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martes, 10 de febrero de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico. (III)

             Burla burlando, vase el lobo al asno, dice el refrán; del mismo modo, nosotros continuamos con el propósito de elaborar un glosario de términos románicos —y también generales pues, como ya hemos señalado, muchos proceden de la tradición grecorromana—, iniciando en esta ocasión el recorrido por la letra B.


Reproducción de uno de los dos caradrios que hay en el monasterio
de San Pedro de Villanueva, Cangas de Onís, Asturias.


Y sin más preámbulos, comenzamos por el

BALDAQUINO, también CIBORIO

 

Se trata de una estructura en forma de dosel, generalmente sobre COLUMNAS, dentro del cual quedan enaltecidos un altar, un sepulcro, una estatua o un sitial.  Se perpetuó en el rito bizantino y se usó en el arte románico, pero de forma más limitada.

Baldaquino lado del Evangelio.
San Juan de Duero, Soria. Finales del siglo XII

Baldaquinos en San Juan de Duero, Soria. Finales Siglo XII

Baldaquino. Sepulcro de doña Urraca de Portugal. 
Iglesia de Santa María Magdalena, Zamora. S. XIII


BANDA LOMBARDA, FAJA LOMBARDA o LESENA

Es una pilastra con poco resalte en el muro y sin ninguna ornamentación, más decorativa que estructural. Espaciada de otras, se une a ellas por su extremo superior mediante uno o varios arquillos lombardos (arcatura) que la ponen en contacto con otras y así forma calles. 

Lesenas o bandas lombardas. Monasterio de Santa María de Obarra
Calvera. Beranuy, Navarra. Siglo XI


BAPTISTERIO

El baptisterio es un edificio que apareció en los primeros siglos del cristianismo, independiente del templo, con planta redonda u octogonal, y era el lugar donde, entre los siglos IV y VII, se bautizaba por inmersión a los adultos

En España apenas quedan restos de estos edificios, se sigue llamando “baptisterio” a la capilla donde se encuentra la pila bautismal, generalmente en el ángulo NO del templo (el lugar más frío y oscuro).

        Quizás el lector considere interesante repasar esta entrada de enero de 2021


Baptisterio de la iglesia de San Miguel
Castillo de Turégano, Segovia, siglo XII


 

Baptisterio de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Caballar, Segovia, siglo XIII



Baptisterio de la iglesia de San Pedro
Abánades, Guadalajara. Siglo XII


 
                BAQUETA o junquillo o tondino

                   Moldura redonda y generalmente lisa, más delgada que el bocel y asociada casi siempre a otras molduras para, intercalándose entre ellas, diferenciarlas, y al mismo tiempo imprimir ritmo visual a la composición. 

Oirtada del monasterio de Santa María la Real
Villamayor de los Montes, Burgos, siglo XIII





                BAQUETÓN,  también recibe el nombre de la  BAQUETA
            
            Bocel grueso.


Baquetón. Iglesia de San Pablo del Campo. Barcelona.
Siglo IX.



BASA

Es la parte inferior de una columna, sobre la cual estriba el fuste.

La más común de encontrar, a veces con ligeras variaciones, es la denominada basa clásica, formada, de abajo arriba, por el plinto, el toro, la escocia y el bocel (términos cuya explicación irá apareciendo a medida que avancemos en el glosario). 
 

Despiece de una basa

La diferencia entre el toro y el bocel radica principalmente en sus proporciones y en su posición. El bocel es un anillo de menor grosor y radio más corto que el toro y se sitúa en la parte superior de la basa, inmediatamente antes del fuste. El toro, en cambio, se dispone en la zona inferior y presenta mayor desarrollo volumétrico.

Basa de una columna.
Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos o Cozollos
Olmos de Ojeda, Palencia. Siglo XII

BEZANTE o roel

Es un pequeño disco decorativo, esculpido o no, que se coloca de adorno en bóvedas y platabandas (dinteles monolíticos). Su nombre procede de unas monedas bizantinas a las que se asemeja. También se usa en heráldica para definir los círculos en los escudos nobiliarios.

Bezantes. Iglesia de la Expectación
Colina de Losa, Burgos. Siglo XII

Bezantes. Iglesia de la Expectación
Colina de Losa, Burgos, S. XII

            BESTIARIO

Se denomina bestiario al conjunto de bestias, monstruos, animales y criaturas, tanto reales como fantásticas, que forman parte del imaginario colectivo desde la Antigüedad. En el arte medieval, estas figuras se utilizaron de manera abundante como elementos decorativos cargados de significado, presentes en la labra de la piedra, la talla de la madera y la iluminación de códices, así como en pinturas murales.

Con raíces en las culturas grecorromana, bizantina y persa, el bestiario se integró plenamente en el mundo románico, donde fue reinterpretado desde una perspectiva religiosa. Estas criaturas extraordinarias pasaron a simbolizar virtudes y vicios humanos, convirtiéndose en poderosos recursos visuales para transmitir enseñanzas morales.

Por ello, su presencia en capiteles, canecillos, tímpanos, lacunarios, metopas, arquivoltas o códices miniados responde no solo a fines artísticos, sino también a una clara intención pedagógica y doctrinal. A través de estas imágenes, el espectador medieval podía extraer una moraleja que reforzaba las creencias y valores de su tiempo.

Hay muchos bestiarios; tal vez el más antiguo sea el Fisiólogo – Physiologo, del que hablaremos en su momento.

Portada de El Fisiólogo. Biblioteca Clásica Gredos

Cocodrilo. Bestiario de Rochester. Siglo XIII

BÍFORA

Es una ventana de dos aberturas que está dividida verticalmente en dos partes iguales mediante una pequeña columna llamada mainel o parterluz, sobre la que se apoyan dos arcos, generalmente de medio punto o apuntados. A veces está enmarcada por otro arco, y en el espacio entre los arcos se inserta una decoración, un escudo de armas o una abertura circular. También se conoce como ventana geminada.

 La vimos en el término Ajimez.

Castillo de Santiaguillo. 
Santiago de la Torre, San Clemente, Cuenca. Siglo XIII

BILLAS

Término usado para designar molduras formadas por una serie de proyecciones cilíndricas regularmente espaciadas, cúbicas o cortas; imita los cuadrados del ajedrezado o taqueado jaqués, ya visto, solo que estos elementos son rectangulares, prismáticos o cilíndricos, NO cúbicos. Su sucesión se llama billeteado.

Billas-billeteado en iglesia Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, Siglo XIII


Billas-billeteado en iglesia Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, siglo XIII (Detalle)

BOCEL

Es una moldura convexa, perfectamente lisa, a veces labrada, cuya sección puede ser total o parcialmente semicircular. En este último caso se habla de medio bocel o cuarto de bocel, según la porción del círculo que describa. Ya visto en el término basa.


Bocel en basa de columna.
San Román. Escalante, Cantabria. S. XII-XIII

BOLSOR

Lo mismo que dovela. Término ya visto en la parte II destinada al arco y su despiece

Esquema de una dovela


BOTÓN

Es un motivo decorativo en forma de semiesfera. Son muy abundantes los botones de flor.

Botón de flor. Portada del monasterio de San Pedro de Villanueva
Cangas de Onís,Asturias, S XII

Botón de flor. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, S. XIII

Botón de flor. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, S. XIII

BÓVEDA

Estructura arqueada, de sillería o de obra (calicanto, ladrillo, mampostería…) que cubre el espacio comprendido entre dos muros o varios pilares, formando la cubierta de una construcción.

Por ser la bóveda la proyección de un arco, la forma de éste determina la estructura de aquélla.


         Por su forma y manera de construcción podríamos citar una treintena de tipos de bóveda, pero para el románico las más frecuentes son poco más de media docena:

Bóveda de Arista, formada por dos bóvedas de cañón de igual anchura que se cortan entre sí. Los espacios que se crean entre las aristas se llaman paños o plementos. Constituye la matriz de la bóveda de crucería.

 La arista es la línea curva y aguda de largo recorrido, producida por el cruce de dos bóvedas de cañón o de dos o más bóvedas apuntadas. Cuando queda a la vista, lo llamamos arista viva; si por el contrario va cubierto por un nervio, estamos ante una arista tapada o nervada

Bóveda de arista. 


Bóveda nervada. Palacio de los Reyes de Aragón
Huesca, siglo XII


Bóveda de Cañón

La que se genera por el desplazamiento longitudinal de un arco de medio punto sobre dos muros paralelos, cubriendo así el espacio comprendido entre ellos.

Bóveda de cañón. Monasterio de Osera.
San Cristóbal de Cea, Orense, s. XIII


Evidentemente, el arco de medio punto da lugar a una bóveda de medio punto o cañón, y el arco apuntado da lugar a una bóveda apuntada u ojival.

Bóveda apuntada. Monasterio de  Pedralbes
Barcelona, S. XIV


Bóveda de cascarón, media naranja o cuarto de esfera. Se corresponde con un cuarto de esfera y se utiliza para cubrir los ábsides. 

Monasterio de San Pedro de Arlanza. Hotigüela, Burgos. S. XI


BÓVEDA DE CRUCERÍA

Está formada por el cruce de dos bóvedas de cañón.


Bóveda de crucería. Catedral de Cristo Salvador.
Ávila, siglo XII

BÓVEDA SEXPARTITA

Bóveda de crucería adornada de nervios que forman seis plementos (1)

Bóveda sexpartita. Monasterio de Santa María de Huerta.
Santa María de Huerta, Soria, siglo XII

BÓVEDA ESTRELLADA, de ARCOS ENTRELAZADOS o CALIFAL

Fruto del innovador estilo arquitectónico hispanomusulmán desarrollado durante la época califal, esta bóveda —en ocasiones cúpula— tiene como principal modelo las cuatro bóvedas del mismo tipo conservadas en la mezquita de Córdoba, realizadas con motivo de la ampliación promovida por al-Hakam II entre los años 962 y 965. Su concepción se distancia de la entonces incipiente bóveda de crucería románica, que alcanzaría su plena madurez y máximo desarrollo en el arte gótico.

La estructura se organiza a partir de ocho nervios de considerable grosor, conocidos también como braguetones, que arrancan por pares desde puntos equidistantes de la base octogonal de la bóveda. Estos nervios se proyectan en direcciones divergentes y concluyen en lados distintos del octógono, donde cada uno se empareja con otro que cumple la misma función estructural. Durante su recorrido, los nervios se entrecruzan sin converger en el centro de la bóveda, es decir, sin pasar por la clave. El resultado es una compleja composición geométrica que adopta la forma de una estrella de ocho puntas.

Bóveda califal o de estrella en la iglesia del Santo Sepulcro.
Torres del Río, Navarra, siglo XII

Bóveda califal o de estrella. Mazmorras del castillo árabe de
Alcalá la Real, Jaén. Siglo XI


Bóveda califal o de estrella. Iglesia de San Miguel
Almazán, Soria, siglo XII

BRAGUETÓN

Nervio redondo o prismático que aparece en bóvedas románicas y algunas otras del gótico inicial. 

Se trata en todos los casos de una moldura gruesa con forma de bocel, listel o baquetón, o una combinación de los tres, que cubre cada arista en toda su longitud. 





            Hemos llegado al final del capítulo dedicado, siguiendo el orden alfabético, a la letra B. 

Es cierto que existen muchos más términos arquitectónicos que comienzan por esta inicial, pero no todos se emplean en la arquitectura románica ni se encuentran en este ámbito. Por ello, podemos dar por concluido este apartado y pasar al siguiente, dedicado a la letra C.


Antonio García Francisco

Madrid, febrero de 2026, bajo las borrascas Leonardo y Marta.

 

(1)       Como falta mucho para llegar a la letra P, aclaramos que un plemento es cada uno de los paños de sillar o ladrillo, curvados y generalmente lisos, que cubren el espacio existente entre los arcos cruceros de una bóveda de arista). Cuando lleguemos a este término pondremos el enlace correspondiente.



 

martes, 3 de febrero de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos y escultóricos del Románico. (II)

 

        

En la entrada del mes pasado, cuando empezamos a preparar un pequeño glosario para conocer casi “de tú a tú” a los elementos arquitectónicos y escultóricos del románico, dejamos a propósito un término que merecía una explicación aparte: el arco.

A estas alturas, todos sabemos más o menos qué es un arco, y quizá por eso no lo echamos en falta antes. Pero, si tuviéramos que explicarlo, ¿cómo lo haríamos?

La definición más sencilla que se me ocurre es decir que el arco es un elemento fundamental de la arquitectura. Básicamente, sirve para salvar el espacio que hay entre dos puntos, ya sean muros, columnas o pilares, y tiene una función clave: repartir el peso que soporta entre esos apoyos. 

Es fácil de entender, pero no tanto de construir. De hecho, ni los egipcios, capaces de levantar las pirámides, ni los griegos, autores de los grandes edificios clásicos que nos legaron, lo utilizaron. No me atrevo a decir que fuera por desconocimiento, pero el hecho es que ellos trabajaban con vigas y dinteles. Fueron los romanos quienes se atrevieron a emplearlo a gran escala, apoyándose en conocimientos técnicos basados sobre todo en una experiencia muy sencilla: eran empíricos y sabían que toda la estructura podía venirse abajo si no se construían unos estribos muy potentes (gruesos) que sostuvieran el arco y toda la carga que había de soportar.

Así que aquí estamos, frente a su majestad el arco, que será el protagonista de un glosario propio, casi un subglosario, del arco en general y, de paso, veremos algunos tipos. Para entenderlo mejor, vamos a seguir unos esquemas sencillos.



El arco más habitual en la arquitectura románica, el arco románico por excelencia, es el de medio punto, es decir, el semicircular, que transmite las cargas hacia los muros y los contrafuertes. A partir del siglo XII comenzó a emplearse también el arco apuntado, asimismo llamado ojival, también denominado de punto entero (o puntoentero) que está formado por dos curvas que se encuentran en la dovela clave. Este tipo de arco, el de punto entero u ojival, fue muy importante para la arquitectura medieval posterior, especialmente la gótica, porque reparte el peso más hacia abajo que hacia los lados. Gracias a ello, los pilares pueden sostener mejor la construcción y los edificios se hacen más altos y estables.

Si se me pidiera una indicación inicial, a modo de primera pista, diría que la presencia de un arco de medio punto nos orienta hacia la posibilidad de estar ante un edificio románico. Se ha dicho unos renglones más arriba: es el arco románico por excelencia.


DESPIECE DE UN ARCO


Esquema de un arco


Despiezado un arco, estos son los elementos que lo componen:


CLAVE, también llamada llave y maza

La clave (número 1 en el dibujo) es la dovela que cierra el arco. En el proceso de construcción de un arco o una bóveda, la clave es la última dovela que se coloca. Al igual que las demás dovelas, la clave fabricada de sillar se sostiene gracias a su corte biselado, que hace que la pieza encaje a escuadra entre las penúltimas dovelas que la flanquean (contraclaves), equilibrando con ellas por presión el conjunto y evitando que se desplome la obra.  Es la «piedra angular» por antonomasia, la que da consistencia al arco y a la bóveda. 


Clave de un arco


Clave de una bóveda


DOVELA

Una dovela (número 2 en el dibujo) es una piedra con forma de cuña truncada que, dispuesta con otras radialmente, da origen a la doble vuelta de un arco o de una bóveda. Tiene seis caras;  la superior y convexa es el trasdós, que, por lo común, queda oculta dentro del paramento; la inferior y cóncava, casi siempre visible, es el intradós; las dos laterales, también cubiertas una vez colocadas, lindan con las otras dovelas y son el lecho; las caras más anchas se llaman cabezas, de las cuales una nunca se ve en las bóvedas y en los arcos adosados.

Dovelas de un arco


Dentro del grupo de dovelas, cada una desarrolla una función diferente, lo cual les origina un nombre específico.

Contraclaves o dovelas anexas a la clave

Dovelas riñones


Dovelas salmer. Las veremos en detalle más adelante


FLECHA o sagita

Altura del arco, de la bóveda y de la cúpula desde el punto de arranque hasta la clave.

Flecha o sagita de un arco


IMPOSTA

Éste es un término que tiene doble significado. En lo que se refiere al arco, es el sillar sobre el que este se asienta y que a partir de él se inicia la curvatura (número 4 en el dibujo)


Impostas




Pero la imposta también es una hilada de sillares que forman una cornisa generalmente labrada por abajo y al frente que, sin ninguna función estructural, divide dos planos y ya de paso sirve de arranque de arcos, arquivoltas o bóvedas.

Impostas. San Xoan de Amandi, Asturias

Impostas. San Pedro de Villanueva, Asturias

INTRADÓS

El intradós (número 5 en el dibujo) es la cara inferior de una dovela y, por extensión, del arco y de la bóveda.

Intradós en arco,de bóveda y de cúpula.
Soto de Bureba, Burgos

LUZ

Anchura de un arco a nivel de imposta, esto es, distancia horizontal entre sus apoyos, salvo en el arco de herradura, cuya luz se mide a la altura de las dovelas centrales. 
















Luz en arco de herradura.
Puerta de la Torre de los Lujanes, Madrid.

TRASDÓS

Cara superior de una dovela, opuesta al intradós, y por extensión, de un arco o una bóveda. Esta cara casi siempre está oculta por otro elemento que la cubre.



SALMER

 Es la dovela basal o primera dovela a cada lado de un arco. Va cortada al bies por la cara que conecta con la dovela siguiente que ya inicia la curvatura.

Hay arcos que comparten salmer por uno de sus lados, y entonces el plano inclinado de la cara superior es doble y con direcciones opuestas; dicho plano recibe el nombre de enjarje o jarja..

Salmer. Monasterio de San Bernardo. Valbuena, Burgos


Salmer enjarjado. Monasterio de San Pedro de Villanueva.
Cangas de Onís, Asturias.

        SILLAR 
            
           El sillar es quizás la pieza más común.

           Es un bloque de piedra por lo común en forma de paralelepípedo rectangular, muy utilizado para dar robustez a las construcciones, bien porque todo el edificio se construye con sillares, bien porque estos vienen a reforzar algunas partes sensibles de la obra. Generalmente se asienta en seco, sin argamasa, aparejándose a soga, o sea, mostrando la cara mayor. Dado el espesor habitual de muchos muros antiguos levantados con sillares, era frecuente que la fábrica no fuese toda de sillería, sino solamente los que quedaban a la vista, mientras el núcleo del muro se rellenaba con ripio y mortero (ver emplecto). Por eso los sillares utilizados en numerosos monumentos se llaman de hoja, para indicar que no ocupan todo el espesor del muro, sino tan solo la parte externa, y su grosor puede ser por tanto mucho más reducido de lo que aparece al exterior; en estos casos su función es, además de estructural, de revestimiento. Podemos decir, por consiguiente, que son un encofrado.

Sillares en un muro de sillería


           SILLAREJO 

          Sillar de tamaño pequeño y tosca labra, tallado a golpe de maza y sin pulir, por lo que generalmente necesita de pequeñas piezas de piedra para conseguir su escuadramiento.

Iglesia de S. Juan Bautista. Pano, Huesca. Siglo XI


...Y comenzamos con los 

TIPOS DE ARCO


Son muchos, solo daremos los más frecuentes


ARCO ABOCELADO

  Es el arco en el que predomina la estructura convexa o de bocel y, por extensión, la estructura en la que se encuentra (las arquivoltas de ventanas, portadas).

Portada con boceles. Iglesia de la Asunción
Zorita del Páramo, Palencia, S. XII

Arcos abocelados en ventana. Iglesia de San Esteban
Zamora, S. XII


ARCO APUNTADO

Es el que presenta un progresivo aguzamiento hacia la parte superior, comprimiendo la luz desde los arranques hasta culminar en un ángulo. El grado de angulosidad no responde a un canon fijo, por lo que pueden encontrarse arcos apuntados con un vértice apenas insinuado y otros que, por el contrario, muestran una angulosidad ojival o incluso más acusada, como la del arco lanceolado.

El arco apuntado fue utilizado por los árabes abasíes a partir del siglo IX. Desde el punto de vista estructural, transmite el empuje lateral de manera más eficaz que el arco de medio punto, lo que permite la apertura de vanos más amplios, la elevación de muros más altos y una mayor sensación de verticalidad en el conjunto arquitectónico, convirtiéndose en el favorito de la arquitectura gótica.

Iglesia de San Juan Bautista, S. XII-XIII
Revilla de Orejana-El Arenal, Segovia

Iglesia de San Juan Bautista, S. XII-XIII
Revilla de Orejana-El Arenal, Segovia


Arco apuntado cuyo desarrollo genera una bóveda apuntada.
Iglesia de San Juan de Duero, Soria. S. XII


Arco de herradura apuntado o arco túmido.
Igl. Nuestra Señora de la Antigua, Madrid. S. XIII


ARCO CIEGO

El que no traspasa el muro y tiene tapiada la luz. Se aplica especialmente a vanos concebidos en origen como opacos, por lo general arcos y rebajes rectangulares, frecuentes en el arte románico y, con mayor abundancia, en el estilo mudéjar.

No confundir con ARCO CEGADO, que es el arco de un vano concebido originalmente como diáfano pero que fue tapiado con posterioridad por motivos prácticos del momento.

Arcos ciegos. Ig. de San Esteban. Moradillo de Sedano
Burgos, S. XII


Arcos ciegos. Real Monasterio de San Juan de la Peña.
Jaca, Huesca. Siglos X a XII


Arcos ciegos, iglesia mudéjar (cultura de frontera). Iglesia de San Martín
Cuéllar, Segovia (S. XII y XIII)


Arcos ciegos iglesia románico mudéjar (cultura de frontera) de
Ntra. Sra. de la Asunción. Cubillo de Uceda, Guadalajara


Arcos cegados. Iglesia de La Natividad de Nuestra Señora.
Lara de los Infantes, Burgos. Siglo XII


ARCO DE DESCARGA

Se denomina arco de descarga al arco ciego practicado en un muro de carga, con la finalidad de desviar parte de los esfuerzos o tensiones del muro bajo el mismo. Es de origen netamente romano.

Arco de descarga. Asume las cargas del muro superior y evita que 
el dintel se parta por el efecto de las mismas.


Arcos de descarga. Museo Nacional de Arte Romano
Mérida, Badajoz. Siglo XX


ARCO DOBLADO

El que está formado por dos arcos superpuestos y concéntricos de diferente diámetro.

Arco doblado. Monasterio de San Pedro de Villanueva
Cangas de Onís, Asturias. S. XII

Arco doblado polilobulado.
Ermita románico mudéjar (cultura de frontera) de la Antigua.
Madrid S XIII

ARCO FAJÓN o TORAL

Es un arco que se dispone de manera transversal a la bóveda para ceñirla como elemento de refuerzo, pero no es un elemento necesario, pues los romanos ya edificaban bóvedas interminables de cañón en criptopórticos y muy especialmente en los graderíos de teatros, circos y anfiteatros sin necesidad de ser fajadas por arco fajón alguno.

Si es apuntado se llama arco perpiaño.

Arcos fajones en Catedral de Santiago de Compostela

Bóveda de cañón sin fajones.
Iglesia de San Pedro. Besalú, Gerona, S. XII

Bóveda de cañón sin arcos fajones
Circo romano de Tarragona. Siglo V
Bóveda del claustro del monasterio benedictino de San Cugat de Vallés
No tienen arcos fajones y sujetan el piso superior



ARCO FORMERO

El que forma las naves. Corre en el sentido longitudinal de una nave a la cual pone en comunicación con la nave lateral contigua.

Arcos formeros. Ig. de Santiago, Ciudad Real.
Iniciada en románico S. XII y acabada en gótico S. XIII

ARCO GEMELO

Gemelos son los arcos que están inscritos en otro al cual dividen

Arco gemelo. Iglesia de Santiago del Burgo, Zamora


ARCO GEMINADO

Geminados son los vanos frecuentemente arqueados, divididos en dos partes por un parteluz o mainel. Por extensión, se llama también geminados a los arcos de estos vanos y a las columnas que los sustentan

En lo que a los arcos se refiere, son arcos simétricos y unidos entre sí que comparten la columna central que los sustenta. 

Arcos geminados. Igl. Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, principios del siglo XIII


ARCO LOBULADO

Que tiene forma de lóbulo o está constituido por lóbulos. Este tipo de arco, probablemente de origen mozárabe, fue adoptado posteriormente por todos los estilos.

Arco lobulado. Igl. Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, principios del siglo XIII

Arco lobulado. Igl. Nuestra Señora de la Asunción
Duratón, Segovia, principios del siglo XIII

ARCO LOMBARDO

Son arquillos ciegos que conforman arquerías, generalmente dispuestas bajo los aleros. Constituyen un elemento característico del románico primigenio, el prerrománico por excelencia, y tienen el origen de su práctica y difusión en los canteros italianos de Lombardía —los lombardos—, quienes, acuciados por la miseria provocada en su tierra por las continuas guerras, emigraron por Europa difundiendo una manera de construir que dominaban plenamente, inspirada en la tradición romana.

Arquillos al gusto lombardo.
Iglesia de San Martín. Mansilla de Burgos, Burgos.
Probablemente S. XIII

ARCO DE MEDIO PUNTO, o mediopunto o formalete

 Es el arco por antonomasia que representa al arte románico, muy fácil de distinguir por su perfil de media circunferencia. En arquitectura supuso un hallazgo de capital importancia, dada su eficaz resistencia frente a las presiones y cargas de la fábrica en su conjunto. De antiquísimo origen caldeo (Mesopotamia, tercer milenio antes de nuestra era), lo trajeron a Occidente los etruscos dos mil años después, y con los romanos se expandió por todo el mundo. Su proyección horizontal origina la bóveda de medio punto o de cañón, a la que transmite, si no todas, al menos la mayor parte de las garantías de resistencia y sostenibilidad que él representa.


Mediopunto. Iglesia de Santa Marta.
Santa Marta del Cerro, Segovia, siglo XII

Arcos de medio punto.
San Pedro de Villanueva, Cangas de Onís. Asturias

ARCO TRIUNFAL

 Es el arco a través del cual se comunican el presbiterio, lugar destinado a sacerdotes, y la nave, lugar destinado a los fieles, con la carga simbólica que esto lleva consigo.

Es con diferencia el de  mayor ornamentación y a menudo de diferente estructura que otros arcos presentes en el templo.

No debe ser confundido con el arco de triunfo, que nada tiene que ver con nuestro tema.

Arco triunfal. Iglesia de San Cristóbal.
Barahona del Fresno, Segovia. S XII


Arco triunfal. Iglesia de Santa Marta.
Santa Marta del Cerro, Segovia. Siglo XII

Arco triunfal. Iglesia del ex-monasterio benedictino de
San Pedro de Villanueva, Cangas de Onís. Asturias. S. XII


Idealización de la construcción de un puente bajo la 
atenta mirada del rey que lo financia.

A estas alturas ya sabemos algo más sobre el arco: conocemos las partes que lo componen y los tipos más habituales en el románico —aunque no se trata de una lista cerrada, ya que existen muchos otros que hemos dejado fuera para no alargar la explicación—, todos ellos fundamentales para aportar belleza y armonía a los templos de la época. Su función no es únicamente permitir el paso de la luz o contribuir a la estabilidad del edificio, sino que también cumple un cometido ornamental y simbólico, que ya hemos ido viendo poco a poco en años anteriores al tratar la iconografía de capiteles, canecillos y metopas, y que, si las circunstancias lo permiten, tal vez retomemos más adelante desde un punto de vista más esquemático, funcional y sencillo.

Tras este paréntesis, ya que el arco parecía merecer un capítulo aparte, en la siguiente entrada del blog continuaremos abordando los elementos arquitectónicos y escultóricos que encontramos en las iglesias, para cuya identificación nos apoyaremos en las fotografías que acompañarán a las explicaciones.

 

Antonio García Francisco

Madrid, febrero de 2026