Radioguide

Mostrando entradas con la etiqueta iconografía medieval. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iconografía medieval. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de mayo de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XIV

            

Capitel con gran carga simbólica en el Monasterio de 
San Pedro de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias. S. XII.

La M es algo así como una iglesia mínima que eleva sus dos torres para rozar el cielo. No tiene campanas; sin embargo, en sus campanarios vacíos laten ecos que, entre la niebla, convocan a las palabras como el tañido convoca a los fieles para acudir a este abandonado monasterio diminuto, mientras perdura, remoto, el rumor de los monjes que, hace siglos, y durante siglos, procesionaron por el claustro.

Hemos penetrado en su territorio y, surgidas de la niebla, aparecen, vestidas con sus mejores galas, las palabras que habitan la comarca. Vamos a conocerlas.

MACOLLA

Conjunto ornamental a base de flores, hojas o tallos que generalmente nacen de un mismo pie. También se aplica a la ornamentación vegetal a base de hojas de acanto.

Ver también hojarasca

Macolla. Monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII


MACHÓN

El machón en la arquitectura románica es un pilar robusto, grueso y macizo, generalmente de sillería, a veces de ladrillo, exento o adosado, diseñado para reforzar muros y absorber los fuertes empujes laterales de arcos y bóvedas. Actúa como contrafuerte estructural y es clave en claustros para sostener arquerías.

Puede recibir diferentes nombres según donde esté ubicado. 

Machón que sustentaba los arcos triunfales.
Iglesia de San Saturnino. Rioseras, Burgos, 
Siglo XI-XII

Machones. Iglesia de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. S XII-XVII


MAINEL

O parteluz ajimezColumna que divide en dos un vano, frecuentemente arqueado.

Mainel o ajimez.
Rebolledo de la Torre, Burgos.


            MANDORLA

            Aunque no se trata de un término arquitectónico propiamente dicho, no podemos dejar pasar de largo a la mandorla. Se trata del marco ovalado en forma de almendra, mándorla en italiano (1) que, con el nombre de Pantocrátor, rodea las imágenes de Cristo Majestad o Dios Padre con su Hijo, y con el apelativo de Theótokos la de María Santísima. Suele ser escultura en portadas y tímpanos y pintura en el interior de los ábsides.

Mandorla. Iglesia de San Juan Bautista, Moarves de Ojeda
Palencia. Siglo XII


Mandorla. Iglesia de Santiago.
Carrión de los Condes, Palencia. Siglo XII



Mandorla. Abadía de Santa Fe. Conques (Francia)
Siglo XI-XII


Mandorla. Theotokos (Madre de Dios) o Maiestas Mariae.
San Clemente de Tahull, Lérida.  Siglo XII



                (1) La RAE recoge mandorla como voz llana; pero por tratarse de un préstamo puro del italiano, lo apropiado sería pronunciarla como esdrújula, tal como corresponde en la lengua original, y, por consiguiente, escribirla con tilde en correcta adaptación al castellano.

MARBETE

Pilar o machón adosado al muro, del cual sobresale, generalmente sin basa ni capitel.

Marbetes. Santga Cristina de Lena, Asturias. Siglo IX

MARCA DE CANTERÍA

Signos grabados en los sillares y sillarejos de edificios románicos y góticos por los propios canteros que los labraban. Estas señales cumplían varias funciones prácticas: permitían identificar la autoría de cada pieza, facilitar el control y la contabilización del trabajo realizado y, en algunos casos, evaluar la calidad de la labra. Además de su valor organizativo, constituyen hoy una fuente importante para el estudio de los talleres medievales y sus sistemas de producción.

Marcas de cantero en monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias. Siglo XII


Marca de canteros indicando la colocación del sillar


Marca de prestigio del maestro a través de la cual acredita
la autoría y la calidad de su trabajo. Portada del monasterio de
San Pedro de Villanueva. Cangas de Onís, Asturias. Siglo XI

Posible marca del maestro constructor.
San Bartolomé de Ucero, Soria. S. XII.
El báculo como símbolo de autoridad.


Marca de la cuadrilla que levantó una parte del claustro.
Santa María la Real de Nieva, Segovia. S. XIV

MARMOLEJO

Columna pequeña.


Marmolejos. Santa Cristina de Lema. Asturias. Siglo IX

MATACAN, o ladronera o buhedera

Un matacán es un elemento defensivo de piedra que sobresale de la parte superior de una muralla o de una torre. Su base está perforada con aberturas que permitían a los defensores atacar a los asaltantes situados justo al pie de la fortificación, una de las zonas más difíciles de proteger. Desde este lugar, podían lanzar piedras, agua o líquidos hirviendo, materiales incendiarios y otros proyectiles sin exponerse directamente al ataque enemigo. Durante los asedios, los matacanes fueron una solución muy eficaz para reforzar la defensa de castillos y murallas.

Descripción de matacán por el arquitecto Viollet-le-Duc

Sección de un matacán

Defensores lanzando piedras desde los matacanes

Ver también ladronera aquí.


MATAJUNTA

Resultado estructural de colocar en una obra ladrillos, adobes, sillares sillarejos de forma que las llagas de cada hilada no coincidan con las llagas de las hiladas superiores o inferiores.

Matajunta. Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora.
El Olmo, Segovia, siglo XII

Matajunta. Monasterio de Santa María de Moreruela.
Granja de Moreruela. Zamora. Siglo XII


MAZONERIA

Fábrica de cal y canto.

Mazonería Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, S. XIII
Carabanchel Bajo, Madrid


Mazonería. Iglesia del Cristo del Corporario.
Castiltierra, Segovia. 

MEANDRO

Decoración en base a líneas, generalmente sinuosas y complicadas.

Meandro. Ermita de San Pedro de Abrisketa
Arrigorriaga, Vizcaya. Siglo XI o XII


MECHINALES

Agujeros que quedan en una pared después de haber sido ocupados por las vigas (tamién llamadaas agujas) que sujetaron el andamio durante su  construcción.

Mechinales. Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.
Carabanchel Bajo, Madrid. Siglo XIII

Mechinal. Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.
Carabanchel Bajo, Madrid. Siglo XIII



Mechinales. Iglesia Nuestra Señora de la Oliva.
Escóbados de Abajo, Burgos. Siglo XII

MEDIA COLUMNA

La empotrada que solo deja ver la mitad de su circunferencia.

También MEDIANA

Medias columnas. Iglesia del Rivero,
Siglo XII. San Esteban de Gormaz, Soria


Iglesia de San Miguel Arcángel. Siglo XII.
Trigueros del Valle, Valladolid. 

MÉNSULA

Elemento saledizo en el muro que sirve para sujetar empujes o para sujetar otros elementos voladizos.

Ménsula es un término general para cualquier soporte saliente, mientras que el canecillo es un tipo específico de ménsula pequeña, a menudo decorada, que sostiene cornisas o aleros, frecuentemente en el románico. La ménsula puede ser estructural (viga) o decorativa.

Monasterio de Santa María la Real de Valdediós
Villaviciosa, Asturias. Siglo XIII

Ermita de San Bartolomé. Ucero, Soria, S. XIII

Monasterio de Santa María la Real de Huerta. Siglo XII
Santa María de Huerta, Soria.

METOPA

Espacio entre dos canecillos. Puede estar decorada o no.

Metopa. Monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII
Cangas de Onís, Asturias

Metopa. Monasterio de San Pedro de Villanueva. Siglo XII
Cangas de Onís, Asturias.



MOCHETA

Pieza situada en los ángulos superiores de puertas y ventanas que actúa como una pequeña ménsula. Sobresale del muro —aunque se mantiene en su mismo plano y sirve de apoyo al dintel o al tímpano, separándose de las jambas.

Mochetas. Iglesia de Santa María del Camino,  siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia

Mocheta. Iglesia de SAnta María del Camino, siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia




Mocheta. Igleia de Santa María del Camino, Siglo XII
Carrión de los Condes, Palencia


MODILLON

 Elemento voladizo sobre el que se asienta la cornisa. Ver can, canecillo o canzorro.

MONÓFORO o MONÓFORA

Vano, ventana o abertura única y estrecha, frecuentemente coronada por un arco de medio punto, característica de la arquitectura románica.

Monófora románica en el Monasterio de San 
Pedro de Villanueva. Cangas de Onís. S. XII

Este es el momento en que damos por terminada la visita al pequeño monasterio de la letra M. Quien lo cuenta llega ya cansado, pero con ese cansancio dulce que dejan los días bien vividos y aprovechados, porque no ha sido poco el esfuerzo de conocer a sus habitantes, de escuchar sus voces bajitas y entender sus utilidades. Parece que fue hace mucho cuando el viajero se encontró con la macolla en la misma portería en la que ahora se despide, con un abrazo tranquilo, del buen vano monóforo.

Ha sido una jornada larga, de pasos lentos y ojos abiertos, de esas que piden una pausa, un banco al sol a ratos y otros ratos a la sombra, y un poco de silencio antes de seguir. Porque ahí, al otro lado del camino, espera con sus secretos la letra N, ese pequeño relámpago que un día se volvió tímido al mirar las dos torres de la M, y que a buen seguro nos dará alguna lección.

Así que será mejor cerrar la puerta con cuidado, sin hacer ruido, como hacen los que no quieren espantar los recuerdos, y guardar en el bolsillo alguna de estas palabras, por si más adelante hace falta compañía. Mañana, o cuando el cuerpo quiera, retomaremos el camino, con menos prisa y renovado cariño, a ver qué nos cuenta la N cuando se sienta en confianza.


Antonio García Francisco.

Madrid, 1º de mayo de 2026

Día Internacional de los Trabajadores






lunes, 3 de junio de 2024

Yo soy el casto José

          Esta mañana muy temprano he salido de Navajún, Logroño, donde estuve ayer realizando gestiones mercantiles. Al cabo de hora y media de viaje hacia Madrid, estando en la provincia de Soria, sentado en la mesa de un bar frente a la iglesia románica de San Miguel en Almazán, mientras degustaba unas delicias de cerdo (torreznos sorianos) con un café para desayunar, y como no tenía prisa en llegar a casa, he decidido desviarme para pasar por Beleña de Sorbe, provincia de Guadalajara, total, media hora más de viaje y unos pocos kilómetros de diferencia con el valor añadido de la recompensa de poder contemplar su mensario.

    Tranquilidad, no vamos a mostrar el archiconocido mensario, al menos hoy, sólo nos vamos a parar en la portada, sí, pero ante un detalle: el primer capitel de la izquierda.

      Estamos ante la conocida escena del casto José huyendo de la mujer del eunuco Putifar que, coronada de flores, pretende retenerle por la capa, y tras ella aparece la figura de hombre que por burlón capricho cruel del escultor representa al impotente y encolerizado esposo con el cabello revuelto y pies de macho cabrío para mejor resaltar su condición de sentirse engañado.


José huye y se deja la capa en 
manos de la esposa de Putifar



La esposa de Putifar coronada de flores


Putifar


    



















Pero dejemos que lo cuente la Sagrada Escritura.

    Dice así Gn. 39,

"10 Ella insistía en hablar a José día tras día, pero él no accedió a acostarse y estar con ella.  
11 Hasta que cierto día entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí dentro.  
12 Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: «Acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera. 
13 Entonces ella, al ver que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y gritó a los de su casa diciéndoles: 
14 - «¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, pero yo he gritado, 
15 y al oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido huyendo afuera.» 
16 Ella depositó junto a sí el vestido de él, hasta que vino su señor a casa, 
17 y le repitió esto mismo: «Ha entrado a mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí; 
18 pero yo he levantado la voz y he gritado, y entonces ha dejado él su ropa junto a mí y ha huido afuera.» 
19 Al oír su señor las palabras que acababa de decirle su mujer: - «Esto ha hecho conmigo tu siervo»- se encolerizó."


Del mensario ya si eso hablaremos otro día que vayamos con menos prisa.

Antonio García Francisco
Madrid, junio 2024

viernes, 17 de mayo de 2024

La Ypsilon (Y) románica

 

Cuenta una historia, puede que más bien una leyenda, quizás sea una tradición o quién sabe si un cuento o simplemente un mito o una bella invención (soy persona que tiene muy claras sus dudas), que la letra Y, la "ypsilon" de los griegos, fue creada por el mismísimo Pitágoras buscando un fin determinado: simbolizar con ella la idea del bien y del mal, lo cual conseguiría representando con su símbolo la imagen de que ambos conceptos son las únicas ramas que nacen del tronco de un árbol.

Monasterio de Santa María de Acibeiro, Pontevedra

Exvoto griego donde aparece la letra Y
ΑϹΚΛΗΠΙΩ ΚΑΙ ΥΓΕΙΑ ΤΥΧΗ ΕΥΧΑΡΙϹΤΗΡΙΟΝ
([Dedicado] a Asclepios e Higeia como agradecimiento) 


La comparación nos resulta conocida en nuestra cultura, conocemos que en el Paraíso Terrenal había un árbol muy similar, el de la ciencia del bien y del mal.





Santa María la Real de Nieva, Segovia

Ntra. Sa. de la Concepción
Ochánduri, La Rioja


Génesis 2,16 y 17

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto comerás; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás”.


En la Edad Media, tan pitagórica en tantos aspectos de la arquitectura y escultura, la Y es el símbolo del comportamiento del hombre que se enfrenta a una elección. La vida es una constante sucesión de disyuntivas frente a las que hay que elegir un camino a seguir; el hombre se enfrenta continuamente a una Ypsilon permanente que le ofrece dos expectativas bien opuestas. Ignorancia o conocimiento, virtud o pecado, premio o castigo, el bien o el mal, el valor o la cobardía, afrontar las situaciones o evadirlas, todas las opciones están representadas por una o por otra rama del Árbol Ypsilon, solo hay que elegir un destino y procurar hacerlo por la rama correcta.

Santa María la Mayor
Almenara de Tormes, Salamanca

Y todo llega a estos siglos medievales por doble vía. Una, los textos pitagóricos traducidos por los árabes; la otra, la mano del cristianismo, que atesora consejos comunes con el pensamiento pitagórico, tal y como se enuncia en algunos versículos bíblicos en los que un protagonista se enfrenta a una elección, para así dejar claro que el hombre es libre y él es el único que forja su sino:

San Adrián de Moneixas, Lalín, Pontevedra



Santa María de Bermés, Lalín, Pontevedra


- "Él fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio albedrío."

- "Él te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano."

- "Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará."


Nuestra Señora de las Vegas. Requijada, Segovia


Estos mensajes del libro Eclesiástico, capítulo 15, versículos 14,16, y 17, ponen al ser humano ante sí mismo: tiene libertad para escoger el camino entre el pecado y la virtud; el primero le conducirá inevitablemente a la muerte espiritual eterna y el segundo le llevará a las puertas abiertas de la recompensa para su vida eterna. Fuego y agua, dos opuestos perpetuos, luz y oscuridad, belleza y fealdad.


Monasterio de San Martín de Castañeda
Sanabria, Zamora

La Y es desde Pitágoras el símbolo del libre albedrío y de la libertad del hombre para tomar decisiones que marcarán su vida, y nuestros canteros así lo entienden, han tenido que conocer de alguna manera al filósofo de Samos, quien hace más de un milenio y medio dominó la ciencia de los números que ellos manejan y cuyo secreto guardan celosamente, transmitiéndolo solamente a los miembros de su logia que han alcanzado el grado suficiente de conocimiento para utilizarlos. El grafismo que les regala la letra Ypsilon sirve a la perfección para simbolizar esta idea, pero para los más despistados, si además se representa a un hombre en la apertura del ángulo, ya tenemos todo lo que necesitamos: el hombre parado en la encrucijada en la que ha de escoger uno de los dos caminos que se le presentan. Equivocarse puede ser nefasto; el románico no obliga ni prohíbe, solo aconseja, y con este símbolo nos está recordando desde el pasado que la vida es una constante elección y el destino del hombre es fruto de sus elecciones. Lo que elija, es cosa suya.




Antonio García Francisco.

Madrid, mayo de 2024