Museo Diocesano de la catedral de Jaca, Huesca. Esta pintura estuvo en el ábside de la iglesia de Santa María, en Navasa.
En ella se observa a la Virgen, el Niño y tres Reyes Magos, vestidos al estilo persa, que representan las tres edades de la vida.
El
término Epifanía procede del griego y significa “manifestación”; en el
cristianismo se refiere a la manifestación del advenimiento (adventus, adviento), la llegada de Cristo como el emperador que viene a tomar posesión de su reino.
Giotto, siglo XIII. La adoración de los magos. Obsérvese la estrella: es un cometa.
A partir del siglo IX, el término Epifanía se usa para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano, festividad que se celebra el día 6 de enero. En Historia del Arte, tanto pintura como escultura, cuando se habla de la Epifanía nos referimos a la representación de los tres Reyes Magos en el momento de adorar al Niño en Belén y ofrecerle sus presentes, porque por haber, hubo tres epifanías siguiendo los evangelios canónicos: la de los Magos, la presentación que hizo Jesús ante Juan el Bautista y la que tuvo lugar en las bodas de Caná. En los evangelios apócrifos hay muchas más, la primera de todas la que hizo ante nuestras queridas parteras Zelomí y Salomé.
Pero
hablando en los términos del arte románico, la Epifanía que nos interesa es la
primera, ampliamente representada en los siglos XI a XIII y a partir de ahí en
todos los demás.
En
puridad de conceptos, las primeras Adoraciones de los Magos que encontramos en
la Historia del Arte están en la pintura de las catacumbas de Roma. Así, en la
de Priscila, siglo II, la tenemos con tres magos, pero su número era
indeterminado, pues en la catacumba de San Pedro y Marcelino, siglo III,
aparecen dos y en la de Domitila,
también siglo III, aparecen cuatro.
Catacumba de Priscila, siglo III
Catacumba Santos Pedro y Marcelino, siglo III
Sarcófago paleocristiano, siglo II-III
Para
centrarnos en nuestra historia, vamos a resumir.
Según el evangelio de San
Mateo, tras el nacimiento de Jesús, llegan de Oriente unos magos sin precisar cuántos ni si son reyes, que se presentan ante Herodes para
preguntar dónde está el REY de los judíos que ha nacido. Herodes les indica que
se halla en Belén y les pide que a la vuelta le den detalles. Los magos continúan
viaje hacia Belén siguiendo la estrella que les guiaba. Encuentran al Niño con
su Madre y lo adoran ofreciéndole oro, incienso y mirra. En sueños son
advertidos de que vuelvan por otro camino y así lo hacen. Después vienen los pasajes
de la Huida a Egipto y la Matanza de los Inocentes.
Catedral de Roda de Isábena, Huesca. Sepulcro de San Ramón, siglo XII.
No
dice el evangelista cuántos magos eran, pero el hecho de que ofrecieran tres
regalos indujo a pensar que eran tres magos, aunque circula una bella leyenda
que cuenta la historia de Artabán, el cuarto mago.
En el manuscrito "La Revelación de los Magos", del siglo VIII, encontrado en un monasterio turco en el siglo XVIII y conservado desde entonces en la Biblioteca del Vaticano, traducido del siríaco por Brent Landau, profesor de la Universidad de Oklahoma para su tesis doctoral en la Hardvard Divinity School, se dice que eran doce, todos descendientes de Seth, el tercer hijo de Adán y Eva, y que procedían de Shir, la tierra de la seda. También traduce que la palabra "mago" significa "rezar en silencio".
Es el apócrifo Evangelio Armenio de
la Infancia (siglo VI) el que nos informa de su calidad de reyes, de otra versión del porqué de llamarles magos y, además, de sus nombres:
"...Y los magos contestaron: venimos de Persia, del Oriente. Por razón de nuestra nacionalidad, se nos llama magos."
“…
llegaron a su destino en el punto y hora en que la Virgen acababa de ser
madre. Porque, en aquella época, el reino de los persas dominaba, por su poder
y por sus victorias, sobre todos los reyes que existían en los países de
Oriente. Y los reyes de los magos eran tres hermanos: el primero, Melkon,
que imperaba sobre los persas; el segundo, Baltasar, que prevalecía
sobre los indios; y el tercero, Gaspar, que poseía el país de los
árabes.”
No
podemos dejar pasar la ocasión sin decir que estos nombres aparecen por primera
vez sobre los tres magos representados en uno de los magníficos mosaicos de la
basílica de San Apolinar, en Rávena, en la Emilia-Romaña al norte de Italia,
precisamente del siglo VI, aunque no es el único documento,
Mosaico de Rávena. Los gorros frigios nos indican que es del siglo VI
Antes de seguir adelante, deberíamos conocer
que algunos exégetas encuentran un precedente de
la realeza de los magos en el Salmo 72, convirtiendo a los Magos en
monarcas:
“Los
reyes de Tarsis y las islas le traerán presentes, que los reyes de Seba y Sabas
le pagarán tributo: ante él se rendirán todos los reyes, le servirán todas las
naciones”,
y
que también en pintura hay magníficas muestras en España con los nombres escritos.
Iglesia de Santa María, Tahüll, Lérida
El
momento que suelen recoger los escultores y pintores románicos suele ser el de
la Adoración en sí misma; la Virgen aparece sentada mostrando al Niño en su
regazo a los Reyes Magos.
Iglesia de San Miguel Arcángel, Biota, Zaragoza, siglo XII
Iglesia de San Salvador, Agüero, Huesca. Siglo XII
Generalmente, a partir del siglo XII el primero de ellos ya se postra ante el Niño mientras los otros esperan con
sus presentes.
Cenotafio de los Santos Vicente, Sabina y Cristeta, Basílica de San Vicente, Ávila, S. XII
En
estos casos estamos ante una proskynesis, es decir, un rey arrodillado
ante otro rey más importante que él, una costumbre persa según la cual, cuando un rey
se encontraba frente a otro más poderoso, se arrodillaba ante él en señal de la majestad del primero.
Iglesia de Ntra. Sra. e la Asunción. Ahedo de Butrón, Burgos. S. XII
Iglesia de Nuestra Señora de La Antigua. Butrera, Burgos. S. XII
Dice
así el anónimo Evangelio Armenio :
“Por segunda vez los magos interrogaron a José
en esta guisa: Venerable anciano, infórmanos con exactitud, manifestándonos
dónde se encuentra el niño recién nacido. José, con el dedo, les mostró de
lejos la caverna. Y María dio de mamar a su hijo, y volvió a ponerlo en el
pesebre del establo. Y los magos llegaron gozosos a la entrada de la caverna.
Y, divisando al niño en el pesebre de los animales, se arrodillaron con respeto ante
él, con la faz contra la tierra, reyes, príncipes, grandes
señores, y todo el resto de la multitud que componía su numeroso ejército. Y
cada uno aportaba sus presentes, y los ofrecía.”
Evangelio Armenio de la Infancia, XI,16
También suele formar parte de la escena la
estrella, ya la hemos visto en las fotografías, la cual puede estar sobre el Niño y en ocasiones es señalada por uno
de los magos.
Monasterio de San Pedro el Viejo, Huesca. Siglo XII
El Niño generalmente es representado
bendiciendo a los visitantes.
Iglesia de Santa María. Piasca, Cantabria. Siglo XII
Y siempre, nuestro querido San José, en un
rinconcito, somnoliento, generalmente apoyado en su cayado en forma de tau, no
olvidemos que recibía instrucciones en sueños y tal vez ahí ya estuviera
recibiendo la orden de partir hacia Egipto y ya estaba preparado para el viaje.
También
es muy representada la escena en capiteles historiados donde se ve a los reyes
a caballo en una o dos caras; en otra, la adoración propiamente dicha y, por
último, nuestro buen San José en su sueño revelador y nunca mejor dicho.
Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción. Duratón, Segovia. Siglo XIII
O el sueño en el que los ángeles dan
instrucciones de volver por otro sitio.
Y, por la mañana, al despuntar la aurora, el día primero de
la semana, el 25 de tébéth y de enero el 12, se dispusieron a partir
para su país. Y, cuando deliberaban sobre si volverían a entrevistarse con
Herodes, he aquí que una voz les habló, diciendo: No tornéis a Herodes, el
tirano impío, porque quiere matar a ese tierno infante. Y, habiendo oído esto,
los magos renunciaron a pasar por la ciudad de Jerusalén, y regresaron a su
tierra por otro camino. Y, glorificando al Cristo, Dios del universo,
marcharon a su patria, poseídos de gozo y siguiendo la ruta por donde el Señor
los conducía.
Evangelio Armenio de la Infancia, XI-25
Iglesia de Santo Domingo, Soria. Siglo XII
Iglesia de Santiago Villafranca del Bierzo, León. S. XII
Catedral de San Lázaro, Autún, Francia. S. XII Catedral de Roda de Isábena, Huesca. S. XII
Para acabar, solo queda decir que el tema continuó y mejoró, de manera que pasó a ser parte de un ciclo que solía comprender Natividad-Epifanía-Huida a Egipto. Otras veces, como hemos dicho, incluye la cabalgata de los reyes, como el capitel historiado de la galería porticada de Nuestra Señora de la Asunción, en Duratón, Segovia, siglo XIII, donde además, aunque no se aprecie en las fotografías, están esculpidos con letras carolinas, mezclando mayúsculas y minúsculas, los nombres de los reyes, pero con un error: dos veces Jaspar/Japar (Gaspar), una vez Mechior (Melchor) y Baltas un poco borrado, aunque el texto continúa.
Nombres de los reyes en Duratón, Segovia, siglo XIII
Capitel historiado en Duratón, Segovia
y
en el caso de la catedral de Roda de Isábena, todo el ciclo: Anunciación,
Visitación, Natividad y Epifanía, como ya vimos.
Catedral de Roda de Isábena, detalle.
O
el simpático caso de la iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo, con una
portada en la que vemos la cabalgata de los Reyes Magos presentándose ante
Herodes; la cabalgata hacia Belén; la Adoración y el sueño que tuvieron previo
a su marcha por otro camino.
Iglesia de Santiago. Villafranca del Bierzo, León. Serie completa
Hablando
en puridad de interpretación de conceptos románicos, acerca de la intención
simbólica de este acontecimiento hay muchas opiniones. Muchos han visto en cada
uno de los tres personajes, las tres edades del hombre: la “juventud” en el
personaje rubio e imberbe, la “madurez” en el mago con el pelo y la barba
negros y la “vejez” en el individuo de barba y pelo canosos o blancos. Fue
Jerónimo Bosch, El Bosco, quien en 1518 pintaba al rey Baltasar por primera vez tal
como ahora le conocemos, es decir, negro.
Frontal del altar de Avià, S. XIII. Museo Nacional de Arte de Cataluña. Detalle.
Lo cual significa no dar puntada sin hilo, porque Cristo se define, entre otras
cosas, como “Cronocrátor”, o dominador del tiempo, en este caso en la forma de los personajes representativos de las edades del hombre que van a rendirle tributo.
En la Edad Moderna se encuentra otra interpretación porque fue dada intencionadamente, ya que fueron incorporados algunos elementos para dar idea de la universalidad de los magos como, por ejemplo, la incorporación de un rey negro o dar nuevo aspecto a los otros dos, uno rubio y otro moreno, para representar las tres partes del mundo conocidas entonces: Europa, Asia y África.
Adoración de los Magos de Hieronymus Bosch, en idioma español el Bosco, año 1494
Hoy en día no es difícil encontrar manifestaciones artísticas de Reyes
magos con rasgos indígenas sudamericanos, indios norteamericanos, incluso de
nativos de Oceanía para de esta manera dar a entender el carácter universal del
reino de Jesucristo y del cristianismo.
Detalle de los tres Reyes Magos junto al nombre Tarssia (Tarshish), quizás "Tartesos", en el Atlas catalán de 1375
Al
margen de lo que significa la Epifanía del Señor, podemos formularnos algunas
preguntas:
¿Cómo llegaron los Magos?
¿Cuándo llegaron?
¿Qué fue de ellos?
¿Dónde están enterrados?
La
primera es fácil de responder: llegaron siguiendo una estrella. Antes se
decía que fue un cometa, posiblemente el Halley, que se deja ver cada setenta y
cinco años, pero estudios muy recientes de astrónomos indican que, al parecer,
se debió a la conjunción de los planetas Saturno y Júpiter en la constelación
de Piscis, lo cual se produjo hasta en tres ocasiones a lo largo del año 7
después de Cristo. No debería costarnos entenderlo dado que hemos tenido
ocasión de contemplar este fenómeno a finales de este año 2020. Además, en la
antigua astrología, no astronomía, Júpiter era considerado como la
estrella del Príncipe del mundo; la constelación de Piscis, como el signo del
final de los tiempos; y el planeta Saturno en Oriente, como la estrella de
Palestina. ¿Alguien da más?
Conjunción de los planetas Saturno y Júpider diciembre 2020 Cometa de la Adoración de los Reyes de Giotto
En
lo que se refiere a cuándo llegaron, San Agustín, que vivió a caballo
entre el siglo IV y el V, en sus sermones de la Epifanía, afirmó que los Reyes
llegaron el día 13, (el apócrifo dice que se marcharon el 12), después del
nacimiento del Señor. Es decir, el 6 de enero del calendario actual. Un cuento
del siglo XIX nos habla del cuarto Rey Mago, Artabán, el que se perdió cuando
iba a reunirse con sus tres hermanos, dice que se dio de cara con la matanza de
los Santos Inocentes y que pasó su vida haciendo el bien mientras buscaba a
Jesús, a quien tardó treinta y tres años en encontrar, llegando justo cuando iba
a ser crucificado. Un cuento del que se han escrito muchas versiones.
Dibujo de Artabán, el cuarto Rey Mago
¿Qué
fue de ellos?
Difícil
de responder. Dice la tradición que fueron bautizados por el apóstol Santo Tomás.
También hay autores que afirman que fallecieron alrededor del año 70, con unos
días de diferencia, tras recibir el aviso de un ángel comunicándoles su próximo
final, y que fueron enterrados de pie, como se enterraba a los reyes persas.
Sin embargo, el pseudohistoriador jesuita Jerónimo Román de la Higuera afirmaba
en el siglo XV que predicaron el cristianismo y fueron martirizados.
Una
vez muertos, la emperatriz Elena de Constantinopla (Santa Elena), descubrió y
trasladó los cuerpos y las reliquias de los magos a Constantinopla, donde
serían objeto de adoración. Tiempo después, un obispo de Milán se las llevó,
previo pago del precio exigido, a su ciudad. Muchos años más tarde, en el siglo
XII, fueron trasladados a la catedral de Colonia por el emperador Federico
Barbarroja.
Arqueta de plata sobredorada que contiene las reliquias de los Reyes Magosen la Catedral de Colonia.
Fachada de la catedral de Colonia
Esto,
por supuesto es discutible y de hecho es discutido y ha dado lugar a novelas
sobre la picaresca medieval. Marco Polo aseguró haber visto su tumba en Persia:
“En
Persia se encuentra la ciudad de Saba, desde donde partieron los Tres Magos
cuando fueron a adorar a Jesucristo; y en esta ciudad están enterrados, en tres
monumentos muy grandes y hermosos, uno al lado del otro. Y sobre ellos hay un
edificio cuadrado, cuidadosamente cuidado. Los cuerpos aún están completos,
manteniendo el pelo y la barba”
En
fin, que podríamos seguir hablando, y mucho, de los Magos de Oriente, de sus
posibles verdades, de sus seguras leyendas y fantasías; lo único que sabemos a
ciencia cierta es que se trata de unos personajes que perviven en nuestras
tradiciones por la expectación e ilusión que han ido repartiendo con el paso
del tiempo.
Y
también sabemos de manera más cierta aún que, la noche del día 5 de enero,
tenemos que dejar los zapatos en el balcón de casa porque volverán, porque van
a venir una vez más, porque no nos van a fallar, a pesar de la pandemia vendrán
a todos los hogares para dejarnos la ilusión acuñada desde la infancia, y va a ser a través
de la magia de sus regalos. Eso sí, siempre y cuando estemos dormidos, claro
está, las reglas son claras y no vale hacer trampas.
Feliz
Pascua de Reyes.
Antonio
García Francisco, día de Año Nuevo 2021