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martes, 26 de mayo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XVI




Traspasado el ecuador de nuestro recorrido, comenzamos nueva caminata que nos acercará un poco más a nuestro ansiado destino.

Hoy transitaremos por el pequeño reino de la letra O: tan solo cinco habitantes hemos encontrado, pero cada uno de ellos nos contará una historia diferente e interesante.

Con paso decidido nos dirigimos hacia el primero de ellos:

OBRA

En construcción, tanto antigua como moderna, este término se utiliza para referirse a un edificio en proceso de edificación. También se usa para referirse a la construcción ya acabada.

Ver también FÁBRICA aquí.

Miniatura del siglo XV representando la construcción de la catedral de Saint-Denis, siglo XII-XIII. Francia. La escena muestra diversas etapas de la construcción: el tallado de piedra, la mezcla de mortero, la colocación de sillares y la elevación de estructuras con andamios.



Carlomagno dirige la construcción de Aquisgrán, del Recueil Sommaire des
Chroniques Françaises de Guillaume Crètin S. XV


Dios, arquitecto del mundo.



OCHAVADO

 Construcción de ocho lados.

Planta y alzado iglesia templaria de Santa María de Eunate, Navarra
Siglo XII


Iglesia ochavada templaria de Santa María de Eunate, Navarra
Siglo XII



Planta de la iglesia templaria del Santo Sepulcro
Torres del Río, Navarra. Siglo 



Igalesia templaria de Torres del Río, Navarra.
Siglo XII

ÓCULO

Vano circular, ovalado o poligonal, generalmente diáfano, dispuesto en cualquier parte del paramento, o abierto como tragaluz en la cima de una cúpula o una bóveda, o rodeándolas en compañía de otros.

Óculos. Santa María del Torreón. Padilla de Abajo, Burgos
Siglo XII


Óculo. Ermita de San Bartolomé, Cañón del río Lobos. Siglo XIII
Término no municipal del Comunero de San Bartolomé
(Herrera de Soria, Nafría de Ucero y Ucero), Soria.

Óculo. Ermita de San Bartolomé, Cañón del río Lobos. Siglo XIII
Término no municipal del Comunero de San Bartolomé
(Herrera de Soria, Nafría de Ucero y Ucero), Soria.

Óculos de la sala capitular del monasterio de Santa María de Carracedo.
Carracedo del Monasterio, León. Siglo XII

Óculo. Iglesia de San Cristóbal. 
Barahona del Fresno, Segovia. Siglo XIII


ONDAS

Decoración que imita consecutivamente la ondulación de las olas del mar.

iglesia abacial de Santa Fe (Foy) de Conques
Siglo XI-XII 

Abadía de Saint-Pierre, Moissac. Siglo XII-
        "Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego. y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios." Apocalipsis 15,2


ORDEN

Series de elementos arquitectónicos, bien sean estructurales, bien meramente decorativos, dispuestos en diferentes pisos para conformar fachadas, habitar ábsides o configurar las distintas alturas de, por ejemplo, una torre o un claustro.

Orden.
San Esteban, Segovia, Siglo XII
San Esteban, Cuéllar (Segovia) Siglo XII

Orden. Claustro del monasterio de Santa María la Real de Nieva,
Segovia. Siglo XIV


Tocamos meta.

Enhorabuena, hemos superado otra etapa en nuestro camino hacia el territorio Z. Ha sido corta, sí, pero como siempre, muy interesante por los conocimientos que hemos adquirido: óculo, ondas, orden… además de algunos personajes más que,  con gran amabilidad nos han ido mostrando su valor en la piedra, y nos han ayudado a seguir profundizando en la comprensión del Románico..

No les fallemos: quedémonos con sus enseñanzas. Ese es su legado, y nos toca aprovecharlo al máximo, como siempre, memoricemos las enseñanzas que nos ofrecen, son su capital que nosotros deberemos rentabilizar, como siempre, cada vez que nos enfrentemos a un edificio edificado en nuestro querido estilo románico.


Antonio García Francisco.

En los valles del río Manzanares, Mayo de 2026

miércoles, 20 de mayo de 2026

PAISAJES HIDROELÉCTRICOS Y NUEVAS ARQUITECTURAS EN LA RIBEIRA SACRA

 


Dentro de los encuentros culturales que desarrollamos todas las semanas, sus ponentes han hablado de muchas cosas, trayendo temas diversos sacados de esos cajones que poco a poco desvelan los secretos en ellos guardan. Y sí, digo cajones y ¿sabéis por qué? porque allá por el 2020, cuando nuestra amiga y compañera Dulce nos dejó la enorme tarea de ocupar su lugar, algo que nunca podremos hacer, en esas reuniones previas se habló de tener cajones donde poner los diversos temas y exponerlos a vosotros queridos oyentes y asistentes a los encuentros. Durante estos años hemos abierto muchos pero esta temporada descubrimos el cajón de la esquina izquierda ya por tres veces: Alberto Felgueroso nos habló de la industrialización de Duro y su recuerdo industrial y María Fernanda de un excepcional patrimonio como es el poblado de Bustiello. Pues amigos, esta semana  charlaremos con una persona que nos llevará a recorrer una de las zonas más emblemáticas de las cuencas hidrográficas del norte de España, donde la belleza de lo natural, rivaliza con la majestuosidad de lo artificial y en su conjunto conforma uno de los paisajes patrimoniales más ricos, donde puedes disfrutar de la naturaleza con una copa de Godello o Mencia , mientras te asomas, con cuidado claro, sobre los 115 metros de altura del embalse de Santo Estevo, para luego, hacer una visita por este cañón fluvial entre Lugo y Ourense que reúne una de las mayores aglomeraciones de arquitectura románica monástica de Europa, con unos 30 monumentos integrados en plena naturaleza.

Seguro como plan nuestra compañera de charla lo firmaba ahora mismo.

Buenas tardes Carla Fernández Martínez. Profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo

 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

El miedo al año 1000: entre el mito y la historia del fin que nunca llegó

Se ha contado miles de veces, y siempre mal, que en la Edad Media la gente iba por la vida con el corazón en un puño esperando que en el año 1000 se acabara todo. Como si medio continente europeo hubiera estado mirando al cielo con cara de pánico porque lo decía algún clérigo iluminado por cuatro profecías, incluso puede que falsas y, desde luego, mal entendidas. Se suponía que, gracias y merced a ellas y su falaz interpretación, se les venía encima el final de los tiempos que vivían y, en su sustitución, vendría el establecimiento del Reino de Dios, marcado por señales como guerras, desastres naturales, enfermedades y una crisis moral generalizada. Se caracterizaría por la segunda venida de Jesucristo, el Juicio Final y la creación de una nueva tierra.

Siendo objetivos, aún hoy hay iluminados que piensan así cada vez que ocurre un desastre: pandemias, volcanes, inundaciones, guerras, barcos infectados... Predicadores de pro que cada vez que ocurre un desatre aplican la profecía de hace dos mil años. Cada uno tiene su propio interés, no olvidemos que nadie da puntada sin hilo.

El Papa Silvestre II y el Diablo. Fue Papa desde el año 999 al 1003
Ilustración
extraída del Chronicon pontificum et imperatorum de Martinus Oppaviensis,
fechada alrededor del año 1460 

Pero si dejamos atrás la mentalidad del siglo XXI y adoptamos la del siglo X, situándonos, por ejemplo, en la ciudad de León un par de años antes del 999, lo primero que veremos es que a la gente le preocupaba bastante más sobrevivir al presente que superar el futuro “fin del mundo”. En los reinos cristianos, para el común de los habitantes la prioridad más importante era irse a dormir cada noche con el estómago lleno, y el “apocalipsis” más real tenía nombre propio: Almanzor, ése sí que era el verdadero Apocalipsis y un auténtico Anticristo. Pero, cumplido el trámite de mantener tranquila a la fiera del estómago, la gente mercadeaba, viajaba, leía el que sabía, amaba el que podía, guerreaba el que tenía que guerrear y rezaba el que rezar era su oficio. Recomiendo muy encarecidamente a quien esto pueda interesar, la lectura de la obra titulada Una ciudad de la España cristiana hace mil años, de D. Claudio Sánchez-Albornoz, donde el prestigioso medievalista nos introduce en la vida de sus ciudadanos en el mercado, en la corte, en el hogar, en el camino... Y todo ello justificado con documentos originales reproducidos a pie de página. 

Y en el otro lado de la frontera, en al-Ándalus, la cosa no es que tampoco fuera precisamente un drama cósmico, nadie se planteaba esas milongas de que el mundo se acabaría, al contrario. Todo iba viento en popa y más bien había bastante actividad, optimismo y expansión económica, al menos para algunos, mientras el caudillo sarraceno continuaba con sus correrías por Zamora, León, Barcelona... llegando incluso a Santiago de Compostela, como ustedes ya conocerán. Hay un detalle importante: los moros (sí, moros, estamos en el siglo X) contaban los años según la Hégira; en aquellos días iban por el año 389 más o menos y no estaban ni cerca de ningún “año 1000” cristiano. ¿Y el fin del mundo para los musulmanes? Eso eran tontunas de los infieles.

Además, por otro lado, ¿quién sabía cuándo sería el año 1000 de las profecías? El concepto de milenio aparece en Apocalipsis 20,1-3, describiendo el reinado de Cristo y el confinamiento de Satanás, interpretado teológicamente como un periodo simbólico de paz o un reino mesiánico futuro, pero en ningún momento como el año 1000 del calendario cristiano.   


     "Vi un ángel que descendía del cielo trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Tomó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo, Satanás, y le encadenó por mil años. Le arrojó al abismo y cerró, y encima de él puso un sello para que no extraviase más a las naciones hasta terminados los mil años, después de los cuales será soltado por poco tiempo... Cuando se hubieren acabado los mil años, será Satanás soltado de su prisión y saldrá a extraviar a las naciones que moran en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, y reunirlos para la guerra y su ejército será como las arenas del mar... Pero descenderá fuego del cielo y los devorará."  (Apocalipsis,20)

 

¿El calendario cristiano? 

El calendario cristiano corría de diferente manera en un país a como lo hacía en otro; el tiempo corría en la era cristiana sin saber si el año 1000 era el final de un milenio o el principio de otro, de eso entendemos hoy. Y para remate de la feria, en la península jugábamos con la era hispánica, que iba treinta y ocho años por delante del resto de Europa. En otras palabras, nadie sabía en qué año vivía. Hoy está admitido que el calendario se inicia con el nacimiento de Cristo, pero... ¿alguien sabe a ciencia cierta cuándo nació Cristo? ¡Si aún hoy se está en que hay un desfase de al menos cuatro años y se sabe que el 24 de diciembre como día exacto de su nacimiento fue elegida por ser muy conveniente para acabar con el culto del dios Mithra? Y aunque supiérasmos a ciencia cierta la fecha, en el año 999 la Navidad todavía no ocupaba el lugar protagonista que tiene hoy. Para muchos cristianos, la celebración realmente importante era la Pascua, porque recordaba la muerte de Cristo y se consideraba el momento más trascendental del calendario religioso.

"Año 1000: El Juicio Final" Stephan Lochner, año 1435


¿Cómo se desarrolló, pues, el miedo al año 1000? 

En la modesta opinión de quién esto escribe, nació donde nacieron todos los mitos sobre la Edad Media. Claro está, partimos de la base de que nadie es infalible, pero este cuento se empezó a escuchar en el siglo XVIII. Los historiadores describieron, basándose más en la imaginación que en la investigación, una escena de gran aprensión y expectación a medida que se acercaba el año 1000, con poblaciones enteras aterrorizadas por la inminente llegada del día del Juicio Final. El principal impulsor de esta idea y quien contribuyó decisivamente a su amplia difusión gracias a su prestigio intelectual fue el historiador británico William Robertson. En 1769, ya hacía referencia a ella de esta forma en su obra sobre la evolución de la sociedad europea desde la caída del Imperio romano hasta comienzos del siglo XVI:

“De repente, a últimos del siglo diez y a principios del once, se esparció por Europa una doctrina que ganó innumerables prosélitos... Corrió la opinión de que los mil años que menciona San Juan en el Apocalipsis habían terminado ya y que era llegado el fin del mundo. Esto causó una consternación general en el orbe cristiano; muchísimos hicieron renuncia de su patrimonio y, abandonando sus familiares y sus amigos, se encaminaron a la Tierra Santa, donde creían que Jesús debía aparecerse para juzgar a los hombres”

Y ya está el mito en marcha.

La idea de que toda Europa vivió aterrorizada ante la llegada del año mil estaba planteada y se fue extendiendo con el paso de los dos siglos siguientes. Sí, fueron algunos historiadores del siglo XVIII quienes empezaron a difundirla, pero más tarde, los escritores románticos del XIX la hicieron todavía más famosa y exagerada. La imaginación se esmeraba y recreaba presentando aquella época como un tiempo dominado por el miedo al fin del mundo.

Según la primera visión, se decía que al acercarse el año 1000 la población perdió la esperanza y dejó de preocuparse por trabajar o hacer planes de futuro, porque todo parecía condenado a desaparecer. Algunos autores incluso describieron una Europa paralizada, silenciosa y llena de temor.

Los historiadores románticos del siglo XIX apostaron aún más fuerte: imaginaron a las personas de aquella época viviendo una enorme angustia colectiva. Unos buscaban refugio en la religión y la penitencia, otros intentaban olvidar el miedo entregándose a los placeres, y muchos caían en la tristeza, la depresión y la desesperación. Esta interpretación encajaba muy bien con el gusto romántico por las emociones intensas y las historias oscuras y tenebrosas del Romanticismo europeo.

Con el tiempo, el relato se volvió aún más dramático. Ya no se hablaba solo del cambio de milenio, sino de la supuesta última noche del año 999, cuando toda Europa habría esperado aterrorizada el fin del mundo. Escritores y ensayistas contaban estas escenas con gran detalle, como si realmente hubieran ocurrido así y ellos lo supieran porque habían viajado en el tiempo para ser testigos.

Iglesia abacial de Sainte Foy de Conques, Francia.
El Juicio Final

          Sin embargo, esta historia tenía un problema importante: muchos de esos autores ni siquiera calcularon bien la fecha. Los mil años de la Era Cristiana no se cumplían exactamente el 31 de diciembre del año 999, sino más tarde. A pesar de ello, la imagen de una Europa dominada por el miedo siguió haciéndose popular. En España, por ejemplo, y sirva como muestra de lo que había en todas partes, el escritor Pompeyo Gener y Babot también ayudó a difundir esa idea en su obra titulada La Muerte y el Diablo narrando lo que parecía haber vivido:

"Llegó el año 999 y con él sus últimos días. Las predicaciones se extremaron y el ascetismo se pronunció en alto grado. Los unos entregaban sus caudales a los mendigos; los otros abandonaban sus haciendas para llevar une vida de continencia y obtener el perdón de sus pecados. Bandadas de penitentes recorrían Europa mostrando sus cuerpos desgarrados por el azote o el cilicio, mientras otros que aún no habían perdido su egoísmo terrestre se apresuraban a gozar, creyendo que les iba a faltar el tiempo. El siervo abandonó el trabajo y el señor feudal no se cuidó de imponérselo. ¿Para qué trabajar si todo se debía acabar dentro de poco?

Así halló el último día de este memorable año a casi toda Europa. El día tocaba a su fin y todos oraban, creyendo ya llegada su última hora. A cada instante que transcurría aumentaba la ansiedad de los creyentes, de modo que, cerca ya de la media noche, los corazones casi no palpitaban y la respiración se retenía para poder oír mejor la terrible señal que debía marcar el fin del universo.

Por fin dieron las doce... y el mundo continuó siendo."

Ya hemos visto el error de bulto que comete: NADIE sabía en qué año vivía, y el último día del año no era en todas partes el día de San Silvestre, en algunos sitios,  era el día anterior al de Pascua, o al de la Encarnación, incluso el de la Circuncisión. Pero quedaba romántico y emotivo, no lo vamos a negar.

Se pueden citar y comentar muchos más textos de otros estudiosos de la época, incluso de autores que pretendían hacer investigaciones serias y basadas en documentos históricos. Algunos describían aquel momento de forma muy dramática dando una estampa de toda la cristiandad cantando el Miserere, como si el mundo entero se hubiera convertido en un enorme funeral. En la misma línea, el abate Lausserm ya en el siglo XIX, reforzaba todavía más esa visión pesimista:

“Con qué acentos de felicidad y de gozo fue acogida aquella aurora del día de Pascua, cuando en lugar de las lastimeras melodías del canto de los muertos, los ecos repitieron el aleluya de la Resurrección: una vez más la muerte había quebrado la piedra del sepulcro. La Humanidad resucitaba y su primera palabra fue un himno de gratitud y de amor hacia Aquel cuya mano la había salvado de los horrores de la tumba."

Maiestas Domini. Cristo en Majestad como Juez Absoluto.
 Carrión de los Condes, Palencia. Siglo XII
No representa el "fin del mundo", sino la Parusía . 

Resumamos.

Se escribieron muchos textos sobre el supuesto miedo de los cristianos europeos ante la llegada del año 1000. Algunos describían escenas apocalípticas y llenas de terror; otros preferían relatos más emotivos y cercanos. Pero todos tenían un problema de base: partían de una idea equivocada sobre cuándo debía producirse realmente el fin del mundo. Y otro escollo tal vez fuera que, en realidad, la gente era indiferente.

La repetición constante de esta historia hizo que todos acabaran aceptándola como una verdad histórica. Es un ejemplo de lo que se conoce como argumentum ad nauseam, una falacia lógica que consiste en repetir una falsedad tantas veces que termina pareciendo cierta, aunque no existan pruebas sólidas que la apoyen. Al final, las personas tendemos a creer más fácilmente algo cuando lo hemos oído o leído muchas veces, incluso si no hay evidencia de veracidad. Europa volvería a experimentar un fenómeno parecido siglos después, con resultados muy diferentes y el mundo lo experimenta hoy con las llamadas fake news. Por eso, la imagen de un continente paralizado por el miedo logró mantenerse viva durante los últimos siglos y llegó hasta épocas recientes, a pesar de que numerosos historiadores rigurosos llevan más de un siglo señalando que esa visión era exagerada.

¿Y hoy?

Todos los seguidores de esta idea nacida en el siglo XVIII han sido desmentidos en el siglo XX y hoy, en el XXI, los historiadores consideran que el supuesto pánico generalizado ante el año 1000 es, en gran parte, un mito exagerado, muy exagerado, por autores posteriores que imaginaron más que investigaron. La idea de una Europa entera cantando Misereres mientras esperaba aterrorizada el fin del mundo y celebrando después con Te Deum porque al final no ocurrió nada, resulta muy evocadora y literaria, pero es inaceptable como un hecho histórico demostrado.

Por supuesto que esto no significa que en la Edad Media no existieran creencias apocalípticas. El miedo al Juicio Final formaba parte de la cultura cristiana medieval y aparecía con frecuencia en sermones, textos religiosos o interpretaciones de guerras, epidemias, hambrunas y desastres o fenómenos naturales. Es más que probable y admisile que algunas personas y ciertos grupos sí pudieron pensar que el fin estaba cerca, pero no hay pruebas de una histeria colectiva que paralizara Europa, donde la economía, la política y la vida cotidiana continuaron funcionando con normalidad

Definitivamente, hay que reconocer que la imagen dramática del “terror del año mil” hoy en día no es más que una leyenda historiográfica que fue construida sobre todo por escritores e historiadores de los siglos XVIII y XIX, especialmente en pleno Romanticismo, cuando gustaban mucho las escenas oscuras, rocambolescas, truculentas y emocionales.


Antonio García Francisco

Madrid, en la festividad de San Pascual Bailón de 2026












viernes, 15 de mayo de 2026

Especial 50 Aniversario del C.E.I.P. Reconquista


Hoy Radio Cangas Reconquista vive una jornada muy especial.

    Con motivo del 50 aniversario del C.P. Reconquista, nuestra emisora escolar realiza un programa especial en directo dedicado a celebrar medio siglo de historia, educación, convivencia y recuerdos compartidos.

    Durante esta emisión recorreremos la historia de nuestro colegio y también la de Radio Cangas Reconquista, que el pasado mes de noviembre cumplía 40 años acompañando la vida educativa del centro.

  Recordaremos antiguos proyectos, programas históricos, actividades, entrevistas, excursiones, celebraciones y algunos de los momentos más importantes vividos durante estas décadas por generaciones de alumnado y profesorado.

    Además, a lo largo del programa las puertas de Radio Cangas estarán abiertas para todas las personas que deseen visitar nuestros estudios, conocer el funcionamiento de la radio escolar e incluso participar en directo en esta programación especial.

    Gracias por acompañarnos en una jornada tan emotiva e importante para toda la familia del C.P. Reconquista.

    ¡Feliz 50 aniversario!

    ¡Y larga vida a Radio Cangas Reconquista!

 
Y seguimos acompañándoles con esta segunda parte del programa especial dedicado al 50 aniversario del C.E.I.P. Reconquista en esta mañana tan especial donde diversas generaciones de alumnado, profesorado, familias y amigos del Centro celebran 50 años de educación pública, convivencia y aprendizaje.


Y, a continuación, presentamos la tercera y última parte de este programa especial dedicado al 50 Aniversario del C.E.I.P. Reconquista. Una recta final cargada de recuerdos, invitados, emociones y muchas historias compartidas que nos permitirán seguir celebrando juntos medio siglo de vida de nuestro colegio y 40 años de Radio Cangas Reconquista acompañando a toda la comunidad educativa.

    Y de nuevo ¡feliz 50 aniversario! y que ¡viva Radio Cangas Reconquista!

martes, 12 de mayo de 2026

LOS VAQUEIROS DE ALZADA DE ASTURIAS: QUIENES FUERON Y CUÁL FUE SU MENSAJE

 


En Asturias hay 78 concejos y 35 de ellos están en peligro de despoblación. Esta cifra nos hace ver que muchos pueblos han tenido que reinventarse o desfallecer a causa de ese desarraigo que la evolución de la sociedad o sus necesidades hicieron que el mundo rural no sea atractivo para aquel relevo generacional que debería ser el camino hacia la perseveración y la continuidad. Al igual que en toda la España rural, los pueblos se mueren al no poseer las mismas herramientas llegando a pensar que en un mismo país no existen las mismas oportunidades.

A partir de los años 50, muy tímidamente se empieza a vislumbrar el éxodo de la población hacia las grandes ciudades, acentuándose a partir de los años 80. Solo un dato, en las dos primeras décadas del siglo XXI, el medio rural asturiano ha perdido cerca del 8% de su población. Zonas como el suroccidente (Ibias, Degaña, Somiedo, Teverga) han sufrido pérdidas superiores al 30% en los últimos 25 años. Y la pregunta que nos surge es si estamos a tiempo de revertirlo. Colectivos de personas, aquellas que fijaron el territorio con su esfuerzo y dedicación, están viendo sustituido sus avances por el matorral. Colectivos como los vaqueiros de alzada fueron fundamentales para mantener aquellos pasos de alta montaña, brañas y vías de comunicación, convirtiéndose en auténticos custodios de ese patrimonio rural que tan en peligro está, siendo, además, respetuosos con el medio, al respetar los biorritmos de un medio que era su pan de cada día.

Este, grupo étnico-cultural del occidente asturiano, es el protagonista de la ponencia que se desarrollará este viernes en la biblioteca Dulce María Prida del Parador de Cangas de ONis, y el encargado de instruirnos será:

 Adolfo García Martínez, antropólogo asturiano. Licenciado en filosofía y sociología, y doctor por la Universidad de Oviedo, ha desempeñado una notable actividad divulgadora e investigadora, destacando como figura fundamental dentro del estudio de la antropología asturiana.

jueves, 7 de mayo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XV

 


La letra N marca la mitad de nuestro recorrido por los términos arquitectónicos del románico, el estilo medieval sobrio y recogido, inclinado a la oración en la penumbra de sus templos que al impulso ascendente de su sucesor, el gótico. Desde su posición central en el alfabeto, nos guiará a lo largo del camino por este territorio de palabras.


NACELA

Moldura cóncava que suele ir entre dos convexas, especialmente en las basas de columnas.

Ver caveto o esgucio.

Moldura en forma de nacela. Basa en el monasterio de 
Santa Eufemia de Cozuelos o de Cozollos, Olmos de Ojeda,
Palencia. Siglo XII


NÁRTEX

El nártex era la parte del atrio de la basílica paleocristiana, porticada y contigua a la misma, destinada a los catecúmenos. En el románico ya ha desaparecido el catecumenado y se asocia a pórtico, vestíbulo, galilea, zaguán, incluso a galería porticada.

Nártex. Santa Cristina de Lena. Lena, Asturias
Siglo IX

Nártex. Santuario de San Miguel in excelsis.
Huarte de Araquil/Iharte-Arakil. Navarra, siglo XII

Iglesia de Santa María de Lito o Santa María la Blanca
Villalcázar de Sirga, Palencia, finales del siglo XII

NAVE

Parte interior del templo separada del ábside y el presbiterio por el arco triunfal, destinada a los fieles. Puede haber varias naves delimitadas longitudinalmente por muros o por columnas y arcos.

Nave. Iglesia del Monasterio de San Pedro de Villanueva. 
Cangas de Onís, Asturias. 


NERVADA

Se dice de la bóveda de aristas  cuando cubre estas con nervios. Ver aquí.

Bóveda nervada. Palacio de los Reyes de Aragón.
Huesca, siglo XII

NERVADURA

Conjunto de nervios o de molduras salientes que tapan las aristas de una bóveda.

Ver "NERVIO" más adelante.

NERVIO

Elemento corrido y saliente del intradós de una bóveda que marca la intersección de dos bóvedas. Por su diseño, puede ser de varios tipos por lo que recibe diferentes nombres.

Nervios que componen la nervadura de una bóveda nervada.
Al lado, otra bóveda de arista viva.
Monasterio de Santa María de Moreruela, Moreruela, Zamora, siglo XII

NETO

Muro del paramento que cierra una arquería ciega.

Iglesia de la Inmaculada Concepción. Crespos, Burgos. Siglo XII

NEVERO

Antigua construcción en forma de gran pozo de tres a catorce metros de profundidad y de ocho a quince metros de diámetro, con paredes revestidas de ladrillo enfoscado, o bien de mampostería y mortero, con la misión de almacenar la nieve del invierno. Esta, una vez introducida en el nevero y convertida en hielo por compactación, se utilizaba durante el estío para usos culinarios y gastronómicos o remedios terapéuticos, tales como conservar alimentos o tomarlos fríos, mitigar la fiebre, rebajar una inflamación, curar quemaduras, cortar hemorragias o aliviar lesiones traumáticas.

Uno de los dos pozos de nieve que hay en la cilla del
monasterio de Santa María de Piedra, Nuévalos, Zaragoza.
Siglo XII aunque los pozos pudieran ser de origen romano.

Pozo de nieve en Salamanca. S. XVIII



NICHO

Concavidad en un muro de grosor suficiente para recibir una estatua, un jarrón u otra cosa, o simplemente como elemento decorativo o para imprimir ritmo al paramento. Ver credencia y ver arcosolio.

Nicho. Claustro de la concatedral de Soria.
Siglo XII

NIDO DE ABEJA


Labra de la piedra y el yeso que se inspira en las celdillas que las abejas fabrican como nidos para depositar allí sus huevos.

No se trata de una imitación de las casillas hexagonales de dichos nidos, sino de diminutas y numerosas perforaciones multiformes, hechas a menudo a trépano, cuyo efecto visual evoca el panal que construyen las abejas. 

Capiteles árabes labrados en nido de abeja
Medina Azahara, Córdoba, siglo XI

 

Capitel judío labrado en nido de abeja.
Sinagoga de Santa María la Blanca, Toledo. Siglo XI

 

Capitel cristiano labrado en nido de abeja.
Portada de la iglesia de San Sedbastián. Ojedo. Cantabria
Siglo XII



Chambrana labrada en nido de abeja. Monasterio de San Pedro
de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII

Chambrana labrada en nido de abeja. Detalle
Monsterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias, siglo XII

NIMBADO/NIMBO

Tampoco es un elemento arquitectónico, pero por su frecuencia y su importancia es interesante conocerlo. Nimbo es la luminosidad que rodea la cabeza de una figura a modo de aureola que representa la santidad.  Es un elemento originario del mundo pagano, que lo usaba para dioses y emperadores, que la Iglesia no dudó en apropiarse, como tantas cosas.

Hay varios tipos. El nimbo de Cristo suele llevar una cruz inscrita (nimbo crucífero); el de Dios Padre es triangular; el de los santos, circular; el de los personajes del Antiguo Testamento, poligonal. Los nimbos de forma cuadrada corresponden a personas vivientes. Desde la Edad Media, el nimbo de los beatos es estrellado.

Ermita de San Pedro de Tejada. Puente Arenas, Burgos S. XII
Nimbo crucífero y nimbo circular.

Nimbo cuadrado del papa León III, lo que indica
que se encontraba vivo. Palacio de Letrán, Roma
Siglo VIII

NORMANDO

Estilo románico desarrollado por los normandos en los siglos XI y XII. De la Normandía francesa pasó rápidamente a Inglaterra, que es donde se estableció realmente. La arquitectura religiosa normanda se ca­racteriza por las proporciones masivas de sus templos, largos y estrechos, con muros y pilares macizos.

Estilo románico normando.
Catedral de Ely, Inglaterra. S. XI-XII
Vista de la torre

Estilo románico normando.
Catedral de Ely, Inglaterra. S. XI-XII
Fachada Este

NUDILLO

Pequeña viga horizontal que une dos pares gemelos de una armadura por su pare media y que evita su pandeo e inflexión.

Esta armadura se denomina de par y nudillo y su construcción, aparentemente sencilla, exige conocimientos técnicos de carpintería complejos.

Nudillos


Nudillos


Con los nudillos hemos llegado al límite entre la letra N y la O. Desde aquí, tras un breve descanso, comenzaremos una nueva etapa.

Al llegar a la N entendimos que no solo marcaba la mitad del camino, sino que también nos ayudaba a orientarnos y a detenernos en lo aprendido. Desde su posición en el alfabeto, esta letra ha cumplido su función: nos ha guiado por un terreno donde las palabras han ido mostrando su significado, su fuerza y su relación con la piedra.

En este recorrido también hemos conocido elementos como el nimbo que, aunque parecen ajenos a la arquitectura, están muy ligados a ella: en el Románico, arquitectura, escultura y pintura forman un conjunto inseparable.

Quedan atrás las naves recorridas, los nervios identificados en las bóvedas y las formas que al principio parecían extrañas, pero que ahora nos resultan familiares. El Románico deja de ser solo un estilo para convertirse en un lenguaje que empezamos a entender y utilizar.

La N no es la división en dos del camino: es el elemento que le da sentido porque en este punto ya se va convirtiendo lo vivido en memoria y lo aprendido en conocimiento. Nos vamos con la sensación de que algo permanece, como un eco que nos seguirá acompañando. Hay viajes que terminan al llegar al final, y otros que empiezan de verdad cuando comenzamos a comprenderlos. A estas alturas, nosotros ya vamos comprendiendo el Románico.


Antonio García Francisco


Datum Matriti, Nonis Maiis, Era MMLXIV

(Dado en Madrid el 7 de mayo de 2026)