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Larga fue la
andadura que recorrimos de la mano de la letra P, y el azar o el destino, o
quizá ambos conjurados a nuestro favor, nos han deparado ahora una jornada
tranquila por el camino que recorre el término de la letra Q, esa campana vista
desde abajo, con el badajo golpeando en su lateral, tal vez llamando a su
inseparable amiga la u, pequeña compañera de toda la vida, pues sin ella su voz es
muda.
Corto
territorio, corto camino, escasa población: una sola familia y dos parientes en
primer grado nos darán toda la información que poseen, y nosotros trataremos de
exprimirla para amenizar el recorrido hacia la siguiente frontera, sabedores,
como somos, de que nos encontramos ante una sección breve y de información
escasa, aunque no por ello carente de interés.
Precisamente
por esa limitación terminológica, trataremos de aprovechar al máximo las dos
referencias disponibles para comprender mejor los conceptos vinculados a esta
letra; cada gota de conocimiento que recibamos será cuidadosamente atesorada en
nuestro glosario.
QUICIAL
Es el madero,
pieza o eje vertical donde se colocan los goznes o bisagras, o la parte de la
puerta sobre la que descansa el pivote que le permite girar para abrir y
cerrar.
QUICIALERA o QUICIO
Es el receptáculo o pieza fija (ya sea de piedra o madera) que tiene el agujero donde encaja y rota el espigón o pivote del quicial. En muchas regiones y contextos, ambas palabras se utilizan como sinónimos para referirse a esta estructura.
También
recibe el nombre de quicio el umbral o limen, conjunto de dos o tres escalones delante
de la puerta principal situada a un nivel más alto que la calle.
| Fotografía tomada de Internet |
| Puerta de piedra con los espigones o pernos integrados en una sola pieza |
| Quicio superior |
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| Quicio inferior.No hay desgaste porque el batiente no rozaba al estar colgado un poco más alto.. |
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| Quicio superior de una puerta reutilizado en un muro Igl. de Nuestra Señora de la Asunción . Duratón, Segovia. |
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Quicio inferior de una puerta reutilizado en un muro. Presenta un desgaste debido a que durante algún tiempo el batiente rozó en él. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Duratón, Segovia. |
Y se acabó. La jornada ha sido tan corta que apenas hemos
tenido tiempo de acomodarnos al paso antes de divisar la meta. Llegamos al
final del trayecto con las alforjas ligeras y las fuerzas intactas, sin el
menor rastro de fatiga ni la necesidad de hacer un alto para recuperar el
aliento. No siempre sucede así en nuestros recorridos léxicos; hay territorios
extensos y poblados que obligan a largas caminatas, desvíos inesperados y
frecuentes paradas para tomar nota de todo cuanto ofrecen. La Q, en cambio,
se nos ha mostrado como una comarca discreta y poco concurrida, modesta en
extensión pero no exenta de curiosidades para quien se detiene a observarla. ¿Ya sabemos lo que significa el dicho "sacar de quicio"? Sí.
Así pues, guardaremos nuestras energías para la próxima
etapa, que bien podría exigirnos un esfuerzo mayor. Por hoy, podemos dar por concluida la expedición bajo un cielo despejado, con la satisfacción de haber recogido hasta la última migaja del útil conocimiento que este breve territorio tenía reservado para nosotros. Dejamos atrás la campana y su inseparable compañera, y
nos encaminamos ya hacia la siguiente frontera del glosario, donde nuevas
palabras, nuevos conceptos y, con toda seguridad, nuevas sorpresas aguardan
nuestra llegada.
Antonio García Francisco
Madrid, festividad de San Pedro y San Pablo




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