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jueves, 7 de octubre de 2021

Interpretando un símbolo románico: el Bautismo.

 

El Románico es el arte del símbolo por excelencia, pero el símbolo no es algo privativo del arte Románico, sería estúpido pretenderlo, lo mismo que lo sería despreciar su existencia en esta época por el simple hecho de que nos resulte difícil de comprender. 

Portada del cementerio de Navarrete, La Rioja.
Portada del desaparecido Hospital de la Orden de San Juan de Acre, S. XII

Efectivamente, no existe un libro de claves en el que se nos diga a ciencia cierta que esto significa tal cosa, mientras que aquello significa tal otra. Pero hay que tener en cuenta algo fundamental: ese libro no existió nunca, ni tan siquiera en aquellos días, luego podríamos partir de la base de pensar que estamos en las mismas condiciones que estuvieron los contemporáneos de las creaciones que hoy contemplamos. 

Ningún tratado de la época trazó una síntesis sobre la simbología, y mucho menos recopiló los conocimientos representados, y esto, por dos motivos fundamentales. Primero, porque el símbolo es la expresión de una idea que tiene el que lo crea, la cual puede quedar falseada al plasmarla en piedra o en pergamino, y también puede resultar desdibujada o desafinada por el filtro de la comprensión del que recibe el mensaje. Segundo, porque no se trata de una doctrina, sino del reflejo de una manera de vivir, de ver y comprender la vida, de manera que tampoco era muy necesario un libro código. La curiosidad, apoyada en conocimientos propios que tuvieran de la vida, sería la única herramienta de la que podrían valerse para interpretar. Estamos, pues, en las mismas condiciones.

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.
Detalle portada oriental de la galería porticada

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.
Detalle de la galería porticada.

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.

Tal vez no sea oro todo lo que reluce en portadas y no todo lo que vemos sean mensajes ocultos en canecillos y capiteles, pero cuidado, nada se debe al azar, nada se ha puesto para rellenar espacios vacíos. Hay unos detalles decorativos, unas lacerías, un zigzag, que parecen elementos ornamentales sencillos, pero que quien esto escribe les dedica toda su atención hasta el punto de que se alegra cuando los encuentra en portadas y arcos de galerías porticadas. Son, o suelen ser, una línea o franja de triángulos abiertos.  ¿Ven lo difícil que resulta describir un símbolo? Unos lo llaman dientes de perro, otros los conocen como dientes de sierra; esos dicen que representan las aguas del gran mar que es la vida; aquellos otros, más cultos ellos, opinan que son reminiscencias de los canteros orientales, aunque olvidan que este motivo ornamental ya aparece en las cuevas pintado en rojo desde el Neolítico. Tampoco faltan, por supuesto, quienes afirman que solo son motivos estéticos sin más funcionalidad que rellenar espacio.

"Cueva Pintada." Gáldar, Gran Canaria. 
Ideograma paleolítico que muestra un elaborado calendario lunar y solar que se basaría en la combinación de series organizadas a partir del número 12 y en la alternancia del rojo, el blanco y los espacios sin pintar. 

Cerámica del Paleolítico. Museo de Zaragoza.

Para quien esto escribe, estas líneas medievales zigzagueantes no son otra cosa sino una representación idealizada de las aguas del Bautismo. Son muy abundantes sobre todo en Asturias y Segovia. Personalmene, las hemos visto, por motivos de cercanía, muchas veces en Segovia, en San Pedro de Gaíllos, donde aparecen tanto en las arcadas de la galería porticada como en la portada, lo mismo que en Orejana; en Requijada, en Muñoveros, en El Olmo, en Sotosalbos… donde aparecen esas franjas que realmente recuerdan las ondas del agua, aguas vivas, que se mueven, purificadora como las que han de utilizarse para administrar el sacramento del Bautismo. Son un símbolo, una sustitución de una idea, un mensaje que están enviando al que se aproxima: 

“¡Alto! Este lugar está reservado para los hijos de Dios y si no estás bautizado este no es tu sitio, tu mundo está de puertas hacia afuera”


Juan 3,5: "Jesús le respondió: te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."  

 

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
 Portada meridional de la galería porticada.


Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
Portada oriental de la galería porticada.

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
Vista interior de la portada meridional.

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia. Detalle.

Iglesia de San Juan Bautista. Orejana, Segovia.

Ermita de Ntra Sra. de Las Vegas. Requijada, Segovia.

Ermita de Ntra Sra. de Las Vegas. Requijada, Segovia.



Iglesia parroquial de San Félix Mártir. Muñoveros, Segovia.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Natividad,
también conocida como Virgen del Olmo. El Olmo, Segovia.

Esta interpretación se refuerza también con el hecho de que las pilas bautismales solían estar en el exterior, en la galería porticada, como en la iglesia de San Pedro Apóstol, de Abánades, Guadalajara, o en baptisterios anexos, como en Santa María de Bareyo, en Cantabria, de manera que se estaba invitando al Bautismo al pagano, como si fuera una especie de peaje por el que había de pasar el inconverso que pretendía acceder al interior del templo, al mundo de Dios.

Parroquial de San Pedro Apóstol.
Abánades, Guadalajara

Iglesia de Santa María la Mayor.
 Abajas, Burgos.

Iglesia de Santa María la Mayor. Abajas, Burgos.

Con motivo de un fugaz viaje de fin de semana a Asturias, donde ya dijimos que es donde más abundan junto con Segovia las hemos encontrado también en la portada del monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, en Villanueva de Cangas, 


Exmonasterio de San Pedro de Villanueva.
Villanueva de Cangas, Asturias.

y en la de San Xuan de Amandi, cerca de Villaviciosa. Unos cuatrocientos kilómetros separan estas iglesias asturianas de las segovianas, lo que nos demuestra una vez más que lo importante del símbolo es comprenderlo.

Iglesia de San Xuan d'Amandi.
Amandi, Asturias.

Iglesia de San Xuan d'Amandi.
Amandi, Asturias. Detalle.

San Xuan d'Amandi.
Ábside con un arco poco usual.

San Xuan d'Amandi. Detalle del ábside.

A veces, los símbolos se suman haciéndose compañía para realzar más el mensaje, y el caso se da en las dos portadas asturianas mencionadas, donde las ondas descritas tienen agregadas unas rosetas tetrapétalas. Asentado que las ondas, dientes de sierra o de perro, como queramos llamarlo, representan las aguas bautismales, estas rosetas son una especie de multiplicador del significado del símbolo bautismal.

San Xuan d'Amandi.
Símbolo de Aguas Bautismales con rosetas.
Lado derecho




San Xuan d'Amandi.
Símbolo de Aguas Bautismales con rosetas.
Lado izquierdo.

             Y es que el hecho de que sean tetrapétalas, de cuatro pétalos, también lleva su carga simbólica. Los números también la llevan y es muy de tener en cuenta, hemos de pensar que, dado que nadie daba puntada sin hilo (mi segunda regla), tampoco tiene por qué ser azar una repetición. Entendido de esta manera, cada número tiene un significado.

             Así, el UNO es la unidad. Todo ente extrae el propio origen a partir de un principio superior y trascendente: el Uno, que no puede dividirse sin dejar de existir, de manera que todos los seres son seres en virtud del UNO. No es el número de Dios porque Dios no tiene número ni medida, pero sí es el número del ámbito divino. 
Efesios 4,5-6 "un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos".
Deuteronomio 6,4: "Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor es uno”.

        ¿Y las tetrapétalas? ¿Qué representa el número CUATRO? Es el número de la plenitud y simetría, como la del cuadrado. Es el número que representa al mundo, la obra perfecta y plena de Dios. Cuatro ríos del Paraíso, cuatro puntos cardinales, cuatro vientos sobre la Tierra, cuatro evangelistas, cuatro estaciones… Y ya tenemos la suma de dos símbolos: el del bautismo acompañando y amparando al del mundo

        Sumemos: ¿Acaso se nos quiere decir que el Bautismo protegerá al Mundo? ¿Que todos los hombres del mundo serán bautizados? ¿Qué dijo el Señor?

 
Mateo 28,19: "Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."

         Tampoco hay necesidad de buscar un mensaje complicado, recordemos el principio de la parsimonia, la célebre navaja de Ockham:

"entre las hipótesis que compiten entre sí, se debe seleccionar la que tenga menos supuestos. "

             En otras palabras más asequibles: la solución más simple es la correcta. Mi tercera regla: hay tantas interpretaciones como intérpretes; a mí me satisface esta. De una manera u otra, está en relación  con la Palabra de Jesucristo a través  del Evangelio de San Mateo.
Tetrapétalas en la cornisa de la iglesia de San Cristóbal.
La Cuesta, Segovia.

Tetrapétala en la cornisa de El Olmo, Segovia.

Tetrapétalas en grupos de cuatro en Ntra. Sera, de la Asunción
Duratón, Segovia.

Para acabar esta entrada que en principio iba a ser muy corta, pero está visto que yo no sé ser breve, queda decir que, en las tantas veces mencionadas iglesias románicas segovianas con el símbolo de las aguas bautismales en sus portadas, suelen ser rosetas hexapétalas y a veces incluso octopétalas las que aparecen, abundando las tetrapétalas el alero.

Tetrapétalas bajo el símbolo del bautismo en
San Pedro de Villanueva, Asturias.

Barahona del Fresno, Segovia. Iglesia de San Cristóbal.


Parroquial de  Santa María la Antigua, Butrera, Burgos.
Detalle de hexapétalas en la portada.


Parroquial de  Santa María la Antigua, Butrera, Burgos.
Detalle de la portada.

¿Y el OCHO de las octopétalas? Pues más de lo mismo: El 8 representa la SALVACIÓN, la resurrección, el paso a una nueva vida, es el día siguiente a la culminación de la Creación, el día en que el hombre empieza su vida. ¿Y que nos diría el principio de la parsimonia de nuestro buen franciscano Guillermo de Ockham? Pues puede que lo mismo: la salvación comienza por el Bautismo; las aguas que bordean o son bordeadas por las rosetas octopétalas son el primer paso hacia el Paraíso.


Octopétalas bajo el símbolo del Bautismo.
Iglesia de la Virgen del Olmo. El Olmo, Segovia.
La portada polilobulada presenta diez lóbulos.
El diez expresa la totalidad, el orden divino o el conjunto completo de algo.
 Diez mandamientos, los diezmos o Moisés poniendo jefes de diez en diez.

Tetrapétalas en la cornisa de la iglesia de San Cristóbal.
La Cuesta, Segovia.

Octopétala en Duratón, Segovia.

              Y hasta aquí hemos llegado.

Vuelvo a recalcar: mi tercera regla postula que hay tantas interpretaciones como intérpretes, con lo que admito y respeto cualquier otra opinión. Parafraseando a D. Mariano José de Larra, este pobrecito hablador ha expresado la suya. 

 

Antonio García Francisco

Madrid, octubre de 2021






















lunes, 27 de septiembre de 2021

Parábola del pobre Lázaro.

 

Evangelio de San Lucas 16, 19-31

"Lázaro es un pobre cubierto de úlceras que lamen los perros (quizás por el valor cicatrizante de la saliva canina). Lázaro se muere de hambre a la puerta de la casa de un rico opulento, esperando alimentarse de las migajas que caen de su mesa, pero el rico no le socorre.

Lázaro muere y es recibido en el seno de Abraham, el rico también  muere, pero va al infierno.

El rico le ruega a Abraham que envíe a Lázaro a traer una gota de agua en su dedo para aliviarle el sufrimiento abrasador. Abraham le recuerda su pasado de gran derroche y le responde que el abismo entre el infierno y el paraíso de su seno es insuperable e infinito."


 

Bronnikov Fyodor Andreevich (1827-1902)
La parábola de Lázaro.


El pobre Lázaro en la puerta del rico.
James Jacques Jpseph Tissot (1836-1902)


Decir a estas alturas del siglo XXI que las manifestaciones artísticas son expresiones creativas que permiten a las personas comunicar ideas, emociones o la percepción que tienen del mundo material o espiritual, sería casi una obviedad por lo usada que está la frase.

Sería hilar más fino decir que el denominado arte románico está hecho no solamente para comunicar, sino también para enseñar.

Y la realidad es esa. Las manifestaciones medievales románicas, tanto en escultura como en pintura, e incluso en arquitectura, nos hablan. Unas veces lo hacen sutilmente, como susurrando, otras, quizá las más, lo hacen a voces, pero nos hablan. El problema radica en nosotros, que nos hemos vuelto sordos y ni escuchamos ni entendemos.  En una época en que tenemos toda la información al alcance de la mano, seguimos ignorando muchas cosas que fueron del dominio público hace unos siglos.

A lo largo de las charlas radiofónicas mantenidas entre Manuel Martínez y quien esto escribe, ante los micrófonos de Radio Cangas Reconquista, lo hemos dicho muchas veces: en esta época, nadie daba puntada sin hilo.

Y así es. En un mundo en el que apenas existían libros porque, aparte de que casi nadie sabía leer, eran objetos de lujo al alcance de muy pocos, las historias que convenía contar se esculpían en piedra o se pintaban en paredes de iglesias y códices. Eso ya lo sabemos y lo hemos visto a lo largo de todas las entradas del blog. Las obras románicas tenían una función docente; eran en su mayoría o moralizantes o directamente temas religiosos contenidos en la Biblia, e iban dirigidas a personas iletradas.

Lázaro a la puerta del rico. Siglo XI.
Procedente de San Clemente de Tahull, se encuentra en el MNAC.
 

Y entonces, ¿a qué vienen estos párrafos? 

Pues a cosa muy sencilla. Hoy me ha venido a la cabeza las veces que hemos hablado, a través de las ondas, acerca del pobre Lázaro y el rico Epulón, y fíjese el amable y paciente lector en que la primera vez que nos salieron al paso en la conversación estos dos personajes, fue hablando de la acumulación de riquezas y de la avaricia, así como por la opción de amor preferencial por los pobres en la sociedad medieval, al repudiar con todas sus fuerzas los pecados de avaricia, lujuria y soberbia.

Lázaro y Epulón son los protagonistas de una parábola exclusiva del Evangelio de San Lucas (Lc 16, 19-31), quien la pone en labios del propio Jesús.

Hablando en puridad de conceptos, el nombre de Epulón no aparece en el Evangelio y, tal vez por ello, debiéramos escribir “epulón”, con minúsculas, tal y como hacen las biblias católicas que hablan de “la parábola del epulón” o “parábola del rico epulón y del pobre Lázaro” (Santa Biblia, ed. San Pablo; Sagrada Biblia Nácar-Colunga, B.A.C.; Sagrada Biblia, Bover y Cantera, B.A.C., Sagrada Biblia Ediciones Paulinas), pues conviene anticipar que, según el diccionario de la RAE, un epulón, del latín epŭlo, -ōnis, es un “hombre que come y se regala mucho”, lo cierto es que epulón es el nombre de uno de los rangos sacerdotales de los romanos, y que los  epulones eran los encargados de organizar los banquetes sagrados, ágapes estos que recibían el nombre de épulos. Llegados aquí, vemos una posible causa del nombre atribuido popularmente al rico. En fin, que Epulón no es un nombre propio, que conste, por mucho que hoy en día tenemos asumido que sí lo es.

Dicho esto, no podemos dejar pasar un detalle muy importante que también hay que dejar bien asentado. En latín, el sustantivo dives-itis significa rico, abundante, poderoso, opulento, y durante la Edad Media no se usaba el nombre de Epulón o epulón para nombrar al rico de la parábola, sino que se hacía con el término “Dives”, el rico. (Reilly Wendell. “Dives.” The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909).



Beato de Liébana, siglo VIII.
Los demonios Beelzebub y Radamas castigan a dives, el rico, en la figura de un hombre muy bien ataviado, de cuyo cuello pende una gran bolsa al tiempo que sujeta dos más con las manos.


Iglesia de San Juan Ante Portam Latinam. Santibáñez del Río, Salamanca.

“O dives, dives non omni tempore vives fac bene dum vis post mortem vivere si vis”

“Oh rico, rico no vivirás para siempre, haz el bien si tras la muerte deseas vivir”.

No obstante, para mejor comprensión, o para completar de algún modo la exposición, remitimos a la entrada de este blog publicada el día 11 de abril de este año, bajo el título de “Arte Románico. La Avaricia”.

Codex aureus Epternacensis, siglo XI. En el folio 78 (recto) de este manuscrito ilustrado, se observa esta imagen de la parábola del hombre rico y Lázaro. Se conserva en el Museo Nacional Germano en Núremberg.

Narra la parábola la historia de un hombre rico que vestía lujosos ropajes y celebraba a diario fastuosos banquetes, y la de un hombre pobre, Lázaro, 

quien, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.”

Banquete del rico epulón. En la puerta, Lázaro cubierto de llagas que lamen los perros.

La cuestión es que murió el pobre Lázaro y los Ángeles lo llevaron al Seno de Abraham, 

A la izquierda, muerte de Lázaro. A la derecha, Lázaro en el Seno e Abraham.

y murió el rico y los demonios lo llevaron a los infiernos. 

Muerte del rico y su llegada a los infiernos.

Estando allí, vio el rico a Lázaro en el seno de Abraham y pidió que bajara a mojarle los labios con agua porque sufría mucho.

El rico pide a Abraham que permita a Lázaro darle agua. S. XV.

Y aquí viene la lección moral: Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que ya recibiste tus bienes durante la vida y Lázaro, por el contrario, males. Ahora él está aquí consolado, y tú eres atormentado.”

Continúa la parábola, pero a los efectos que nos interesa, lo dejamos aquí.

El rico y el pobre Lázaro. Catedral de Lincoln, Inglaterra. S. XIII, restaurado.
Fotografía de Tina Negus.

Lázaro llevado por los ángeles al Seno de Abraham y el rico arrojado al Hades por los demonios
Catedral de Lincoln, Inglaterra. Fotografía de Tina Negus.


Hemos hablado varias veces acerca de que el pecado más odioso en la Edad Media era la avaricia, madre que engendraba la gula y la soberbia, y aquí tenemos al rico que atesoraba más bienes de los que necesitaba y faltaba a los más elementales mandatos de la virtud de la Caridad. Incluso hoy en día, es necesario recordar una vez más aquel principio peculiar de la doctrina cristiana recogido por el Concilio Vaticano II, que afirma que “los bienes de la tierra están destinados a todos los hombres”.

Hemos visto al principio unas representaciones modernas de la escena, pero continuemos con una especial de siglos muy anteriores. 

En la que hoy es basílica de San Martiño de Mondoñedo, en la población lucense de Foz, pero que goza del orgullo de ser la catedral más antigua de España, pues en el siglo IX fue sede de dos obispados del Reino de Asturias, tenemos y disfrutamos de una pintura y un capitel que nos hacen volar hasta esta historia. En ellos se nos narra la primera escena, la del rico en la mesa del banquete con sus invitados y Lázaro en el suelo tendido mientras los perros le lamen las llagas.

San Martiño de Mondoñedo. Foz, Lugo. Parece que el sirviente le da algo a Lázaro con un palo, tal vez por no contagiarse de las llagas.

Está la cesta del capitel repartida en tres escenas, una por cada cara.

La de la izquierda es doméstica, pues en ella se representan los criados llevando una jarra.


La cara central nos presenta al rico sentado a la mesa en el centro de sus dos invitados, debajo de la cual aparece un perro.


Y en la tercera cara, la de la derecha, aparece tumbado en el suelo el pobre Lázaro ofreciendo su pierna al perro mientras que dos músicos amenizan la comida.













El símbolo está servido. No es necesario esculpir toda la historia, como ocurre en el códice miniado del siglo XI el cual, evidentemente, dispone en un pergamino de más posibilidades que en la piedra de un capitel, donde ni hay espacio ni probablemente pericia técnica suficiente, pero cualquiera que lo contemple (y lo conozca) se transportará a la parábola narrada por San Lucas. Ningún rótulo nos avisa de lo que estamos viendo, pero tampoco es necesario; el simbolismo del arte románico es lo que es, no se trata de una doctrina o de un método, sino, y no es poco, de un arte de vivir, de una manera de ver y de saber tradicionales que se expresan, unas veces como se sabe, otras como se puede en la época, y que van mucho más allá del arte románico porque nos eleva a la idea que se pretende transmitir, y esto, señores, vale para todas las técnicas: escultura, pintura, miniatura, orfebrería…

Me gusta mucho acabar como empiezo, darle vueltas a las cosas para que se queden igual que estaban, y creo que, en este caso, queda demostrado que el denominado arte románico está hecho no solamente para comunicar, sino también para enseñar, y este es un ejemplo: con una técnica y composición muy sencillas, nos han comunicado la parábola del pobre Lázaro y nos han hecho recordar las consecuencias de la falta de caridad. 

Y de paso, a los conocedores de la parábola, pues no la hemos contado completa, les recuerda la falsedad de la condición humana, pues cuando el rico está en el infierno, ya sí se acuerda de Lázaro y pide a Abrahám que le mande a darle agua y a avisar a su padre y hermanos de lo que les espera, pero, evidentemente, ya es tarde. 

No olvidemos el público destinatario del mensaje, personas muy preocupadas con pasar esta vida y disfrutar la prometida que les espera después de la muerte.

Antonio García Francisco.

Madrid, otoño de 2021











domingo, 8 de agosto de 2021

¿Inscripciones islámicas en iglesias cristianas?

 

Es imprescindible e inevitable aclarar que este trabajo no va destinado a eruditos ni a historiadores; simplemente es una publicación que pretende divulgar conocimientos que se van adquiriendo poco a poco, desde la sencilla actitud de practicar el quietismo, la inercia en la contemplación que predicaba Juan de Mairena, el personaje de D. Antonio Machado, que se definía como poeta, filósofo e inventor de una máquina de cantar.


A veces, el simple aficionado a contemplar el arte románico, como es el caso de un servidor, se enfrenta a hallazgos que suponen retos a sus limitados conocimientos.


Tal es el caso de lo que aparentemente es la contradicción de encontrar inscripciones árabes en templos cristianos, y digo aparente porque, desde un nivel básico de conocimientos, sabemos que hubo una época en la que las denominadas tres culturas -cristiana, árabe y judía- convivieron de manera más o menos pacífica en el territorio cristiano, aunque aún así, es chocante el caso descrito de encontrar frases islámicas en edificios cristianos.


Quien esto escribe ya había visto telas, ropajes, vestimentas de reyes y nobles medievales adornadas con caracteres árabes, pensando que tal vez fuera porque esos caracteres pueden suponer adornos, dibujos.


Hoy, en la iglesia parroquial de la Vera Cruz, en Cuevas de Provanco, provincia de Segovia, Julián de Francisco, el amable vecino con quien tengo el honor de compartir apellido y que ha tenido a bien hacerme el favor de abrirme la puerta del templo, me ha señalado unas cartelas en la viga inferior del coro preguntándome si eran dibujos, que nadie se lo sabía decir, a lo que no he dudado en responder que eso no eran adornos, eran inscripciones árabes muy similares a otras ya contempladas en diferentes lugares.

Viga del coro de la iglesia de la Vera Cruz de Cuevas de Provanco, Segovia, donde se encuentran las cartelas escritas en árabe.

Vamos con la explicación.

 Inmediatamente me ha venido a la cabeza la inscripción que adorna la puerta orientada al Norte en la iglesia de Santa María del Rey, en Atienza, Guadalajara. Para ponernos en situación, diré simplemente que es una puerta pequeña, rehecha, con dos arquivoltas de posiblemente tres que tuvo algún día. En la interior hay dos inscripciones: la primera, sorprendentemente en árabe; la segunda, en latín. Buscando información encontré, y cualquiera puede encontrarlo, que posiblemente sea la puerta de una antigua mezquita que en el año 1112 fue convertida en iglesia, basándose en que la inscripción en latín cita la era MCL, es decir, el año del Señor de 1112 ya citado.

Portada Norte de la iglesia de Santa María del Rey, Atienza (Guadalajara)

La cuestión es que esa inscripción, al-baqa’ lillah, que se repite varias veces, dice, según D. Francisco Layna Serrano, cronista provincial y su descubridor, “LA PERMANENCIA ES DE DIOS”, o también “LA ETERNIDAD ES DE DIOS”, siguiendo a D.  Ahmed Mahmoud Dokmak, profesor titular de la Universidad de El Cairo, quien nos advierte de que está escrita en cúfico de derecha a izquierda y viceversa, y que en realidad es una imitación incorrecta de la frase árabe «Albaqā lillah», «la eternidad es de Dios»


Detalle Santa María del Rey, Atienza (Guadalajara)

Detalle Santa María del Rey, Atienza (Guadalajara)


D. Francisco Layna Serrano va un poco más allá de la traducción y conjetura que, tras la reconquista, debieron quedar en Atienza bastantes familias musulmanas o mudéjares, destinándose a estas esa inscripción en su idioma vernáculo. (Layna Serrano, Francisco, Historia de la Villa de Atienza, aache Ediciones. Guadalajara 2004).


Siguiendo al periodista, gran investigador y autor de varios libros e infinidad de artículos sobre temas medievales, D. Ángel Almazán de Gracia, esta frase, con ligeras variaciones, se repite 422 veces en cúfico florido en la puerta del Patio de los Naranjos de la catedral de Sevilla. Continuando con este, nos enteramos de que:


“Así mismo en Toledo, en cuya taifa estaba encuadrada Atienza, se han encontrado restos islámicos y mudéjares en lo que fue un palacio califal de los siglos X-XI, en parte ocupado posteriormente por la Orden del Temple, donde puede leerse al-baqa’ lillah en sendos arcos de yeserías de las casas de la calle Soledad nº 2 y San Miguel nº 3, según C. Clemente San Román y A. García López. Así, en la primera, se repite varias veces «La soberanía es de Dios. El agradecimiento es para Dios. La permanencia es de Dios». Y en el arco mudéjar de la calle San Miguel se repite: «La gracia es Dios. El imperio es de Dios. La permanencia es de Dios».”

Inscripcion cúfica en la Puerta del Perdon de Sevilla.
Fotografía de ANGEL ALMAZÁN DE GRACIA

Pues bien, buscando información de las cartelas de Cuevas de Provanco, la he encontrado en la Enciclopedia del Románico de la Fundación Santa María La Real, y sin pudor alguno, la copio y plasmo en esta modesta entrada tras cumplir el mínimo requisito de citar la fuente:


“El espléndido coro muestra policromía y cartelas en árabe de las que sabemos gracias a Gustavo Turienzo su significado: LA-ALLAH ILA-ALLAH (“No hay Dios sino Dios”, o menos literalmente, “No hay más que un Dios”), probablemente formando parte de un complejo de catequización mudéjar fechable hacia la segunda mitad del siglo XIV o primer tercio del XV.”

 

O sea, que la primera idea de la convivencia mas o menos pacífica entre culturas parece ser que es corroborada por estas inscripciones realizadas por artífices mozárabes a manera de catequesis.

Iglesia de la Vera Cruz. Cuevas de Provanco, Segovia

Iglesia de la Vera Cruz. Cuevas de Provanco, Segovia


Iglesia de la Vera Cruz. Cuevas de Provanco, Segovia

Aquí podríamos dejar el tema; la curiosidad estaría satisfecha, pero hay un cabo suelto pendiente de resolver, y es que al principio dije haber visto decoraciones en diversos objetos cristianos realizadas en base a la epigrafía árabe. ¿No sería mejor dar algunos detalles? ¡Claro que sí, y a ello vamos! Además, ustedes, amables lectores, ya saben que siempre me gusta insinuar alguna especie de conclusión personal.

 

Inscripciones en lengua árabe se pueden encontrar en ricos tapices, como por ejemplo el “Paño Azul” del monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes, Palencia, donde, esta vez siguiendo al erudito investigador del Románico D. Antonio García Omedes, gran referente para aficionados y para profesores y autores de nuestros días, 

“En el siglo XI el conde carrionés Gómez Díaz trasladó los restos de san Zoilo al monasterio benedictino de Carrión de los Condes, (…)

Estas telas llegaron de Córdoba (en el siglo XI) con las reliquias de san Zoilo, junto a las de san Félix y san Agapito como presente de los reyes árabes a los condes de Carrión. Probablemente se utilizaron los mejores tejidos que adornaban alguno de sus palacios para proteger aquellas reliquias sagradas para los cristianos.” 

Paño azul. Monasterio de San Zoilo, Carrión de los Condes, Palencia.

Paño azul. Monasterio de San Zoilo, Carrión de los Condes, Palencia.
Fotografía: A. García Omedes

Y el caso es que ahí están expuestas estas telas con su inscripción, de carácter cúfico simple en color amarillo sobre un fondo rojo, escrita de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, de muy difícil traducción, en la parte superior, en letras amarillas sobre fondo rojo.


Otro ejemplo nos lo ofrece la denominada Majestad Batlló, una magnífica imagen de Cristo Rey de Reyes Crucificado (impasible al dolor, sin rastro de sangre, heridas y sin corona de espinas, a diferencia del Cristo Hombre lleno de heridas, sangre y rostro de sufrimiento), llamada así porque fue donación de D. Enric Batlló al Museo de Arte de Cataluña. En la orla de la túnica se pueden contemplar diversas letras árabes que no forman palabras.

Majestad Batlló. Cristo Rey de Reyes

Majestad Batlló. Detalle signos cúficos.

Aquí, y para no cansar más al lector, podría exponer una breve relación de objetos cristianos con inscripciones árabes, pero antes, y debido a que esta publicación va destinada exclusivamente para el blog de Radio Cangas Reconquista, que tantos cangueses siguen, no puedo reprimir la tentación de hablar de uno que les atañe muy directamente a los asturianos: el Arca Santa que se encuentra en la Cámara Santa de la Catedral Metropolitana de Oviedo.

Arca Santa. Catedral de Oviedo.

Huelga narrar aquí la historia del arca, pero no se puede dejar de decir que, tras varias peripecias huyendo de los persas llegó a nuestro país de la mano de San Fulgencio, quien se la entregó a San Isidoro de Sevilla. Nuevas aventuras tipo Indiana Jones hasta que recaló en Oviedo en el siglo IX por manos del rey Alfonso II el Casto. Lo que a nuestro cuento interesa sucedió en el siglo XII, cuando doña Urraca, reina de León apodada en su época La Temeraria, mandó recubrirla de plata, porque aquí es cuando entra en juego el orfebre que buriló en las bandas próximas a las aristas unas frases árabes que, como siempre, se repiten varias veces. Tienen errores porque posiblemente el artesano no hablaba árabe, pero se pueden leer claramente algunas frases: “la prosperidad, la bendición, Dios”; “la bendición de Dios, la felicidad, el poder”; “la bendición, la gloria, el poder”.

Arca Santa, Cámara Santa de la Catedral Metropolitana de Oviedo


 Compañera de aposento es la arqueta del Obispo San Arian, Arias o San Ariano, en la que se puede leer con dificultad: “La grandeza perpetua, la dicha perpetua, la dicha permanente, la bendición completa para su dueño”. En una banda se lee: “el poder es de Dios”, con una remota semejanza con el mensaje de Santa María del Rey en Atienza, “la eternidad es de Dios”, ...




Arqueta del Obispo San Arian. Parte delantera. Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.

Arqueta del Obispo San Arian. Parte trasera. Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.

...y la de Santa Eulalia, donde el orfebre buriló la frase: “Bendición a la comunidad, gracia completa, bienestar cumplido, paz duradera, felicidad, gloria, Reino eterno, gracia completa, bienestar cumplido, excelsitud sublime, salud perpetua con honra.”

Arqueta de Santa Eulalia. Cámara Santa de la Catedral Metropolitana de Oviedo.

En fin, la prometida lista de algunas obras medievales cristianas rotuladas con letras árabes podría completarse, sin que esta lista sea cerrada, con las arquetas y urnas conservadas en monasterios; libros de la época guardados en museos de catedrales o estanterías de la Biblioteca Nacional de España y de otros países europeos; también como las arquetas de Silos, las de Leyre, otras más de la catedral de Oviedo, o de la catedral de Palencia, de la Colegiata de San Isidoro de León… o las yeserías del monasterio de Las Huelgas de Burgos y las pinturas románicas del ábside de San Vicente de Taüll, conservado en el MAC, donde un arco del ábside está decorado con un elemento de epigrafía árabe ornamental, realizado en cúfico florido, y que se repite varias veces formando una graciosa orla decorativa.

San Vicente de Taüll, Museo de Arte de Cataluña.

Detalle.

Para concluir, tenemos que considerar que la lengua árabe tiene hoy en día presencia en nuestro idioma, palabras suyas se enseñorean en el diccionario de la RAE, lo cual conduce a pensar que en el siglo XII tendría mucha más influencia, y todo apunta a que, aparte de las piedras reutilizadas de otros edificios, como el caso de Santa María del Rey en Atienza, la grafía cúfica fue utilizada como ornamento por esa belleza, casi simétrica, que encierra en sus rasgos estilizados, evolucionados de la caligrafía ordinaria que carece de tantos trazos curvos que le dan armonía. 

Yesería del monasterio de Las Huelgas, Burgos.

Yesería del monasterio de Las Huelgas, Burgos.


Y que contengan errores no importa, porque solo son adornos y en el fondo lo que subyace es el mensaje de la grandeza de Dios, quien, salvando lo salvable, era el mismo para musulmanes que para cristianos. Este hecho indica que no debían de existir excesivas reticencias a la hora de equiparar la fe en un mismo Dios, único en ambas confesiones monoteístas, pero la gran diferencia radica en que no aparece por ninguna parte la más mínima mención al profeta Muammad, lo cual sería impensable en un escrito inequívocamente musulmán. Es decir, que las grafías árabes en objetos cristianos, tienen su propia idiosincrasia.


En definitivas cuentas, parece ser que, en muchos casos, nos hallamos con grafías seleccionadas y copiadas del árabe por artesanos que desconocían los entresijos de esa lengua, pero que conocían el valor de la traducción como bendición o catequesis, porque solo difieren de las musulmanas de al-Ándalus en que son copias incorrectas. Tal vez fueron realizadas por artesanos cristianos, probablemente mozárabes, que apenas conocían ya la lengua y la grafía cúfica árabe. Sea como sea, ahí las tenemos para disfrute de nuestra vista casi mil años después. No dejemos pasar la oportunidad de contemplarlas cada vez que tengamos ocasión de hacerlo.


Bibligrafía: como comentamos muchas veces nuestro ya conocido amigo Pedro Lozano Huerta y un servidor, los aficionados podemos verlo todo, pero siempre necesitaremos acudir a los especialistas para comprender lo que no alcanzaríamos nunca sin su ayuda.

Recomiendo especialmente la lectura de:

Mahmoud Dokmak, Shawky Sayed, Zeinab. Aportaciones de la epigrafía árabe en el arte románico español. Una faceta de la cultura árabe – islámica medieval.

Martínez Núñez, María Antonia. El Arca Santa, la Arqueta del Obispo Arias y la Arqueta de Santa Eulalia.

Pavón Maldonado, Basilio. ARQUITECTURA Y DECORACIÓN EN EL ISLAM OCCIDENTAL. ESPAÑA Y PALERMO (ITALIA). Capítulo V DECORACIÓN ANIMADA.


Antonio García Francisco.

Colmenar Viejo, verano de 2021