Cuando comento la interpretación de alguna escena representada en capiteles o canecillos románicos,
siempre advierto de que soy un aficionado, un observador que medita sobre lo
que ve y trata de entenderlo. Ni he cursado estudios de Historia del Arte ni me
he dedicado a ello; simplemente, parafraseando a Antonio Machado, en su
personaje Juan de Mairena, entiendo que “La gracia está en pararse a ver, a contemplar, a
meditar, en consagrarse un poco a las actividades quietistas”, porque
para Antonio Machado, aprender a vivir es aprender a detenerse.
¿Y dónde detenernos mejor que ante un libro de
claves y mensajes escritos en piedra, que nos va a ayudar a ver con los mismos
ojos que vieron nuestros antepasados? Es bonito tratar de descubrir los
mensajes que nos legaron hace novecientos o mil años por medio de una imagen o
un símbolo, incluso una marca esculpida, pintada o dibujada. A veces basta con
ver la talla en piedra para decir con seguridad y algo de certeza lo que
representa; en otras ocasiones la cosa se puede complicar y tarda varios meses
en llegar lo que en otros tiempos era obvio. Y en muchos casos no llegamos a
entenderlo.
Este
preámbulo viene a cuento de que hace unos días, en este blog, dejé en el aire
una posible segunda pista que avalaba la teoría de que los capiteles de la
portada de la iglesia del exmonasterio de San Pedro de Villanueva sí tienen que
ver con la historia sobre la muerte de Favila, y que en cierto modo viene a
ratificar lo que expuse de que “un rey mató a otro rey”. La primera pista era
la presencia de una anfisbena al final de la serie y ya dije lo que
significaba, aunque abundaré más en ello.
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| Anfisbena en S. Pedro de Villanueva |
Por
favor, quedémonos con la escena del penúltimo capitel: un monstruo ha devorado
a un hombre y los ángeles salvan a otro. Ésta es la escena que comenté como
primera clave que avala la teoría. Quedamos en que estamos ante una anfisbena,
que se trata de una criatura mitológica de la que ya hablamos y resumo para no
tener que volver atrás con la lectura: se decía que nació de las gotas de
sangre que vertió la cabeza de Medusa cuando Perseo la llevaba colgando en su
vuelo sobre el desierto, después de matarla, siguiendo instrucciones de Atenea.
Cuerpo de serpiente con una cabeza en cada extremo, patitas como de gallina y alas;
justo como la “escribió” nuestro anónimo cantero en el capitel.

Su
finalidad principal era devorar hombres. Plinio dice que seguía a los ejércitos
para comerse los cadáveres que iban dejando a su paso, de manera que se suele
identificar casi siempre con todos los vicios y pecados que dominan y matan a
los humanos: la crueldad, la soberbia, la maldad, la indolencia, la codicia, la
envidia… pecados que devoran a sus desgraciados poseedores, los cuales ya están
muertos espiritualmente.
Con el tiempo llegó a ser considerada símbolo
del bien y del mal porque podía ir en dos direcciones a gran velocidad.
¿Podríamos decir que ha devorado a un hombre malo, muerto espiritualmente, y
que los ángeles tratan de salvar a un hombre bueno, muerto injustamente, que va
a ser devorado por la otra cabeza? En este punto lo dejamos en la anterior
entrada.
Ahora
vamos a la segunda clave avalista de la teoría de la saga de Favila, rey de la llanura, y Alfonso
I, el rey que vino de La Montaña. Se trata de un capitel del interior del
templo, representa a un guerrero luchando contra una erinia.
De
las erinias también se podría hablar mucho, tanto como de las
anfisbenas o más, pero hay que abreviar. Dejémoslo en que, al igual que la
anfisbena, nacieron de unas gotas de sangre, en este caso de las que derramó
Urano al ser castrado por su propio hijo, Cronos. Tanto miedo despertaban entre los griegos que para evitar pronunciar su nombre se referían a ellas como "las Euménides".
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| Erinia en San Pedro de Vilanueva |
Ahora hagamos un inciso para pensar y relacionar.
En
cierto sentido, esta es la primera gran injusticia cometida desde la creación
según el conocimiento de los griegos en su mitología. Pero… ¿y para los
cristianos? ¿Cuál fue la primera injusticia cometida desde la Creación? ¿No fue
acaso la muerte de Abel a manos de Caín, un hermano matando a otro? En ambos
casos, sangre inocente derramada por un pariente muy cercano.
Ojo, no perdamos esta pista, Alfonso era
hermano político de Favila.
Volviendo
a la erinia, su nombre literal significa colérica, y su misión era perseguir
sin tregua a todos los que transgredían la ley natural, los que derramaban
sangre injusta e indiscriminadamente y, sobre todo y ante todo, a los
criminales que mataban al padre, la madre, a os hijos o a los hermanos, también todos los
crímenes dentro del seno de la familia. Se identificaban en el mundo antiguo
con la conciencia, como los remordimientos y como las guardianas del orden y
leyes naturales.

Eran
representadas como una serpiente con patas acabadas en garras, con alas y
cabeza de perro. Cuando se representan luchando contra "sus víctimas" son muy fáciles de confundir por el ojo poco entrenado con la escena del bien luchando contra
el mal, o con la del arcángel o San Jorge luchando contra el dragón. Pero
también hay que decir que la gran diferencia es que, si el bien siempre vence
al mal y San Jorge y/o San Miguel vencen al monstruo, en el caso de las
erinias siempre vencían ellas y sus víctimas siempre perecían. Porque… ¿Quién
puede o podría escapar a su conciencia acusadora y a los remordimientos de algo
mal hecho, máxime si es el asesinato de un hermano?
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| Erinia en Rebolledo de la Torre, Burgos |
¿Y
por qué la Erinia?
¿Y por qué las crónicas no dicen de Favila y el oso más que
eso, que un oso mató al rey de los astures?
¿Y por qué al cabo de más de mil
años circula todavía esa otra opinión de que en el relato hubo trampa?
¿Habrá
que volver a sospechar que estamos ante un rey matando a otro rey?
¿El oso, quizás
símbolo del rey de La Montaña, matando al rey de la llanura?
Quedó claro que la
actual Cantabria es parte de lo que todavía hasta el siglo XIX se llamaba La
Montaña. ¿Y por qué esas prisas en Ermesinda, hermana de Favila, para que su
marido, rey ahora de astures y cántabros, edificara una iglesia en memoria
de su finado hermano? ¿Cargos de conciencia? ¿Remordimientos quizás? Lo cierto
es que tenemos a una erinia trabajando.
Pues
ahí está el otro capitel, compañero del de la anfisbena de la portada, colocado
en un lugar de honor, ante el espacio destinado a Dios, en el arco triunfal: un
hombre luchando contra una erinia, en el interior del templo, y para mí, o para
mi imaginación, es un recordatorio de lo que se nos cuenta en la entrada: un
rey mató a otro rey y para lavar la conciencia y acallar sus remordimientos,
quiso ponerse a bien con Dios a la manera de entonces y mandó edificar una
iglesia, a instancias de su esposa, hermana de la víctima, que puede que
también los tuviera, y para recordarlo eternamente ahí está la erinia, la gran
justiciera o la gran vengadora de la sangre vertida en la familia. El caballero
se cubre con su escudo, la erinia, nacida de la sangre de Urano, vengando la
sangre derramada de no se sabe quién, aunque lo sospechamos, lo muerde
furiosamente. Por su parte, la anfisbena, nacida de la sangre de la gorgona
Medusa, que en la portada devora a un hombre mientras que los ángeles salvan a
otro, cuya sangre posiblemente haya sido derramada por el devorado, también
realiza su función informativa. Sangre inocente y sangre culpable y unos símbolos de castigo en ambos casos.
Siempre
sigo tres reglas: que hay tantas interpretaciones como intérpretes, que la
solución más sencilla es la más probable y que nadie daba puntada sin hilo.
Esta
es mi interpretación del porqué de que haya una erinia dentro de un templo, lo
facilón sería decir que es una psicomaquia, o sea, una lucha idealizada
entre la Virtud (el guerrero) y el Vicio o el Pecado (el dragón), pero con el
antecedente de la anfisbena que nos han contado los monjes en el libro que hay
escrito en la portada, y teniendo en cuenta que hace novecientos años los hombres
conocían hechos relativamente recientes, cuatrocientos años de posible
tradición oral hoy perdida, apenas diez generaciones, la cosa cambia, me inclino a lo que mi imaginación
y la solución más sencilla me dictan. La Erinia nacida de la sangre de Plutón, vengadora de los delitos de asesinatos cometidos dentro de la familia; la lucha
del hombre contra sus remordimientos, y después la portada con la Anfisbena, la
hija de la sangre de la gorgona Medusa, la gran devoradora de cadáveres de
hombres, muertos física o espiritualmente, y el posible factor común de una
muerte sin justicia ni venganza, me llevan a conclusiones claras. Dos claves en
el mismo sentido y en piedra para ser recordadas durante siglos.
Naturalmente,
también puede ser una casualidad, aunque se dice que las casualidades no
existen, lo que existen son las coincidencias. Y las reincidencias, diría yo.
Como
decían los cómicos hace unos siglos al acabar la función, mi intención es
entretener y si lo he logrado, con vuestro aplauso me sentiré cumplidamente
pagado. Sean indulgentes vuesas mercedes y consideren que “Se non è vero, è
ben trovato.”
Antonio García Francisco.
Madrid, Diciembre 2020