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| Idealización del monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII |
Ya hemos llegado a la letra S, un pequeño río que,
con sus dos curvas, imita el camino que toma el humo para perderse en las
alturas.
No sabemos qué encontraremos. Venimos arrastrando el
cansancio desde que partimos del territorio de la A, pero a estas
alturas del recorrido ya pocas cosas logran sorprendernos. Sabemos, gracias a
nuestra guía del viajero experimentado, que encontraremos a conocidos como el salmer y el sillar, lo
cual siempre es causa de alegría, y seguiremos avanzando cuanto sea necesario
hasta alcanzar la letra T.
No nos demoremos; aún quedan muchas piedras por
interrogar y muchas palabras por conocer. ¡Adelante!
SAETERA
También
conocida como aspillera,
es una abertura vertical, estrecha y alargada que se construía con fines
defensivos en los muros y torres de las fortificaciones medievales. Su diseño
principal cuenta con un "derrame interior" (hacia uno o ambos lados).
Esto significa que la ranura es muy estrecha por fuera, pero se va ensanchando
hacia el interior. Gracias a esta forma, los arqueros tenían un amplio ángulo
para disparar mientras se protegían de las flechas enemigas. Ese ensanche recibe el nombre de derrame.
En las
iglesias románicas el motivo principal de su estrechez era estructural. Los muros
eran muy gruesos para así poder soportar el peso de las bóvedas de piedra.
Hacer ventanas grandes habría debilitado las paredes, poniendo en peligro todo
el edificio. Además de regular el paso de luz, impedían el del frío, el agua de
lluvia y la nieve.
| Saetera con derrame exterior. Fuentiduña,Segovia Iglesia de San Miguel, siglo XII |
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| Saetera o aspillera con arco de herradura túmido En este caso el derrame es al interior para desparramar la luz Ermita de Santa María la Antigua, Madrid, siglo XIII Románico de frontera |
SALEDIZO
Elemento
constructivo integrado o incorporado a un muro que sobresale claramente de su
plano. Son numerosos los elementos arquitectónicos que cumplen esta condición,
como por ejemplo el arimez, el rafe, la ladronera o matacán
Generalmente es el parapeto o caja que protege un hueco practicado en el techo o en la bóveda de la puerta principal y de otras puertas, para defender ese paso desde arriba, lanzando piedras, virotes o agua hirviendo.
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| Buhedera, buhera, ladronera o matacán siglo XIII Castillode Montealegre,Valladolid |
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| Lanzamiento de proyectiles por los defensores desde los matacanes |
SALMER
La primera
dovela que inicia el arranque del arco con su curvatura.
| Salmer. Ermita de San Cristóbal. Canales de la Sierra, La Rioja. Siglo XII |
Ver también aquí.
SARDINEL
Hilada o
hiladas de ladrillos colocados de canto presentando a la vista generalmente su
cara menor. Muy utilizado en el románico de frontera para formar dibujos y
adornos.
| Hiladas de ladrillos en sardinel. Torre de la iglesia de San Nicolás Madrid, siglo XII, románico mudéjar o de frontera |
| Aparejo en sardinel. Portada de la hoy ermita de Santa María La Antigua, antes iglesia de Santa María Magdalena. Madrid, siglo XIII Románico mudéjar o de frontera. |
SERRABLÉS
El románico
del Serrablo es un conjunto singular de iglesias medievales construidas entre
los siglos X y XI en la comarca del Serrablo, en el Pirineo oscense.
Estos templos
presentan una fisonomía muy característica que combina los primeros rasgos del
románico aragonés con elementos de tradición mozárabe, lo que les confiere una
personalidad arquitectónica única en su contexto.
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| Iglesia de San Bartolomé. Gavín, Huesca Construida entre finales del siglo X y principios del XI |
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| Iglesia de San Bartolomé, Gavín, Huesca Detalle de la torre |
SOFITO
Superficie
inferior de un dintel, un alero o cualquier elemento arquitectónico en voladizo
horizontal y corrido.
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| Sofito del alero del ábside central del antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, Cangas de Onís, Asturias Siglo XII |
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| Sofito del arco central de la Puerta de Alcalá, Madrid. Siglo XVIII |
SOGA Y TIZÓN
“Aparejo
a soga y tizón” es un sistema de colocación de sillares, sillarejos o
ladrillos en el que se alternan las caras largas (sogas) y cortas (tizones) de
las piezas. Esta disposición no tiene por qué seguir una secuencia rígida, sino
que puede variar según el diseño del muro o las necesidades de la construcción.
Ver hilada
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| Paramento a soga |
| Paramento a tizón |
| Paramento a soga y tizón |
| Paramento a soga y tizón |
SOGUEADO
Motivo
decorativo en fustes,
baquetas,
baquetones
o boceles
tallados de manera que imitan el aspecto de una soga o de un grueso cordón trenzado. Es una
característica distintiva del arte asturiano y, con el paso del tiempo, este
elemento ornamental se incorporó también a la arquitectura románica.
Ver también columna
funicular
| Astrágalo sogueado, antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís. Asturias, siglo XII |
| Chambrana sogueada. Ventana absidial del antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII |
| Capitelillo de fuste expoliado en el antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís. Asturias, siglo XII |
SOTABASA
Elemento
colocado bajo la basa de una columna.
Ver también plinto.
| Sotabasa en la iglesia del antiguo monasterio de San Pedro de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias, siglo XII |
SUPPEDANEUM o SUPEDÁNEO
Grada
superior sobre la que va colocado el altar, muchas veces enriquecida con
maderas u otros materiales.
| Suppedaneum. Iglesia de San Salvador. San Salvador de Cantamuda, Palencia. Siglo XII |
Hemos completado una etapa más de este recorrido. El sinuoso camino de la letra S ha cumplido su propósito: conducirnos hasta el extremo opuesto de aquel en el que iniciamos la marcha. Ha sido un trayecto largo, pero también una oportunidad para la reflexión.
No es casual que la S evoque la figura de la serpiente. Desde la Antigüedad, este animal ha simbolizado la sabiduría, la renovación y la vida eterna en numerosas culturas. Siguiendo su recorrido, hemos ido adquiriendo sabiduría y conocimiento al descubrir y comprender los términos que conforman este territorio del lenguaje. Y, de algún modo, también les hemos concedido una forma de permanencia. Las palabras y sus conceptos perduran mientras alguien las lee, las comprende y las transmite. Cada nueva lectura las mantiene vivas, de modo que el conocimiento que encierran continúa viajando a través del tiempo, igual que la serpiente recorre, incansable, su propio camino.
Todo indica que el siguiente destino será el territorio de la T, donde nos esperan nuevos habitantes y nuevas historias por descubrir. Pero no conviene adelantarse. Cada etapa tiene su propio ritmo y merece ser recorrida con calma. Por ahora, es momento de hacer un alto en el camino y recuperar fuerzas. El sendero irá revelándonos sus secretos paso a paso, a medida que avancemos por él.
Mientras
tanto, os deseamos un feliz descanso, intrépidos viajeros del románico.
Antonio García Francisco.
Festividad de Santa Marta. Madrid, julio de 2026



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