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domingo, 17 de mayo de 2026

El miedo al año 1000: entre el mito y la historia del fin que nunca llegó

Se ha contado miles de veces, y siempre mal, que en la Edad Media la gente iba por la vida con el corazón en un puño esperando que en el año 1000 se acabara todo. Como si medio continente europeo hubiera estado mirando al cielo con cara de pánico porque lo decía algún clérigo iluminado por cuatro profecías, incluso puede que falsas y, desde luego, mal entendidas. Se suponía que, gracias y merced a ellas y su falaz interpretación, se les venía encima el final de los tiempos que vivían y, en su sustitución, vendría el establecimiento del Reino de Dios, marcado por señales como guerras, desastres naturales, enfermedades y una crisis moral generalizada. Se caracterizaría por la segunda venida de Jesucristo, el Juicio Final y la creación de una nueva tierra.

Siendo objetivos, aún hoy hay iluminados que piensan así cada vez que ocurre un desastre: pandemias, volcanes, inundaciones, guerras, barcos infectados... Predicadores de pro que cada vez que ocurre un desatre aplican la profecía de hace dos mil años. Cada uno tiene su propio interés, no olvidemos que nadie da puntada sin hilo.

El Papa Silvestre II y el Diablo. Fue Papa desde el año 999 al 1003
Ilustración
extraída del Chronicon pontificum et imperatorum de Martinus Oppaviensis,
fechada alrededor del año 1460 

Pero si dejamos atrás la mentalidad del siglo XXI y adoptamos la del siglo X, situándonos, por ejemplo, en la ciudad de León un par de años antes del 999, lo primero que veremos es que a la gente le preocupaba bastante más sobrevivir al presente que superar el futuro “fin del mundo”. En los reinos cristianos, para el común de los habitantes la prioridad más importante era irse a dormir cada noche con el estómago lleno, y el “apocalipsis” más real tenía nombre propio: Almanzor, ése sí que era el verdadero Apocalipsis y un auténtico Anticristo. Pero, cumplido el trámite de mantener tranquila a la fiera del estómago, la gente mercadeaba, viajaba, leía el que sabía, amaba el que podía, guerreaba el que tenía que guerrear y rezaba el que rezar era su oficio. Recomiendo muy encarecidamente a quien esto pueda interesar, la lectura de la obra titulada Una ciudad de la España cristiana hace mil años, de D. Claudio Sánchez-Albornoz, donde el prestigioso medievalista nos introduce en la vida de sus ciudadanos en el mercado, en la corte, en el hogar, en el camino... Y todo ello justificado con documentos originales reproducidos a pie de página. 

Y en el otro lado de la frontera, en al-Ándalus, la cosa no es que tampoco fuera precisamente un drama cósmico, nadie se planteaba esas milongas de que el mundo se acabaría, al contrario. Todo iba viento en popa y más bien había bastante actividad, optimismo y expansión económica, al menos para algunos, mientras el caudillo sarraceno continuaba con sus correrías por Zamora, León, Barcelona... llegando incluso a Santiago de Compostela, como ustedes ya conocerán. Hay un detalle importante: los moros (sí, moros, estamos en el siglo X) contaban los años según la Hégira; en aquellos días iban por el año 389 más o menos y no estaban ni cerca de ningún “año 1000” cristiano. ¿Y el fin del mundo para los musulmanes? Eso eran tontunas de los infieles.

Además, por otro lado, ¿quién sabía cuándo sería el año 1000 de las profecías? El concepto de milenio aparece en Apocalipsis 20,1-3, describiendo el reinado de Cristo y el confinamiento de Satanás, interpretado teológicamente como un periodo simbólico de paz o un reino mesiánico futuro, pero en ningún momento como el año 1000 del calendario cristiano.   


     "Vi un ángel que descendía del cielo trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Tomó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo, Satanás, y le encadenó por mil años. Le arrojó al abismo y cerró, y encima de él puso un sello para que no extraviase más a las naciones hasta terminados los mil años, después de los cuales será soltado por poco tiempo... Cuando se hubieren acabado los mil años, será Satanás soltado de su prisión y saldrá a extraviar a las naciones que moran en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, y reunirlos para la guerra y su ejército será como las arenas del mar... Pero descenderá fuego del cielo y los devorará."  (Apocalipsis,20)

 

¿El calendario cristiano? 

El calendario cristiano corría de diferente manera en un país a como lo hacía en otro; el tiempo corría en la era cristiana sin saber si el año 1000 era el final de un milenio o el principio de otro, de eso entendemos hoy. Y para remate de la feria, en la península jugábamos con la era hispánica, que iba treinta y ocho años por delante del resto de Europa. En otras palabras, nadie sabía en qué año vivía. Hoy está admitido que el calendario se inicia con el nacimiento de Cristo, pero... ¿alguien sabe a ciencia cierta cuándo nació Cristo? ¡Si aún hoy se está en que hay un desfase de al menos cuatro años y se sabe que el 24 de diciembre como día exacto de su nacimiento fue elegida por ser muy conveniente para acabar con el culto del dios Mithra? Y aunque supiérasmos a ciencia cierta la fecha, en el año 999 la Navidad todavía no ocupaba el lugar protagonista que tiene hoy. Para muchos cristianos, la celebración realmente importante era la Pascua, porque recordaba la muerte de Cristo y se consideraba el momento más trascendental del calendario religioso.

"Año 1000: El Juicio Final" Stephan Lochner, año 1435


¿Cómo se desarrolló, pues, el miedo al año 1000? 

En la modesta opinión de quién esto escribe, nació donde nacieron todos los mitos sobre la Edad Media. Claro está, partimos de la base de que nadie es infalible, pero este cuento se empezó a escuchar en el siglo XVIII. Los historiadores describieron, basándose más en la imaginación que en la investigación, una escena de gran aprensión y expectación a medida que se acercaba el año 1000, con poblaciones enteras aterrorizadas por la inminente llegada del día del Juicio Final. El principal impulsor de esta idea y quien contribuyó decisivamente a su amplia difusión gracias a su prestigio intelectual fue el historiador británico William Robertson. En 1769, ya hacía referencia a ella de esta forma en su obra sobre la evolución de la sociedad europea desde la caída del Imperio romano hasta comienzos del siglo XVI:

“De repente, a últimos del siglo diez y a principios del once, se esparció por Europa una doctrina que ganó innumerables prosélitos... Corrió la opinión de que los mil años que menciona San Juan en el Apocalipsis habían terminado ya y que era llegado el fin del mundo. Esto causó una consternación general en el orbe cristiano; muchísimos hicieron renuncia de su patrimonio y, abandonando sus familiares y sus amigos, se encaminaron a la Tierra Santa, donde creían que Jesús debía aparecerse para juzgar a los hombres”

Y ya está el mito en marcha.

La idea de que toda Europa vivió aterrorizada ante la llegada del año mil estaba planteada y se fue extendiendo con el paso de los dos siglos siguientes. Sí, fueron algunos historiadores del siglo XVIII quienes empezaron a difundirla, pero más tarde, los escritores románticos del XIX la hicieron todavía más famosa y exagerada. La imaginación se esmeraba y recreaba presentando aquella época como un tiempo dominado por el miedo al fin del mundo.

Según la primera visión, se decía que al acercarse el año 1000 la población perdió la esperanza y dejó de preocuparse por trabajar o hacer planes de futuro, porque todo parecía condenado a desaparecer. Algunos autores incluso describieron una Europa paralizada, silenciosa y llena de temor.

Los historiadores románticos del siglo XIX apostaron aún más fuerte: imaginaron a las personas de aquella época viviendo una enorme angustia colectiva. Unos buscaban refugio en la religión y la penitencia, otros intentaban olvidar el miedo entregándose a los placeres, y muchos caían en la tristeza, la depresión y la desesperación. Esta interpretación encajaba muy bien con el gusto romántico por las emociones intensas y las historias oscuras y tenebrosas del Romanticismo europeo.

Con el tiempo, el relato se volvió aún más dramático. Ya no se hablaba solo del cambio de milenio, sino de la supuesta última noche del año 999, cuando toda Europa habría esperado aterrorizada el fin del mundo. Escritores y ensayistas contaban estas escenas con gran detalle, como si realmente hubieran ocurrido así y ellos lo supieran porque habían viajado en el tiempo para ser testigos.

Iglesia abacial de Sainte Foy de Conques, Francia.
El Juicio Final

          Sin embargo, esta historia tenía un problema importante: muchos de esos autores ni siquiera calcularon bien la fecha. Los mil años de la Era Cristiana no se cumplían exactamente el 31 de diciembre del año 999, sino más tarde. A pesar de ello, la imagen de una Europa dominada por el miedo siguió haciéndose popular. En España, por ejemplo, y sirva como muestra de lo que había en todas partes, el escritor Pompeyo Gener y Babot también ayudó a difundir esa idea en su obra titulada La Muerte y el Diablo narrando lo que parecía haber vivido:

"Llegó el año 999 y con él sus últimos días. Las predicaciones se extremaron y el ascetismo se pronunció en alto grado. Los unos entregaban sus caudales a los mendigos; los otros abandonaban sus haciendas para llevar une vida de continencia y obtener el perdón de sus pecados. Bandadas de penitentes recorrían Europa mostrando sus cuerpos desgarrados por el azote o el cilicio, mientras otros que aún no habían perdido su egoísmo terrestre se apresuraban a gozar, creyendo que les iba a faltar el tiempo. El siervo abandonó el trabajo y el señor feudal no se cuidó de imponérselo. ¿Para qué trabajar si todo se debía acabar dentro de poco?

Así halló el último día de este memorable año a casi toda Europa. El día tocaba a su fin y todos oraban, creyendo ya llegada su última hora. A cada instante que transcurría aumentaba la ansiedad de los creyentes, de modo que, cerca ya de la media noche, los corazones casi no palpitaban y la respiración se retenía para poder oír mejor la terrible señal que debía marcar el fin del universo.

Por fin dieron las doce... y el mundo continuó siendo."

Ya hemos visto el error de bulto que comete: NADIE sabía en qué año vivía, y el último día del año no era en todas partes el día de San Silvestre, en algunos sitios,  era el día anterior al de Pascua, o al de la Encarnación, incluso el de la Circuncisión. Pero quedaba romántico y emotivo, no lo vamos a negar.

Se pueden citar y comentar muchos más textos de otros estudiosos de la época, incluso de autores que pretendían hacer investigaciones serias y basadas en documentos históricos. Algunos describían aquel momento de forma muy dramática dando una estampa de toda la cristiandad cantando el Miserere, como si el mundo entero se hubiera convertido en un enorme funeral. En la misma línea, el abate Lausserm ya en el siglo XIX, reforzaba todavía más esa visión pesimista:

“Con qué acentos de felicidad y de gozo fue acogida aquella aurora del día de Pascua, cuando en lugar de las lastimeras melodías del canto de los muertos, los ecos repitieron el aleluya de la Resurrección: una vez más la muerte había quebrado la piedra del sepulcro. La Humanidad resucitaba y su primera palabra fue un himno de gratitud y de amor hacia Aquel cuya mano la había salvado de los horrores de la tumba."

Maiestas Domini. Cristo en Majestad como Juez Absoluto.
 Carrión de los Condes, Palencia. Siglo XII
No representa el "fin del mundo", sino la Parusía . 

Resumamos.

Se escribieron muchos textos sobre el supuesto miedo de los cristianos europeos ante la llegada del año 1000. Algunos describían escenas apocalípticas y llenas de terror; otros preferían relatos más emotivos y cercanos. Pero todos tenían un problema de base: partían de una idea equivocada sobre cuándo debía producirse realmente el fin del mundo. Y otro escollo tal vez fuera que, en realidad, la gente era indiferente.

La repetición constante de esta historia hizo que todos acabaran aceptándola como una verdad histórica. Es un ejemplo de lo que se conoce como argumentum ad nauseam, una falacia lógica que consiste en repetir una falsedad tantas veces que termina pareciendo cierta, aunque no existan pruebas sólidas que la apoyen. Al final, las personas tendemos a creer más fácilmente algo cuando lo hemos oído o leído muchas veces, incluso si no hay evidencia de veracidad. Europa volvería a experimentar un fenómeno parecido siglos después, con resultados muy diferentes y el mundo lo experimenta hoy con las llamadas fake news. Por eso, la imagen de un continente paralizado por el miedo logró mantenerse viva durante los últimos siglos y llegó hasta épocas recientes, a pesar de que numerosos historiadores rigurosos llevan más de un siglo señalando que esa visión era exagerada.

¿Y hoy?

Todos los seguidores de esta idea nacida en el siglo XVIII han sido desmentidos en el siglo XX y hoy, en el XXI, los historiadores consideran que el supuesto pánico generalizado ante el año 1000 es, en gran parte, un mito exagerado, muy exagerado, por autores posteriores que imaginaron más que investigaron. La idea de una Europa entera cantando Misereres mientras esperaba aterrorizada el fin del mundo y celebrando después con Te Deum porque al final no ocurrió nada, resulta muy evocadora y literaria, pero es inaceptable como un hecho histórico demostrado.

Por supuesto que esto no significa que en la Edad Media no existieran creencias apocalípticas. El miedo al Juicio Final formaba parte de la cultura cristiana medieval y aparecía con frecuencia en sermones, textos religiosos o interpretaciones de guerras, epidemias, hambrunas y desastres o fenómenos naturales. Es más que probable y admisile que algunas personas y ciertos grupos sí pudieron pensar que el fin estaba cerca, pero no hay pruebas de una histeria colectiva que paralizara Europa, donde la economía, la política y la vida cotidiana continuaron funcionando con normalidad

Definitivamente, hay que reconocer que la imagen dramática del “terror del año mil” hoy en día no es más que una leyenda historiográfica que fue construida sobre todo por escritores e historiadores de los siglos XVIII y XIX, especialmente en pleno Romanticismo, cuando gustaban mucho las escenas oscuras, rocambolescas, truculentas y emocionales.


Antonio García Francisco

Madrid, en la festividad de San Pascual Bailón de 2026












viernes, 15 de mayo de 2026

Especial 50 Aniversario del C.E.I.P. Reconquista


Hoy Radio Cangas Reconquista vive una jornada muy especial.

    Con motivo del 50 aniversario del C.P. Reconquista, nuestra emisora escolar realiza un programa especial en directo dedicado a celebrar medio siglo de historia, educación, convivencia y recuerdos compartidos.

    Durante esta emisión recorreremos la historia de nuestro colegio y también la de Radio Cangas Reconquista, que el pasado mes de noviembre cumplía 40 años acompañando la vida educativa del centro.

  Recordaremos antiguos proyectos, programas históricos, actividades, entrevistas, excursiones, celebraciones y algunos de los momentos más importantes vividos durante estas décadas por generaciones de alumnado y profesorado.

    Además, a lo largo del programa las puertas de Radio Cangas estarán abiertas para todas las personas que deseen visitar nuestros estudios, conocer el funcionamiento de la radio escolar e incluso participar en directo en esta programación especial.

    Gracias por acompañarnos en una jornada tan emotiva e importante para toda la familia del C.P. Reconquista.

    ¡Feliz 50 aniversario!

    ¡Y larga vida a Radio Cangas Reconquista!

 
Y seguimos acompañándoles con esta segunda parte del programa especial dedicado al 50 aniversario del C.E.I.P. Reconquista en esta mañana tan especial donde diversas generaciones de alumnado, profesorado, familias y amigos del Centro celebran 50 años de educación pública, convivencia y aprendizaje.


Y, a continuación, presentamos la tercera y última parte de este programa especial dedicado al 50 Aniversario del C.E.I.P. Reconquista. Una recta final cargada de recuerdos, invitados, emociones y muchas historias compartidas que nos permitirán seguir celebrando juntos medio siglo de vida de nuestro colegio y 40 años de Radio Cangas Reconquista acompañando a toda la comunidad educativa.

    Y de nuevo ¡feliz 50 aniversario! y que ¡viva Radio Cangas Reconquista!

martes, 12 de mayo de 2026

LOS VAQUEIROS DE ALZADA DE ASTURIAS: QUIENES FUERON Y CUÁL FUE SU MENSAJE

 


En Asturias hay 78 concejos y 35 de ellos están en peligro de despoblación. Esta cifra nos hace ver que muchos pueblos han tenido que reinventarse o desfallecer a causa de ese desarraigo que la evolución de la sociedad o sus necesidades hicieron que el mundo rural no sea atractivo para aquel relevo generacional que debería ser el camino hacia la perseveración y la continuidad. Al igual que en toda la España rural, los pueblos se mueren al no poseer las mismas herramientas llegando a pensar que en un mismo país no existen las mismas oportunidades.

A partir de los años 50, muy tímidamente se empieza a vislumbrar el éxodo de la población hacia las grandes ciudades, acentuándose a partir de los años 80. Solo un dato, en las dos primeras décadas del siglo XXI, el medio rural asturiano ha perdido cerca del 8% de su población. Zonas como el suroccidente (Ibias, Degaña, Somiedo, Teverga) han sufrido pérdidas superiores al 30% en los últimos 25 años. Y la pregunta que nos surge es si estamos a tiempo de revertirlo. Colectivos de personas, aquellas que fijaron el territorio con su esfuerzo y dedicación, están viendo sustituido sus avances por el matorral. Colectivos como los vaqueiros de alzada fueron fundamentales para mantener aquellos pasos de alta montaña, brañas y vías de comunicación, convirtiéndose en auténticos custodios de ese patrimonio rural que tan en peligro está, siendo, además, respetuosos con el medio, al respetar los biorritmos de un medio que era su pan de cada día.

Este, grupo étnico-cultural del occidente asturiano, es el protagonista de la ponencia que se desarrollará este viernes en la biblioteca Dulce María Prida del Parador de Cangas de ONis, y el encargado de instruirnos será:

 Adolfo García Martínez, antropólogo asturiano. Licenciado en filosofía y sociología, y doctor por la Universidad de Oviedo, ha desempeñado una notable actividad divulgadora e investigadora, destacando como figura fundamental dentro del estudio de la antropología asturiana.

jueves, 7 de mayo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XV

 


La letra N marca la mitad de nuestro recorrido por los términos arquitectónicos del románico, el estilo medieval sobrio y recogido, inclinado a la oración en la penumbra de sus templos que al impulso ascendente de su sucesor, el gótico. Desde su posición central en el alfabeto, nos guiará a lo largo del camino por este territorio de palabras.


NACELA

Moldura cóncava que suele ir entre dos convexas, especialmente en las basas de columnas.

Ver caveto o esgucio.

Moldura en forma de nacela. Basa en el monasterio de 
Santa Eufemia de Cozuelos o de Cozollos, Olmos de Ojeda,
Palencia. Siglo XII


NÁRTEX

El nártex era la parte del atrio de la basílica paleocristiana, porticada y contigua a la misma, destinada a los catecúmenos. En el románico ya ha desaparecido el catecumenado y se asocia a pórtico, vestíbulo, galilea, zaguán, incluso a galería porticada.

Nártex. Santa Cristina de Lena. Lena, Asturias
Siglo IX

Nártex. Santuario de San Miguel in excelsis.
Huarte de Araquil/Iharte-Arakil. Navarra, siglo XII

Iglesia de Santa María de Lito o Santa María la Blanca
Villalcázar de Sirga, Palencia, finales del siglo XII

NAVE

Parte interior del templo separada del ábside y el presbiterio por el arco triunfal, destinada a los fieles. Puede haber varias naves delimitadas longitudinalmente por muros o por columnas y arcos.

Nave. Iglesia del Monasterio de San Pedro de Villanueva. 
Cangas de Onís, Asturias. 


NERVADA

Se dice de la bóveda de aristas  cuando cubre estas con nervios. Ver aquí.

Bóveda nervada. Palacio de los Reyes de Aragón.
Huesca, siglo XII

NERVADURA

Conjunto de nervios o de molduras salientes que tapan las aristas de una bóveda.

Ver "NERVIO" más adelante.

NERVIO

Elemento corrido y saliente del intradós de una bóveda que marca la intersección de dos bóvedas. Por su diseño, puede ser de varios tipos por lo que recibe diferentes nombres.

Nervios que componen la nervadura de una bóveda nervada.
Al lado, otra bóveda de arista viva.
Monasterio de Santa María de Moreruela, Moreruela, Zamora, siglo XII

NETO

Muro del paramento que cierra una arquería ciega.

Iglesia de la Inmaculada Concepción. Crespos, Burgos. Siglo XII

NEVERO

Antigua construcción en forma de gran pozo de tres a catorce metros de profundidad y de ocho a quince metros de diámetro, con paredes revestidas de ladrillo enfoscado, o bien de mampostería y mortero, con la misión de almacenar la nieve del invierno. Esta, una vez introducida en el nevero y convertida en hielo por compactación, se utilizaba durante el estío para usos culinarios y gastronómicos o remedios terapéuticos, tales como conservar alimentos o tomarlos fríos, mitigar la fiebre, rebajar una inflamación, curar quemaduras, cortar hemorragias o aliviar lesiones traumáticas.

Uno de los dos pozos de nieve que hay en la cilla del
monasterio de Santa María de Piedra, Nuévalos, Zaragoza.
Siglo XII aunque los pozos pudieran ser de origen romano.

Pozo de nieve en Salamanca. S. XVIII



NICHO

Concavidad en un muro de grosor suficiente para recibir una estatua, un jarrón u otra cosa, o simplemente como elemento decorativo o para imprimir ritmo al paramento. Ver credencia y ver arcosolio.

Nicho. Claustro de la concatedral de Soria.
Siglo XII

NIDO DE ABEJA


Labra de la piedra y el yeso que se inspira en las celdillas que las abejas fabrican como nidos para depositar allí sus huevos.

No se trata de una imitación de las casillas hexagonales de dichos nidos, sino de diminutas y numerosas perforaciones multiformes, hechas a menudo a trépano, cuyo efecto visual evoca el panal que construyen las abejas. 

Capiteles árabes labrados en nido de abeja
Medina Azahara, Córdoba, siglo XI

 

Capitel judío labrado en nido de abeja.
Sinagoga de Santa María la Blanca, Toledo. Siglo XI

 

Capitel cristiano labrado en nido de abeja.
Portada de la iglesia de San Sedbastián. Ojedo. Cantabria
Siglo XII



Chambrana labrada en nido de abeja. Monasterio de San Pedro
de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII

Chambrana labrada en nido de abeja. Detalle
Monsterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias, siglo XII

NIMBADO/NIMBO

Tampoco es un elemento arquitectónico, pero por su frecuencia y su importancia es interesante conocerlo. Nimbo es la luminosidad que rodea la cabeza de una figura a modo de aureola que representa la santidad.  Es un elemento originario del mundo pagano, que lo usaba para dioses y emperadores, que la Iglesia no dudó en apropiarse, como tantas cosas.

Hay varios tipos. El nimbo de Cristo suele llevar una cruz inscrita (nimbo crucífero); el de Dios Padre es triangular; el de los santos, circular; el de los personajes del Antiguo Testamento, poligonal. Los nimbos de forma cuadrada corresponden a personas vivientes. Desde la Edad Media, el nimbo de los beatos es estrellado.

Ermita de San Pedro de Tejada. Puente Arenas, Burgos S. XII
Nimbo crucífero y nimbo circular.

Nimbo cuadrado del papa León III, lo que indica
que se encontraba vivo. Palacio de Letrán, Roma
Siglo VIII

NORMANDO

Estilo románico desarrollado por los normandos en los siglos XI y XII. De la Normandía francesa pasó rápidamente a Inglaterra, que es donde se estableció realmente. La arquitectura religiosa normanda se ca­racteriza por las proporciones masivas de sus templos, largos y estrechos, con muros y pilares macizos.

Estilo románico normando.
Catedral de Ely, Inglaterra. S. XI-XII
Vista de la torre

Estilo románico normando.
Catedral de Ely, Inglaterra. S. XI-XII
Fachada Este

NUDILLO

Pequeña viga horizontal que une dos pares gemelos de una armadura por su pare media y que evita su pandeo e inflexión.

Esta armadura se denomina de par y nudillo y su construcción, aparentemente sencilla, exige conocimientos técnicos de carpintería complejos.

Nudillos


Nudillos


Con los nudillos hemos llegado al límite entre la letra N y la O. Desde aquí, tras un breve descanso, comenzaremos una nueva etapa.

Al llegar a la N entendimos que no solo marcaba la mitad del camino, sino que también nos ayudaba a orientarnos y a detenernos en lo aprendido. Desde su posición en el alfabeto, esta letra ha cumplido su función: nos ha guiado por un terreno donde las palabras han ido mostrando su significado, su fuerza y su relación con la piedra.

En este recorrido también hemos conocido elementos como el nimbo que, aunque parecen ajenos a la arquitectura, están muy ligados a ella: en el Románico, arquitectura, escultura y pintura forman un conjunto inseparable.

Quedan atrás las naves recorridas, los nervios identificados en las bóvedas y las formas que al principio parecían extrañas, pero que ahora nos resultan familiares. El Románico deja de ser solo un estilo para convertirse en un lenguaje que empezamos a entender y utilizar.

La N no es la división en dos del camino: es el elemento que le da sentido porque en este punto ya se va convirtiendo lo vivido en memoria y lo aprendido en conocimiento. Nos vamos con la sensación de que algo permanece, como un eco que nos seguirá acompañando. Hay viajes que terminan al llegar al final, y otros que empiezan de verdad cuando comenzamos a comprenderlos. A estas alturas, nosotros ya vamos comprendiendo el Románico.


Antonio García Francisco


Datum Matriti, Nonis Maiis, Era MMLXIV

(Dado en Madrid el 7 de mayo de 2026)

 

martes, 5 de mayo de 2026

Pier Paolo Pasolini. Sara Moro

 

Buenas tardes


amigos de Radio Cangas.

Creo que no me equivoco cuando afirmo que cada x años nace una persona en este mundo que está destinada a marca una tendencia, dar un giro a cierta rama de la sociedad, de la cultura, de la política…una persona rebelde con causa, al contrario del título de de aquella famosa película de Jemes Dean. ¿Y porque con causa? Por qué el mundo que se alza a su alrededor necesita un cambio, una vuelta ante sus ojos, una nueva luz que lleve una nueva esperanza, una nueva energía que fluya de manera natural, sin hilos, sin fiscalizadores, sin caminos marcados ni prejuicios preestablecidos por una elite tradicionalista que marcaba el paso. Ejemplos no faltan.

viernes, 1 de mayo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XIV

 La M es algo así como una iglesia mínima que eleva sus dos torres para rozar el cielo. No tiene campanas; sin embargo, en sus campanarios vacíos laten ecos que, entre la niebla, convocan a las palabras como el tañido convoca a los fieles para acudir a este abandonado monasterio diminuto, mientras perdura, remoto, el rumor de los monjes que, hace siglos, y durante siglos, procesionaron por el claustro.

Hemos penetrado en su territorio y, surgidas de la niebla, aparecen, vestidas con sus mejores galas, las palabras que habitan la comarca. Vamos a conocerlas.

MACOLLA

Conjunto ornamental a base de flores, hojas o tallos que generalmente nacen de un mismo pie. También se aplica a la ornamentación vegetal a base de hojas de acanto.

Macolla. Monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII


MACHÓN

El machón en la arquitectura románica es un pilar robusto, grueso y macizo, generalmente de sillería, a vecesde ladrillo, exento o adosado, diseñado para reforzar muros y absorberlos fuertes empujes laterales de arcos y bóvedas. Actúa como contrafuerte estructural y es clave en claustros para sostener arquerías.

Puede recibir diferentes nombres según donde esté ubicado. 

Machón que sustentaba los arcos triunfales.
Iglesia de San Saturnino. Rioseras, Burgos, 
Siglo XI-XII

Machones. Iglesia de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. S XII-XVII


MAINEL

O parteluz o ajimezColumna que divide en dos un vano, frecuentemente arqueado.

Mainel o ajimez.
Rebolledo de la Torre, Burgos.


            MANDORLA

            Aunque no se trata de un término arquitectónico propiamente dicho, no podemos dejar pasar de largo a la mandorla. Se trata del marco ovalado en forma de almendra (mandorla en italiano) que, con el nombre de Pantocrátor, rodea las imágenes de Cristo Majestad o Dios Padre con su Hijo, y con el apelativo de Theótokos la de María Santísima. Suele ser escultura en portadas y tímpanos y pintura en el interior de los ábsides.

Mandorla. Iglesia de San Juan Bautista, Moarves de Ojeda
Palencia. Siglo XII


Mandorla. Iglesia de Santiago.
Carrión de los Condes, Palencia. Siglo XII



Mandorla. Abadía de Santa Fe. Conques (Francia)
Siglo XI-XII


Mandorla. Theotokos (Madre de Dios) o Maiestas Mariae.
San Clemente de Tahull, Lérida.  Siglo XII



MARBETE

Pilar o machón adosado al muro, del cual sobresale, generalmente sin basa ni capitel.

Marbetes. Santga Cristina de Lena, Asturias. Siglo IX

MARCA DE CANTERÍA

Signos grabados en los sillares y sillarejos de edificios románicos y góticos por los propios canteros que los labraban. Estas señales cumplían varias funciones prácticas: permitían identificar la autoría de cada pieza, facilitar el control y la contabilización del trabajo realizado y, en algunos casos, evaluar la calidad de la labra. Además de su valor organizativo, constituyen hoy una fuente importante para el estudio de los talleres medievales y sus sistemas de producción.

Marcas de cantero en monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII


Marca de canteros indicando la colocación del sillar


Marca de prestigio del maestro a través de la cual acredita
la autoría y la calidad de su trabajo. Portada del monasterio de
San Pedro de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias. Siglo XI

Posible marca del maestro constructor.
San Bartolomé de Ucero, Soria. S. XII.
El báculo como símbolo de autoridad.


Marca de la cuadrilla que levantó una parte del claustro.
Santa María la Real de Nieva, Segovia. S. XIV

MARMOLEJO

Columna pequeña.


Marmolejos. Santa Cristina de Lema. Asturias. Siglo IX

MATACAN, o ladronera o buhedera

Ver ladronera aquí.


MATAJUNTA

Resultado estructural de colocar en una obra ladrillos, adobes, sillares o sillarejos de forma que las llagas de cada hilada no coincidan con las llagas de las hiladas superior o inferior.

Matajunta. Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora.
El Olmo, Segovia, siglo XII

Matajunta. Monasterio de Santa María de Moreruela.
Granja de Moreruela. Zamora. Siglo XII


MAZONERIA

Fábrica de cal y canto.

Mazonería Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, S. XIII
Carabanchel Bajo, Madrid


Mazonería. Iglesia del Cristo del Corporario.
Castiltierra, Segovia. 

MEANDRO

Decoración en base a líneas, generalmente sinuosas y complicadas.

Meandro. Ermita de San Pedro de Abrisketa
Arrigorriaga, Vizcaya. Siglo XI o XII


MECHINALES

Agujeros que quedan en una pared después de haber sido ocupados por las vigas (tamién llamadaas agujas) que sujetaron el andamio durante su  construcción.

Mechinales. Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.
Carabanchel Bajo, Madrid. Siglo XIII

Mechinal. Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.
Carabanchel Bajo, Madrid. Siglo XIII



Mechinales. Iglesia Nuestra Señora de la Oliva.
Escóbados de Abajo, Burgos. Siglo XII

MEDIA COLUMNA

La empotrada que solo deja ver su mitad de su circunferencia.

También MEDIANA

Medias columnas. Iglesia del Rivero,
Siglo XII. San Esteban de Gormaz, Soria


Iglesia de San Miguel Arcángel. Siglo XII.
Trigueros del Valle, Valladolid. 

MÉNSULA

Elemento saledizo en el muro que sirve para sujetar empujes o para su8jetar otros elementos voladizos.

Ménsula es un término general para cualquier soporte saliente, mientras que el canecillo es un tipo específico de ménsula pequeña, a menudo decorada, que sostiene cornisas o aleros, frecuentemente en el románico. La ménsula puede ser estructural (viga) o decorativa.

Monasterio de Santa María la Real de Valdediós
Villaviciosa, Asturias. Siglo XIII

Ermita de San Bartolomé. Ucero, Soria, S. XIII

Monasterio de Santa María la Real de Huerta. Siglo XII
Santa María de Huerta, Soria.

METOPA

Espacio entre dos canecillos. Puede estar decorada o no.

Metopa. Monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII
Cangas de Onís, Asturias

Metopa. Monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII
Cangas de Onís, Asturias.



MOCHETA

Pieza situada en los ángulos superiores de puertas y ventanas que actúa como una pequeña ménsula. Sobresale del muro —aunque se mantiene en su mismo plano y sirve de apoyo al dintel o al tímpano, separándose de las jambas.

Mochetas. Iglesia de Santa María del Camino,  siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia

Mocheta. Iglesia de SAnta María del Camino, siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia




Mocheta. Igleia de Santa María del Camino, Siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia


MODILLON

 Elemento voladizo sobre el que se asienta la cornisa. Ver can, canecillo o canzorro.

MONOFORO o MONÓFORA

Vano, ventana o abertura única y estrecha, frecuentemente coronada por un arco de medio punto, característica de la arquitectura románica.

Monófora románica en el Monasterio de San 
Pedro de Villanueva. Cangas de Onís. S. XII

Este es el momento en que damos por terminada la visita al pequeño monasterio de la letra M. Quien lo cuenta llega ya cansado, pero con ese cansancio dulce que dejan los días bien vividos y aprovechados, porque no ha sido poco el esfuerzo de conocer a sus habitantes, de escuchar sus voces bajitas y entender sus utilidades. Parece que fue hace mucho cuando el viajero se encontró con la macolla en la misma portería en la que ahora se despide, con un abrazo tranquilo, del buen vano monóforo.

Ha sido una jornada larga, de pasos lentos y ojos abiertos, de esas que piden una pausa, un banco al sol a ratos y otros ratos a la sombra, y un poco de silencio antes de seguir. Porque ahí, al otro lado del camino, espera con sus secretos la letra N, ese pequeño relámpago que un día se volvió tímido al mirar las dos torres de la M, y que a buen seguro nos dará alguna lección.

Así que será mejor cerrar la puerta con cuidado, sin hacer ruido, como hacen los que no quieren espantar los recuerdos, y guardar en el bolsillo alguna de estas palabras, por si más adelante hace falta compañía. Mañana, o cuando el cuerpo quiera, retomaremos el camino, con menos prisa y renovado cariño, a ver qué nos cuenta la N cuando se sienta en confianza.


Antonio García Francisco.

Madrid, 1º de mayo de 2026

Día Internacional de los Trabajadores