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miércoles, 6 de enero de 2021

Olé, olé, Holanda, olé, Holanda ya se ve...

 

Olé, olé, Holanda, olé…

Holanda ya se ve,

ya se ve, ya se ve, ya se ve.


Creo que todos hemos escuchado alguna vez este bonito villancico de los Reyes Magos que van

Cargaditos de juguetes,

cargaditos de juguetes

para al Niño entretener.

Pero… ¿nos hemos parado a pensar alguna vez qué hacían los Reyes Magos por Holanda?

Oigan, que no es una bagatela la distancia que hay que recorrer desde Persia, supuesto lugar de partida de la real caravana, hasta Holanda, para allí dar la vuelta y coger el caminito de Belén.

¿Es que la estrella que les guiaba estaba caprichosa y quería ver los tulipanes? 

¿Qué puede ser esto? ¿Una licencia literaria? Pues vaya gracia, desde Persia a Holanda hay 5.126 kilómetros que se traducen en 929 horas andando. Si añadimos el viaje de Holanda a Belén nos hemos puesto en más de 9.000 kilómetros y más de 1.700 horas de camino, setenta días andando sin contar el descanso. Mucho camino para una rima facilona.

Analicemos, que hoy es fiesta y tenemos tiempo.



Pimera hipótesis. 

Sabemos que los villancicos son eso, “canciones de villanos”, nacidas en tiempos remotos del pueblo sencillo, con letra sencilla, como sus autores y sus destinatarios, alegre, festiva, cordial. Es un misterio que los Magos pasaran por Holanda, pero ¿podría ser una rima facilona? Pues sí, parece que decir olé, olé puede “pegar” muy bien con “Holanda”. ¿Qué nos importa dónde está Belén y dónde quedan los Países Bajos?  Primera propuesta aceptable.


Segunda hipótesis.  

Los villancicos no son patrimonio privativo de España, existen también en Inglaterra, por ejemplo.

¿Y si fuera una cancioncilla de origen anglosajón y en realidad quisiera decir Holy Land, traducido a español como Tierra Santa? Todos sabemos que Jerusalén es Tierra Santa, y que el castellano tarda poco en naturalizar expresiones, de manera que de “Holilán” se tardaría poco en pasar a Holanda, que además nos viene al pelo para rimar. Poco probable, en la tradición religiosa anglicana los Reyes Magos ni siquiera existen, pero es cierto que antes de que existiera en el cristianismo la rama anglicana ya existía la rama católica. Que se fastidien, hipótesis probable admitida, somos el pueblo soberano y cantamos lo que nos parece bien y si a los anglicanos no les gusta el roscón de reyes es su problema.

Tercera hipótesis.

En Holanda es común el apellido Vaaltasar. ¿Y si Baltasar fuera en realidad un Vaaltasar, un descendiente de holandeses que emigraron a Oriente que llegaron a ser nobles o reyes?

No, definitivamente no, esta teoría “no cuela”, es prácticamente imposible que el acervo cultural de una población española, con todas las ideas y  manifestaciones culturales y artísticas formadas por las tradiciones, costumbres y hábitos que se han transmitido de generación en generación, pueda alcanzar a registrar este extremo. Descartada, por ahí no pasamos, pero ahí queda. Lo bonito es hacer tormenta de ideas, “braim storm”, ya que hablamos de ingleses, es un buen método de alcanzar conclusiones.

Cuarta hipótesis, y vamos acercándonos un poco más a la posible solución. Hemos dicho que los villancicos son de origen del pueblo, de las villas y sus villanos, forman parte de la cultura popular española, y no nos tiene que caber duda acerca de que eran cantados por los soldados que marchaban a la guerra a otras tierras. ¿Y si el villancico original de “Ya vienen los Reyes Magos” se hubiera deformado en los Tercios de Flandes? No sería nada raro que los soldados españoles introdujeran Holanda como algo ansiado en su marcha y cantaran alegres que su objetivo ya estaba a la vista.

El Camino de los Tercios Españoles o Corredor Sardo, también llamado Camino Español o Camino de los Españoles, era la ruta terrestre creada en el reinado de Felipe II para conseguir llevar dinero y tropas españolas a la guerra en los Países Bajos. Hubo dos Caminos Españoles; el último partía de Barcelona a Milán y pasaba por los valles suizos de Engadina y Valtelina hasta el Tirol. De ahí bordeaba el sur de Alemania, cruzaba el río Rin en Alsacia y llegaba a los Países Bajos por Lorena. Una marcha de casi mil quinientos kilómetros que fue un alarde asombroso de la logística militar de la época y que además fue un éxito.

¿Entendemos que nuestros buenos soldados cantaran HOLANDA YA SE VE? Ya de paso, también podemos hacernos una idea de lo que significaba en términos económicos la frase “poner una pica en Flandes”.

Quinta y última hipótesis: ¿y si lo que veían los Reyes Magos no era Holanda, sino que era Olanda, así, a lo bestia, sin la letra “H”?

Pues pudiera ser, porque hay fuentes que afirman que la estrella que siguieron los Reyes Magos hasta el portal de Belén se llamaba Estrella Olanda.  Me refiero concretamente al Auto de los Reyes Magos, obra medieval anónima conservada en la Biblioteca Nacional, original del siglo XIII, redescubierta en el siglo XVIII por el canónigo de la catedral de Toledo D. Felipe Fernández Vallejo, y está considerado como el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana. 

En dos conferencias impartidas por sesudos estudiosos he escuchado decir que la obra nos define Melchor, Gaspar y Baltasar como tres astrólogos que debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella, "la estrella Olanda" y su posible significado, algo que relacionan con el nacimiento de un posible Mesías. Pero decepcionantemente, leído el texto, no he encontrado referencia al astro navideño. Quizás deberíamos dejarlo en que es una tradición oral.

El resto ya lo conocemos. Las imágenes valen por miles de palabras.

 




¿Con qué hipótesis se quedan ustedes? Yo, sin lugar a dudas, con la última.

Feliz Pascua de Reyes.

Antonio García Francisco, día de Reyes de 2021.

viernes, 1 de enero de 2021

La Epifanía del Señor en el arte románico.

        

Museo Diocesano de la catedral de Jaca, Huesca. Esta pintura estuvo en el ábside de la iglesia de Santa María, en Navasa.
 En ella se observa a la Virgen, el Niño y tres Reyes Magos, vestidos al estilo persa, que representan las tres edades de la vida.

El término Epifanía procede del griego y significa “manifestación”; en el cristianismo se refiere a la manifestación del advenimiento (adventus, adviento), la llegada de Cristo como el emperador que viene a tomar posesión de su reino.

Giotto, siglo XIII. La adoración de los magos. Obsérvese la estrella: es un cometa.


               A partir del siglo IX, el término Epifanía se usa para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano, festividad que se celebra el día 6 de enero. En Historia del Arte, tanto pintura como escultura, cuando se habla de la Epifanía nos referimos a la representación de los tres Reyes Magos en el momento de adorar al Niño en Belén y ofrecerle sus presentes, porque por haber, hubo tres epifanías siguiendo los evangelios canónicos: la de los Magos, la presentación que hizo Jesús ante Juan el Bautista y la que tuvo lugar en las bodas de Caná. En los evangelios apócrifos hay muchas más, la primera de todas la que hizo ante nuestras queridas parteras Zelomí y Salomé.

Pero hablando en los términos del arte románico, la Epifanía que nos interesa es la primera, ampliamente representada en los siglos XI a XIII y a partir de ahí en todos los demás.

En puridad de conceptos, las primeras Adoraciones de los Magos que encontramos en la Historia del Arte están en la pintura de las catacumbas de Roma. Así, en la de Priscila, siglo II, la tenemos con tres magos, pero su número era indeterminado, pues en la catacumba de San Pedro y Marcelino, siglo III, aparecen  dos y en la de Domitila, también siglo III, aparecen cuatro.


Catacumba de Priscila, siglo III
Catacumba Santos Pedro y Marcelino, siglo III
Sarcófago paleocristiano, siglo II-III

Para centrarnos en nuestra historia, vamos a resumir. 

Según el evangelio de San Mateo, tras el nacimiento de Jesús, llegan de Oriente unos magos sin precisar cuántos ni si son reyes, que se presentan ante Herodes para preguntar dónde está el REY de los judíos que ha nacido. Herodes les indica que se halla en Belén y les pide que a la vuelta le den detalles. Los magos continúan viaje hacia Belén siguiendo la estrella que les guiaba. Encuentran al Niño con su Madre y lo adoran ofreciéndole oro, incienso y mirra. En sueños son advertidos de que vuelvan por otro camino y así lo hacen. Después vienen los pasajes de la Huida a Egipto y la Matanza de los Inocentes.

Catedral de Roda de Isábena, Huesca. Sepulcro de San Ramón, siglo XII. 

No dice el evangelista cuántos magos eran, pero el hecho de que ofrecieran tres regalos indujo a pensar que eran tres magos, aunque circula una bella leyenda que cuenta la historia de Artabán, el cuarto mago.   

 En el manuscrito "La Revelación de los Magos", del siglo VIII, encontrado en un monasterio turco en el siglo XVIII y conservado desde entonces en la Biblioteca del Vaticano, traducido del siríaco por Brent Landau, profesor de la Universidad de Oklahoma para su tesis doctoral en la Hardvard Divinity School, se dice que eran doce, todos descendientes de Seth, el tercer hijo de Adán y Eva, y que procedían de Shir, la tierra de la seda. También traduce que la palabra "mago"  significa "rezar en silencio".

Es el apócrifo Evangelio Armenio de la Infancia (siglo VI) el que nos informa de su calidad de reyes, de otra versión del porqué de llamarles magos y, además, de sus nombres:

"...Y los magos contestaron: venimos de Persia, del Oriente. Por razón de nuestra nacionalidad, se nos llama magos."

“… llegaron a su destino en el punto y hora en que la Virgen acababa de ser madre. Porque, en aquella época, el reino de los persas dominaba, por su poder y por sus victorias, sobre todos los reyes que existían en los países de Oriente. Y los reyes de los magos eran tres hermanos: el primero, Melkon, que imperaba sobre los persas; el segundo, Baltasar, que prevalecía sobre los indios; y el tercero, Gaspar, que poseía el país de los árabes.” 

No podemos dejar pasar la ocasión sin decir que estos nombres aparecen por primera vez sobre los tres magos representados en uno de los magníficos mosaicos de la basílica de San Apolinar, en Rávena, en la Emilia-Romaña al norte de Italia, precisamente del siglo VI, aunque no es el único documento,

Mosaico de Rávena. Los gorros frigios nos indican que es del siglo VI

 Antes de seguir adelante, deberíamos conocer que algunos exégetas encuentran un precedente de la realeza de los magos en el Salmo 72, convirtiendo a los Magos en monarcas: 

“Los reyes de Tarsis y las islas le traerán presentes, que los reyes de Seba y Sabas le pagarán tributo: ante él se rendirán todos los reyes, le servirán todas las naciones”, 

y que también en pintura hay magníficas muestras en España con los nombres escritos.

Iglesia de Santa María, Tahüll, Lérida

El momento que suelen recoger los escultores y pintores románicos suele ser el de la Adoración en sí misma; la Virgen aparece sentada mostrando al Niño en su regazo a los Reyes Magos.

Iglesia de San Miguel Arcángel, Biota, Zaragoza, siglo XII

Iglesia de San Salvador, Agüero, Huesca. Siglo XII

Generalmente, a partir del siglo XII el primero de ellos ya se postra ante el Niño mientras los otros esperan con sus presentes.

Cenotafio de los Santos Vicente, Sabina y Cristeta, Basílica de San Vicente, Ávila, S. XII

En estos casos estamos ante una proskynesis, es decir, un rey arrodillado ante otro rey más importante que él, una costumbre persa según la cual, cuando un rey se encontraba frente a otro más poderoso, se arrodillaba ante él en señal de la majestad del primero.

Iglesia de Ntra. Sra. e la Asunción. Ahedo de Butrón, Burgos. S. XII

Iglesia de Nuestra Señora de La Antigua. Butrera, Burgos. S. XII

Dice así el anónimo Evangelio Armenio :

“Por segunda vez los magos interrogaron a José en esta guisa: Venerable anciano, infórmanos con exactitud, manifestándonos dónde se encuentra el niño recién nacido. José, con el dedo, les mostró de lejos la caverna. Y María dio de mamar a su hijo, y volvió a ponerlo en el pesebre del establo. Y los magos llegaron gozosos a la entrada de la caverna. Y, divisando al niño en el pesebre de los animales, se arrodillaron con respeto ante él, con la faz contra la tierra, reyes, príncipes, grandes señores, y todo el resto de la multitud que componía su numeroso ejército. Y cada uno aportaba sus presentes, y los ofrecía.”

Evangelio Armenio de la Infancia, XI,16

 También suele formar parte de la escena la estrella, ya la hemos visto en las fotografías, la cual puede estar sobre el Niño y en ocasiones es señalada por uno de los magos.

Monasterio de San Pedro el Viejo, Huesca. Siglo XII

 El Niño generalmente es representado bendiciendo a los visitantes.

Iglesia de Santa María. Piasca, Cantabria. Siglo XII 

 Y siempre, nuestro querido San José, en un rinconcito, somnoliento, generalmente apoyado en su cayado en forma de tau, no olvidemos que recibía instrucciones en sueños y tal vez ahí ya estuviera recibiendo la orden de partir hacia Egipto y ya estaba preparado para el viaje.

También es muy representada la escena en capiteles historiados donde se ve a los reyes a caballo en una o dos caras; en otra, la adoración propiamente dicha y, por último, nuestro buen San José en su sueño revelador y nunca mejor dicho.

Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción. Duratón, Segovia. Siglo XIII

O el sueño en el que los ángeles dan instrucciones de volver por otro sitio.

 Y, por la mañana, al despuntar la aurora, el día primero de la semana, el 25 de tébéth y de enero el 12, se dispusieron a partir para su país. Y, cuando deliberaban sobre si volverían a entrevistarse con Herodes, he aquí que una voz les habló, diciendo: No tornéis a Herodes, el tirano impío, porque quiere matar a ese tierno infante. Y, habiendo oído esto, los magos renunciaron a pasar por la ciudad de Jerusalén, y regresaron a su tierra por otro camino. Y, glorificando al Cristo, Dios del universo, marcharon a su patria, poseídos de gozo y siguiendo la ruta por donde el Señor los conducía.

Evangelio Armenio de la Infancia, XI-25

Iglesia de Santo Domingo, Soria. Siglo XII

Iglesia de Santiago Villafranca del Bierzo, León. S. XII
Catedral de San Lázaro, Autún, Francia. S. XII
Catedral de Roda de Isábena, Huesca. S. XII

            Para acabar, solo queda decir que el tema continuó y mejoró, de manera que pasó a ser parte de un ciclo que solía comprender Natividad-Epifanía-Huida a Egipto. Otras veces, como hemos dicho, incluye la cabalgata de los reyes, como el capitel historiado de la galería porticada de Nuestra Señora de la Asunción, en Duratón, Segovia, siglo XIII, donde además, aunque no se aprecie en las fotografías, están esculpidos con letras carolinas, mezclando mayúsculas y minúsculas, los nombres de los reyes, pero con un error: dos veces Jaspar/Japar (Gaspar), una vez Mechior (Melchor) y Baltas un poco borrado, aunque el texto continúa.

Nombres de los reyes en Duratón, Segovia, siglo XIII

Capitel historiado en Duratón, Segovia

y en el caso de la catedral de Roda de Isábena, todo el ciclo: Anunciación, Visitación, Natividad y Epifanía, como ya vimos.

Catedral de Roda de Isábena, detalle.

O el simpático caso de la iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo, con una portada en la que vemos la cabalgata de los Reyes Magos presentándose ante Herodes; la cabalgata hacia Belén; la Adoración y el sueño que tuvieron previo a su marcha por otro camino.






Iglesia de Santiago. Villafranca del Bierzo, León. Serie completa

Hablando en puridad de interpretación de conceptos románicos, acerca de la intención simbólica de este acontecimiento hay muchas opiniones. Muchos han visto en cada uno de los tres personajes, las tres edades del hombre: la “juventud” en el personaje rubio e imberbe, la “madurez” en el mago con el pelo y la barba negros y la “vejez” en el individuo de barba y pelo canosos o blancos. Fue Jerónimo Bosch, El Bosco, quien en 1518 pintaba al rey Baltasar por primera vez tal como ahora le conocemos, es decir, negro.

Frontal del altar de Avià, S. XIII. Museo Nacional de Arte de Cataluña. Detalle.


      Lo cual significa no dar puntada sin hilo, porque Cristo se define, entre otras cosas, como “Cronocrátor”, o dominador del tiempo, en este caso en la forma de los personajes representativos de las edades del hombre que van a rendirle tributo.

En la Edad Moderna se encuentra otra interpretación porque fue dada intencionadamente, ya que fueron incorporados algunos elementos para dar idea de la universalidad de los magos como, por ejemplo, la incorporación de un rey negro o dar nuevo aspecto a los otros dos, uno rubio y otro moreno, para representar las tres partes del mundo conocidas entonces: Europa, Asia y África. 

Adoración de los Magos de Hieronymus Bosch, ​ en idioma español el Bosco, año 1494 

Hoy en día no es difícil encontrar manifestaciones artísticas de Reyes magos con rasgos indígenas sudamericanos, indios norteamericanos, incluso de nativos de Oceanía para de esta manera dar a entender el carácter universal del reino de Jesucristo y del cristianismo.

 
Detalle de los tres Reyes Magos junto al nombre Tarssia (Tarshish), quizás "Tartesos", en el Atlas catalán de 1375 

 

Al margen de lo que significa la Epifanía del Señor, podemos formularnos algunas preguntas:

 ¿Cómo llegaron los Magos?

 ¿Cuándo llegaron?

 ¿Qué fue de ellos?

 ¿Dónde están enterrados?

La primera es fácil de responder: llegaron siguiendo una estrella. Antes se decía que fue un cometa, posiblemente el Halley, que se deja ver cada setenta y cinco años, pero estudios muy recientes de astrónomos indican que, al parecer, se debió a la conjunción de los planetas Saturno y Júpiter en la constelación de Piscis, lo cual se produjo hasta en tres ocasiones a lo largo del año 7 después de Cristo. No debería costarnos entenderlo dado que hemos tenido ocasión de contemplar este fenómeno a finales de este año 2020. Además, en la antigua astrología, no astronomía, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo; la constelación de Piscis, como el signo del final de los tiempos; y el planeta Saturno en Oriente, como la estrella de Palestina. ¿Alguien da más?


Conjunción de los planetas Saturno y Júpider diciembre 2020
Cometa de la Adoración de los Reyes de Giotto

En lo que se refiere a cuándo llegaron, San Agustín, que vivió a caballo entre el siglo IV y el V, en sus sermones de la Epifanía, afirmó que los Reyes llegaron el día 13, (el apócrifo dice que se marcharon el 12), después del nacimiento del Señor. Es decir, el 6 de enero del calendario actual. Un cuento del siglo XIX nos habla del cuarto Rey Mago, Artabán, el que se perdió cuando iba a reunirse con sus tres hermanos, dice que se dio de cara con la matanza de los Santos Inocentes y que pasó su vida haciendo el bien mientras buscaba a Jesús, a quien tardó treinta y tres años en encontrar, llegando justo cuando iba a ser crucificado. Un cuento del que se han escrito muchas versiones.

Dibujo de Artabán, el cuarto Rey Mago

 ¿Qué fue de ellos?

Difícil de responder. Dice la tradición que fueron bautizados por el apóstol Santo Tomás. También hay autores que afirman que fallecieron alrededor del año 70, con unos días de diferencia, tras recibir el aviso de un ángel comunicándoles su próximo final, y que fueron enterrados de pie, como se enterraba a los reyes persas. Sin embargo, el pseudohistoriador jesuita Jerónimo Román de la Higuera afirmaba en el siglo XV que predicaron el cristianismo y fueron martirizados.

Una vez muertos, la emperatriz Elena de Constantinopla (Santa Elena), descubrió y trasladó los cuerpos y las reliquias de los magos a Constantinopla, donde serían objeto de adoración. Tiempo después, un obispo de Milán se las llevó, previo pago del precio exigido, a su ciudad. Muchos años más tarde, en el siglo XII, fueron trasladados a la catedral de Colonia por el emperador Federico Barbarroja.

Arqueta de plata sobredorada que contiene las reliquias de los Reyes Magosen la Catedral de Colonia.

Fachada de la catedral de Colonia

Esto, por supuesto es discutible y de hecho es discutido y ha dado lugar a novelas sobre la picaresca medieval. Marco Polo aseguró haber visto su tumba en Persia:

“En Persia se encuentra la ciudad de Saba, desde donde partieron los Tres Magos cuando fueron a adorar a Jesucristo; y en esta ciudad están enterrados, en tres monumentos muy grandes y hermosos, uno al lado del otro. Y sobre ellos hay un edificio cuadrado, cuidadosamente cuidado. Los cuerpos aún están completos, manteniendo el pelo y la barba”

En fin, que podríamos seguir hablando, y mucho, de los Magos de Oriente, de sus posibles verdades, de sus seguras leyendas y fantasías; lo único que sabemos a ciencia cierta es que se trata de unos personajes que perviven en nuestras tradiciones por la expectación e ilusión que han ido repartiendo con el paso del tiempo.

Y también sabemos de manera más cierta aún que, la noche del día 5 de enero, tenemos que dejar los zapatos en el balcón de casa porque volverán, porque van a venir una vez más, porque no nos van a fallar, a pesar de la pandemia vendrán a todos los hogares para dejarnos la ilusión acuñada desde la infancia, y va a ser a través de la magia de sus regalos. Eso sí, siempre y cuando estemos dormidos, claro está, las reglas son claras y no vale hacer trampas.

Feliz Pascua de Reyes.

 

Antonio García Francisco, día de Año Nuevo 2021


SABIAS PALABRAS DE ESPERANZA

 Creo que todo está dicho, no hace falta añadir más. El señor Cervantes nos da el ánimo que necesitamos



ario