San Pedro ad Víncula Perrorrubio, Segovia, siglo XII |
ZIG-ZAG
Ver CHEURRÓN, CHEVRÓN o CHEVRON
Decoración compuesta de líneas que
forman, sucesivamente, ángulos entrantes y salientes.
| Decoración en zigzag y rollos cerrados. Iglesia de San Esteban. Ciaño, Langreo, Asturias, siglo XII |
ZÓCALO
Construcción, obra o plataforma en la parte inferior de un edificio que crea una superficie uniforme para que todos los basamentos estén al mismo nivel.
| Zócalo. Colegiata de Santa Cruz. Socobio, Castañeda, Cantabria. Siglo XII |
ZUNCHO
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| Zuncho de hierro en la torre de la iglesia mozárabe de Santa Cecilia Barriosuso, Burgos. Siglo IX a X |
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| Zuncho de hierro en la torre de la iglesia mozárabe de Santa Cecilia Barriosuso, Burgos. Siglo IX a X, galería porticada añadida en el XII |
También es un
zuncho una verdugada de ladrillos que segmenta horizontalmente las secciones de
un muro construido con otro material diferente, afianzándolo y confiriéndole al mismo tiempo cierto ritmo visual.
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| Verdugadas de ladrillos en un muro de mampuesto de pedernal Iglesia de Santa María de la Antigua, Madrid, siglo XIII |
Por fin hemos
completado nuestro particular recorrido tras las huellas de los canteros
medievales. No hemos atravesado Europa —o quizá sí, si tenemos en cuenta que
sus formas y sus saberes no entendían de fronteras— como ellos hacían hace
mil años, siguiendo el rastro de un románico que entonces se levantaba por
todas partes y cuyo aprendizaje pasaba necesaria y obligatoriamente por conocer
las obras de los demás maestros. Era el tour de los compagnons,
que nunca duraba menos de dos años ni más de cinco.
Nosotros sí
hemos transitado por un camino agreste que, con el paso del tiempo, hemos
terminado por normalizar. Y quizá ahí esté la paradoja: aquellos canteros
necesitaban recorrer caminos para encontrarse con el románico; nosotros solo
hemos necesitado seguir sus huellas para volver a encontrarlo y encontrarnos
entre nosotros, unidos por la misma obra y por el legado que aquellos hombres
nos dejaron.
Si algún día
estas modestas páginas llegan a formar parte del bagaje de las alforjas de un
modesto peregrino del románico, se habrá cumplido el objetivo con el que se
inició el recorrido.
Antonio García Francisco, 2026
Bajo los calores de agosto termina
lo que comenzó bajo los fríos de enero








