Radioguide

viernes, 6 de marzo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del románico VIII

 



Apenas una quincena de términos se presentan voluntarios para recorrer la etapa dedicada a la letra F, y algunos de ellos ya nos son familiares, pues han aparecido previamente en nuestro recorrido. Nos detendremos a tratar con ellos, les daremos a conocer desde la "fa" hasta la "fu", y sin duda pasaremos un rato entretenido.

Adelante, que comience el espectáculo.

FÁBRICA

Se llama fábrica a toda la construcción, toda la obra del edificio, al conjunto de elementos y estructuras que conforman una construcción (bóvedas, sillares, ladrillos, bloques, morteros, vanos, arcos, vigas, forjados, muros, pilastras, pilares, columnas, tejados, cimientos, columnas, paramentos, contrafuertes, etcétera). En origen se llamó fábrica únicamente al conjunto de andamios, maquinaria y utilería en general necesarios para la ejecución de la obra

Fabrica del acueducto romano de Segovia. Siglo I


FACTURA

Del latín facere, hacer, se refiere a la fábrica y concretamente a la manera en que está ejecutada una obra. La buena o mala factura de algo indica su buena o mala ejecución. También se usa en pintura y en escultura.

FAJÓN

Ya visto al tratar sobre el arco.

FASTIAL

Es la piedra decorativa colocada en el punto más elevado de una obra acabada.

Fastial. Iglesia de San Pedro de Tejada
Puente Arenas, Burgos, Siglo XI


FIGURADA/FIGURADO

Figurada: decoración que representa figuras.

Figurado: el conjunto de esas figuras


Figurado. Figuras en portada del monasterio de San Pedro de Villaneva
Villanueva de Cangas. Cantgas de Onís, Asturias. Siglo XII


FILACTERIA

Es una banda en piedra, obra o madera imitando un pergamino que llevan algunas figuras para indicarnos quién son.

El magister Sancius se identifica mediante una filacteria
en el alero del monasterio de San Pedro de Villanueva,
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII 

Profetas identificados en sus correspondientes filacterias.
Pórtico de la Gloria, Catedral de Santiago.
Santiago de Compostela, La Coruña. Siglo XII

FESTÓN

Adorno formado por pequeñas convexidades que imitan ondas.

Festón. Portada de la galería porticada de la iglesia de Ntra.
Señora de la Asunción, Duratón, Segovia. Siglo XIII

FLECHA

Aguja que remata una torre.

Flecha del arco: la luz del arco. Ver en el capítulo dedicado al arco

Flechas en el antiguo Ayuntamiento de Madrid
Siglo XVII

Aguja o flecha en la catedral mde Nôtre-Dame, París.
Siglo XIX

FORMALETE

Ver arco de medio punto.


FORMERO

Ver arco formero


FRONTAL

Ver antipendio


FRONTISPICIO

Fachada delantera y principal de un templo.

Frontgispicio. Iglesia de Santa María.
Siones, Burgos. Siglo XII


FRONTÓN

Remate triangular de una fachada cuyos tres lados son la cornisa y las dos vertientes. El espacio encerrado en sus tres lados se llama tímpano, sobre todo cuando está decorado.

Frontón. Iglesia de Santa María del Azogue
Benavente, Zamora. Siglo XII


FUNÍCULO

Ya tratado aquí

FUSTE

Muy tratado aquí

Es la parte de la columna que media entre el capitel y la basa.

Fustges. Iglesia de San Juan del Mercado
Benavente, Zamora. Siglo XII

Y así, sin hacer ruido, hemos llegado al final. Aquella pequeña cuadrilla de palabras que se ofreció para representar a la F ha cumplido con creces: han desfilado ante nosotros, algunas con paso firme, otras con cierta timidez, pero todas con algo que decir. Las hemos acompañado desde la “fa” de “fábrica” hasta la “fu” de “fuste”, como prometimos, y en el camino se nos ha pasado el rato volando.

Algunas ya eran viejas conocidas y nos guiñaron un ojo al reaparecer; otras aprovecharon la ocasión para presentarse con más calma. Entre unas y otras, la letra F ha quedado bien servida, bien contada y, esperamos, bien disfrutada.

Ahora toca cerrar esta etapa. No con solemnidad excesiva, que tampoco hace falta, sino con la satisfacción tranquila de quien termina una parte del trayecto y mira hacia delante. La F se despide sin estridencias, dejándonos el eco de sus sonidos y la certeza de que el alfabeto todavía guarda muchas historias por contar.

Y nosotros, claro, seguiremos. Porque esto no acaba aquí: simplemente pasamos página. Vamos directos hacia la letra G.



Antonio García Francisco

Madrid, Viernes de Clavos de 2026


El Libro de los Porqués

 

El alumnado de 2º de Educación Primaria ha preparado un programa de radio inspirado en “El libro de los porqués” de Gianni Rodari.

    En este programa, nuestros alumnos y alumnas se convierten en voces curiosas que plantean preguntas sobre el mundo que nos rodea, y comparten repuestas llenas de imaginación, creatividad y humor, siguiendo el espíritu del conocido escritor.

    Os invitamos a escuchar este programa y a disfrutar de los ingeniosos “porqués” de nuestro alumnado de segundo.

jueves, 5 de marzo de 2026

Sección 50 Aniversario. Entrevista a antiguo alumnado. Saúl y Rosa

 

Con motivo de la celebración del 50º Aniversario de nuestro Centro, el alumnado de 5º de Primaria ha preparado un programa especial para nuestra radio escolar.

    En esta ocasión, nuestros jóvenes locutores han entrevistado a Saúl y a Rosa, antiguos alumnos del colegio, quienes han compartido recuerdos, anécdotas y experiencias de su etapa escolar. Un emocionante encuentro entre generaciones que nos permite conocer como era el Centro hace años y su evolución hasta la actualidad.

    Os invitamos a escucharlo y a acompañarnos en este bonito viaje por la historia de nuestro Centro.

Proyecto "La Vuelta al Mundo". China

 

El alumnado de Educación Infantil de 5 años vuelve a ponerse delante de los micrófonos de Radio Cangas Reconquista para continuar con su apasionante proyecto “La Vuelta al Mundo”. En este nuevo programa viajamos hasta China, donde nuestros pequeños locutores nos cuentan algunas curiosidades sobre este gran país, sus tradiciones y algunos de sus símbolos más conocidos.

    Acompañadnos en este nuevo viaje radiofónico lleno de descubrimientos, ilusión y muchas ganas de aprender. 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Historia del Carnaval. Don Carnal y doña Cuaresma

 

    El alumnado de 3ºA de Religión ha preparado un programa especial en el que nos cuentan la tradicional historia de don Carnal y doña Cuaresma.

    A través de sus voces nos explican el significado de estos personajes que representan el contraste entre el tiempo festivo del Carnaval y el significado de la Cuaresma.

    Os invitamos a escuchar este programa y a a descubrir esta historia tan vinculada a nuestras costumbres.

martes, 3 de marzo de 2026

EL AGUA QUE NOS HABLA. LOS RIOS Y LA CULTURA DEL AGUA EN LA EDAD MEDIA





En una época con una religiosidad tan extendida, donde las normas y lo dogmas se regían por la estricta palabra de Dios, el agua se consideraba como el medio de purificación a través del bautismo, así como el mandato bíblico que representa la muerte del pecado y la resurrección de Jesucristo. A su vez las ordalías eran en ocasiones realizadas en la creencia de que, si el reo podía sacar un objeto de un recipiente lleno de agua hirviendo sin recibir quemadura alguna, se le consideraba inocente. Encarnaba la purificación, desde las pilas en las entradas de centros religiosos hasta el propio diluvio,era y es elemento clave de la vida.

Para los egipcios era HAPI, la deidad de las inundaciones y Sobek el dios del Nilo y la fertilidad, para los Incas Mamacocha, para el pueblo Yoruba, Yemayá, para los japoneses Watatsumi, el dios dragón de los mares y mareas y para los celtas coventina, diosa de los manantiales y el agua.

Nuestra tierrina, muy celta ella, no está exenta de rituales que tenía el líquido elemento como protagonista; en la noche de San Juan, celebrada de tiempos anteriores al cristianismo, el agua, junto al fuego, son los protagonistas de esta fiesta pagana; pasar el agua donde una curandera utilizaba el agua de una fuente a menudo pasándolo por el asta de un ciervo mientras reza para quitar el mal gueyu; el agua de Alicor, agua conjurada cargada de poder para quitar la agüeyadura, teniendo que tomar un trago en ayunas durante 9 días; así como el culto a las fuentes, donde se asociaba con la limpieza de espíritu, renovación y salud. Y sin ir tan lejos, aquí en Cuadonga, la fuente de los 7 caños donde la tradición reza “La Virgen de Covadonga tiene una fuente muy clara, la niña que de ella bebe dentro del año se casa”



Lo peor de todo amigos de radio Cangas, es que, con el paso de los siglos, este animal racional en lo que nos convertimos, olvidó de su importancia y llenamos sus arterias con nuestra falta de respeto y en algunos casos convertimos esa irrigación en muerte, desdeñando que a ella debemos nuestra vida.

Este viernes todo un experto seguro que utilizará hasta la última gota en un esfuerzo por hablarnos de ella, pero hoy le conoceremos un poco permítanme presentarles a Iván Muñiz López, doctor cum laude en Historia, escritor y arqueólogo.

Las palabras que levantaban iglesias.

    

                      El alba apenas ilumina los campos que rodean la población cuando el maestro de obras atraviesa el barro del prado. A su alrededor, los aprendices ya desbrozan de maleza la explanada; los canteros comprueban el filo de sus herramientas, dispuestos a tallar sillares los unos, figuras los otros,… cada cual en su especialidad; un carpintero revisa las cuerdas y tablones del futuro andamio; los fámulos acarrean lo necesario para amasar mortero,  los carreteros han uncido los bueyes al yugo de los carros. El templo aún no existe, pero todos pueden verlo en su mente.

        Antes de que suene el primer golpe de cincel, el maestro habla con el oficial. Su presupuesto ha sido aceptado y ha empeñado su palabra ante la comitente para llevar a cabo la construcción del templo del que hablaron hace semanas.


Comitente y maestro se ponen de acuerdo

No levanta la voz, pero cada palabra importa. Indica dónde irá la bóveda, cómo deberá apoyarse el arco, qué grosor tendrá el muro que sostendrá el peso de la torre. No puede permitirse dudas. En una época sin apenas planos impresos ni cálculos digitales, el edificio depende de algo invisible: que todos entiendan exactamente lo mismo. A lo sumo, un dibujo trazado en la tierra, en una tablilla cubierta de estuco o, en ocasiones, en un pergamino, sirve de plano y guía. Y cuando no lo hay, incluso se graba con un puntero un plano en un sillar.

        Si el maestro dice arco formalete, no puede haber confusión con otro tipo de arco. Si habla de un contrafuerte, todos tienen que saber que no es un simple adorno, sino el apoyo que evitará que los muros cedan. Un error no significa solo rehacer una piedra: puede significar que la estructura se agriete o que se venga abajo junto con la reputación del maestro. Las palabras en aquel tiempo eran herramientas tan valiosas como el martillo, la escuadra o la plomada. Palabras que encierran geometría, física, aritmética, filosofía, mitología y conocimientos antiguos celosamente conservados durante generaciones.

Maestro y oficial estudian los planos mientras trabajan los canteros

    Los aprendices, gente más cercana al oficial, observan desde la distancia. Intentan captar fragmentos de la conversación, aprender de manera furtiva. Repiten en silencio los términos que alcanzan a oír, aunque todavía no comprendan su valor, pero tratan de memorizar lo poco que captan. Saben que deberán esperar: solo cuando sean admitidos como oficiales podrán penetrar plenamente en el sentido de ese lenguaje.

       Son los oficiales, precisamente, quienes escuchan en las obras al maestro con mayor concentración. Sobre ellos recaerá la responsabilidad de convertir en piedra cada indicación recibida para que el prestigio de su maestro continúe en auge. Cada término encierra una lección transmitida durante generaciones, y ellos serán sus custodios hasta alcanzar, algún día, la dignidad de maestro. No es un lenguaje para impresionar; es un lenguaje para no errar. En él se condensa una tradición oral que termina fijándose en la materia: proporciones, orientaciones, soluciones aprendidas o improvisadas sobre la marcha que quedarán inmortalizadas en los muros del templo.

    A medida que la obra crece en tamaño y ambición, también lo hace la organización del trabajo. En los pequeños templos, la cuadrilla puede bastarse a sí misma con sus recursos y contar con peones contratados en el lugar; pero cuando la construcción aspira a mayor altura y complejidad, se requieren más manos y una jerarquía más definida. El maestro constructor sigue siendo la autoridad suprema, semejante a lo que hoy sería un arquitecto. Bajo su dirección trabajan el oficial y, en las obras de mayor envergadura, uno o varios capataces.

    El oficial se ocupa de los aspectos prácticos: calcula el número de hombres necesarios, prevé el material para cada fase, distribuye el tiempo de ejecución y resuelve imprevistos sobre la marcha. Los capataces vigilan el desarrollo cotidiano de la obra y responden ante el oficial por cualquier fallo. La responsabilidad desciende en cadena, pero siempre retorna a quienes han recibido directamente la palabra del maestro.

    Cada categoría laboral tiene su cometido. Los peones cortan y colocan la piedra; los canteros tallan la más blanda, destinada a portadas y ventanas. Los entalladores trabajan materiales más duros, como el mármol o el alabastro, y labran los elementos ornamentales, actuando como escultores del edificio. A menudo realizan su labor en la logia, resguardados de la intemperie y cerca de la obra; otras veces, para ahorrar tiempo y transporte, trabajan en la propia cantera, dejando para el final los últimos detalles.

    Con el paso de las semanas, los muros comienzan a elevarse. La piedra encaja con precisión casi milagrosa. Desde fuera, parece solo esfuerzo físico; en realidad, es el resultado de una coordinación exacta. Oficial, capataz, canteros, tallistas, carreteros, leñadores, caleros, carpinteros, herreros, fundidores de campanas si llegara el caso y obreros sin calificación trabajan como si compartieran una misma mente. Y, en cierto modo, la comparten: es el lenguaje común que los une, son los conceptos que encierran las palabras que dirigió el maestro al oficial.

Consagración del edificio

    Años después, cuando el templo o tal vez la catedral se alce sobre la población o la ciudad, pocos recordarán aquellas conversaciones al amanecer. Admirarán las estatuas, las torres, la altura imposible de la bóveda. Pero todo comenzó mucho antes: en las instrucciones precisas, en el entendimiento compartido, en los conocimientos transmitidos mediante las palabras bien elegidas que encierran sabiduría al alcance de muy pocos.

Los fieles admiran el edificio acabado

    Porque en la Edad Media las construcciones no se sostenían solo sobre piedra y madera. También se sostenían sobre la solidez de un lenguaje transmitido de maestro a discípulo, guardado con celo y destinado únicamente a quienes debían escucharlo.


Antonio García Francisco.

3 de marzo de 2026, 

Celebración de San Emeterio de Calahorra.