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miércoles, 2 de diciembre de 2020

ARQUITECTURA ROMÁNICO-MUDÉJAR EN CARABANCHEL. ERMITA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA, SIGLO XIII

 




            Cuando hablamos de la existencia de arquitectura románica en la provincia de Madrid no falta quien piensa que estamos bromeando, pero es un hecho que la tenemos presente tanto por la Comunidad como en la misma capital. 

         

Acuarela del siglo XIX, obra de Juan Mieg, profesor y naturalista suizo avecindado en Carabanchel Alto desde 1814, donde se representa la ermita de Santa María la Antigua o Nuestra Señora de la Antigua de Carabanchel Bajo entre 1818 y 1820,


     Igual que ocurre en todas partes, los aspectos más determinantes de las características del románico madrileño residen en su cronología histórica. Madrid pasó a manos cristianas muy a finales del siglo XI ligado a la reconquista de Toledo por Alfonso VI en el año 1085, pero esto no significó la pacificación, sino que con posterioridad a esta fecha, los territorios madrileños sufrieron el asedio y la destrucción a manos de los musulmanes durante muchos años. Fue cuando la repoblación estuvo consolidada, en los siglos XII y XIII, cuando se empezó a edificar iglesias en Madrid, cuando en toda la zona cristiana de la península ya estaba plenamente implantado el estilo románico. Se trata casi del románico más meridional de la Península, sólo superado por algunos ejemplos de la provincia de Cuenca y en Extremadura, lógico por otra parte al ser estos territorios reconquistados posteriormente. 

    Tradicionalmente se ha considerado que, en nuestro país, la arquitectura medieval realizada en piedra estaba conectada con el mundo cristiano europeo y la realizada en ladrillo se relacionaba con la arquitectura hispano musulmana.

      Sí y no.       

     Este planteamiento resulta demasiado simplista, está lleno de excepciones y contradicciones y así fue observado desde hace muchos años. Incluso refiriéndose en concreto al tema y a la época que aquí nos ocupa, llegó a acuñarse el término "románico en ladrillo", que apenas se usa, aunque a mí es el que más me gusta, siendo más apreciado el término de arte románico-mudéjar.

Nuestra Señora de la Antigua, Carabanchel Bajo. Vista desde el Sudeste. 
            

Consideremos un punto de partida para tener claro de qué hablamos: el término "románico mudéjar" lo utilizó por primera vez el historiador y arqueólogo Amador de los Ríos en el año 1859, y lo hizo para referirse a "un peculiar" estilo de construcción medieval en el que intervenía el ladrillo.

     Sea como sea, en lo que fue un pueblo de Madrid y hoy es barrio, el de Carabanchel Bajo, podemos disfrutar de una joya que nos dejaron aquellos alarifes quienes, por carecer de piedra buena en la zona, construyeron en ladrillo y mampostería irregular. Se trata de la ermita de Nuestra Señora de La Antigua o Santa María La Antigua, inicialmente dedicada a Santa María Magdalena, iglesia parroquial del medieval Carabanchel, "la dulce perla", como la describió el primer propietario de la aldea del que tenemos noticia, don Pedro Manrique de Lara, segundo Señor de Molina, gran militar y pésimo administrador, la cual, en el siglo XV, tal vez por causa de una epidemia de peste, se dividiría en Carabanchel de Suso o de Arriba, hoy Carabanchel Alto, con su iglesia parroquial dedicada a la advocación de San Pedro, y Carabanchel de Yuso o de Abajo, hoy Carabanchel Bajo, donde se edificó una iglesia dedicada a la advocación de San Sebastián, casualmente santo protector contra la peste junto a San Roque. Queda así la iglesia de Santa María Magdalena en despoblado, pierde el rango de parroquial y adquiere el modesto de ermita dedicada a Santa María La Antigua.  
     Y es obra del siglo XIII aunque según los expertos conserva restos de elementos del siglo XII en la cimentación Norte de ábside y presbiterio. 

 

Vista desde el Noroeste

         Ostenta orgullosamente el título de ser sin duda, el templo más antiguo de Madrid y el mudéjar más antiguo de toda la Comunidad madrileña, además de ser el único mudéjar que se conserva completo con unos mínimos añadidos.

    Construida con mampuesto de piedras pequeñas unidas con cal (mazonería es el término correcto) alternando con hiladas de ladrillo toledano que la dan estabilidad, armonía y vistosidad, consta, como todas las iglesias románicas, de ábside con bóveda de horno orientado al Este, presbiterio con bóveda de cañón separado de la nave por arco de herradura doblado y trasdosado con arco polilobulado, nave cubierta por techumbre de madera; una portada al Este y torre (algunas iglesias la sustituyen por una espadaña) orientada al Oeste. Sus únicos vanos eran una mínima ventana en saetera con arco de herradura túmido en puro estilo toledano y la portada al Este. Hoy hay una puerta al Oeste, resultando en general una iglesia muy oscura, como corresponde a su época.  

 

Ventana en estilo toledano con arco túmido enjarjado en aspillera con derrame interior

        No es casual la orientación del ábside y la ventana hacia el Este, pues así recoge el primer rayo de sol que iluminará la iglesia y lo convierte en un símbolo más de los muchos que encierra el estilo románico: el rayo de luz que viene del Oriente, de Jerusalén, representa a Jesucristo iluminando a su Iglesia, representada por el templo. Es común en todas las iglesias.

 

Ábside de mampuesto y ladrillo en aparejo alcalaíno. Canónicamente orientado al Este para recoger el primer rayo de luz del día.

    La portada presenta doble alfiz y tres arquivoltas, una de las cuales es polilobulada con doce lóbulos; el doce es el número que representa una estructura u organización completa y constituida divinamente (doce tribus, doce apóstoles...). Este número doce nos da una idea de que vamos a entrar en un sitio muy especial.

 

Portada 

         La originalidad de esta portada es que está "en desplome", es decir, con una inclinación hacia afuera que hace que parezca que se va a caer al suelo. Una manera de dar la bienvenida a quien se acerca a ella, dicen los románticos, aunque lo cierto es que en un momento determinado de su historia el muro Norte cedía por las humedades de los nichos del cementerio que tenía adosados; la cara Norte caería hacia el sur, la techumbre empujaba al muro Sur, que también se desplomaba hacia afuera, pero que no caía gracias a la elasticidad de la argamasa de cal y arena. Prosaico, pero más creíble que la versión de tratarse de una obra premeditada, como me comentó un arquitecto amigo. 

     Al rehacer el muro Norte la portada quedaba caída, pero si se desmontaba para armarla nuevamente a plomada ya no sería original, sería del siglo XX. Sea como sea, es espectacular verla al natural, la fotografía solamente da una idea. 

Fachada Sur con la portada en claro desplome

 

    Pero... ¿nos hemos percatado de que en la arquivolta tenemos doce lóbulos? El número doce es un número muy importante en la Biblia. Aparece en el Apocalipsis en los capítulos 21 y 22: las doce puertas de la Nueva Jerusalén, cada una con el nombre de una de las doce tribus de Israel, y además con doce cimientos cada uno con el nombre de uno de los doce apóstoles (Ap.22) Por si fuera poco, San Agustín, en su obra "La Ciudad de Dios", reflexiona sobre el significado simbólico de los números y sus implicaciones teológicas, señalando que el número doce representa la universalidad y la perfección de la Iglesia como una estructura u organización completa y constituida divinamente. O sea, que al pasar bajo este arco, estamos accediendo al orden y el bien, la perfección absoluta de la casa de Dios. Casi nada. Pero es que, además, cada lóbulo cuenta con cuatro ladrillos en su seno, el cuatro es el número que representa el mundo, la obra perfecta y plena de Dios: el cuarto día de la creación, Dios creó el sol, la luna y las estrellas y con ello el día y la noche. Cuatro son los ríos del Paraíso: Gihón, Pisón, Tigris y Éufrates, cuatro son los puntos cardinales, cuatro estaciones tiene el año; cuatro elementos forman la vida: tierra, fuego, aire y agua... 

     Si a esto unimos la importancia de la portada de los templos, pues representa a Cristo, "Yo soy la puerta", dice de sí mismo Jesús en Juan 10,9, tenemos una gran simbología al pasar del espacio profano del exterior al sagrado del interior. Solamente es sumar lo que representa cada número: pasamos del mundo impío y profano al de la obra perfecta y acabada de Dios.            

      Posteriormente, en el siglo XVI, quizás XVII, se abrió la puerta Oeste y se añadió una sacristía. Se hizo para ampliar en el sotocoro la vivienda del guarda del cementerio colindante. También se hizo obra para ampliar con el sotocoro la vivienda del guarda del cementerio colindante. Y además, fue añadido el contrafuerte que hoy es completamente innecesario, pero que se dejó ahí por considerarlo ya como un elemento más del edificio. 

          En época desconocida se abrió una puerta en el muro Norte, hoy en día cegada con muy buen criterio.

        Dato a observar que no te explicará ningún libro o manual de Historia del Arte, lo mismo que el de la portada: el arco triunfal, es decir, el arco que separa la parte más sagrada del templo, la destinada a Dios y a sus sacerdotes, el ábside y el presbiterio respectivamente, de la parte destinada a los hombres, la nave, sigue la estructura de la portada y tiene en su arco intradosado veintiún lóbulos. Veintiuno es tres veces siete (o siete veces tres, que tanto da); el siete es el número que comunica la idea de perfección y plenitud, la obra acabada (la Creación duró siete días). Pero también transmite que la idea de la perfección, de la esencia del perdón, consiste en perdonarpero no una vez, sino setenta veces siete (Mt 18,21-22). 

      Pues bien, en una iglesia construida probablemente por alarifes moros (nadie se asuste por el uso de esta palabra, así se hablaba en el siglo XIII, sin eufemismos) que se quedaron en tierras cristianas, no sería raro encontrarnos con que la plenitud de la obra del TRES VECES MÁS GRANDE Y MISERICORDIOSO ha sido representada por el número veintiuno, que surge de unir la grandeza de Dios con la esencia del perdón, el siete, todo ello escrito simbólicamente rodeando al sagrado lugar donde miran los fieles desde la nave y bajo el cual tienen que pasar para llegar a Dios, que está en el ábside. Por si fuera poco, la Biblia, en el Libro de la Sabiduría, 7,22-23, muestra y enumera los veintiún atributos de la Sabiduría.

Arco triunfal con veintiún lóbulos

     En el interior, en el rincón Noroeste, bajo el coro, hay un pozo que se dice cavó San Isidro, patrón de Madrid, que además de milagrero y labrador, era pocero y zahorí. Tiene actualmente unas medidas de 16,5 metros de profundidad y un ancho de 0,70 metros de diámetro, aunque originalmente eran 1,10 metros, pero hubo que rehacerlo por dentro porque se desmoronaba. Aquí pudo estar en su día la pila bautismal, pues los cánones establecían y establecen que se la sitúe en el ángulo más frío y oscuro del templo para representar que el bautizado caminaría hacia la calidez y la luz de Dios, hacia el Este, donde está el altar y la única ventana.

     Hay constancia de que nuestro santo patrón labró las tierras que rodean la iglesia; cuenta el pozo como testigo, aunque tal vez es pozo romano reaprovechado. Creo que solo he visto en España dos iglesias medievales con un pozo en su interior, pero más moderna tenemos la Colegiata de San Isidro en la calle de Toledo, también con el suyo y obra del buen Isidro. 

Detalle del arco triunfal y del pozo.

         Mucho se puede hablar de esta humilde ermita que mide 12,20 metros de largo por 9,85 metros de ancho y con una airosa torre de ladrillo y piedra de 20 metros de altura, con la particularidad de que su base (de la torre) no es ni cuadrada ni ochavada, como es lo habitual, sino rectangular, siendo maciza desde la base hasta el cuerpo de campanas, como lo es la también madrileña de Valdilecha, pero mejor dejemos que hablen las fotografías, después de una aclaración: dijimos que  los constructores son maestros de obras y albañiles musulmanes. Pues bien, considerando que el codo hispanomusulmán mide 47 centímetros, resulta que nuestra iglesia mide 26 X 21 codos hispanomusulmanes ordinarios, una cifra entera, no como las medidas en metros que nos da decimales, aparte de que el sistema métrico decimal era desconocido en el siglo XIII. Y que los ladrillos son los denominados ladrillos toledanos, idénticos a los de parte de la torre de la iglesia de San Nicolás de los Servitas, del siglo XII.

     En fin, son cosas de la observación. Como por ejemplo, la cruz de ladrillo embutida en el muro de la torre y que no es otra cosa sino un signo apotropaico (un amuleto, para entendernos) que ahuyenta a los malos espíritus que vienen del oeste, de la noche, de la oscuridad. No nos extrañemos, la sociedad del siglo XIII es muy supersticiosa y coloca signos apotropaicos fuera y dentro del templo, los unos para que no entre el mal, los otros para que no salga el bien.

Cruz apotropaica en la cara oeste de la torre

                 

 

        Si levantamos la vista frente a la torre, veremos los huecos de campanas, seis en total, dos en cada lado ancho y uno en cada lado estrecho. No se cierran con arcos, sino con un sistema más sencillo, económico y práctico: la aproximación de hiladas. Esto nos permite quitarnos quebraderos de cabeza hyaciendo arcos que necesitan más dedicación, especialización y, sobre todo, del uso de cimbras de madera. 

 

Hueco de campana por el lado estrecho. Cierre por aproximación de hiladas.

 












Huecos de campanas por el lado ancho. Entre ellos, un mechinal



         Y también veremos unos huecos en el muro: son los mechinales donde se sujetaban los tablones de los andamios. Nadie se molestaba en cerrarlos por si fuera necesario usarlos en un futuro impreciso para realizar reparaciones. Ni en el románico en piedra ni en el románico en ladrillo.


Detalle de mechinales en el cuerpo de campanas


En fin, sucintamente hemos situado nuestra iglesia en el espacio y en el tiempo, también hemos dado un paseo alrededor y por su interior, podríamos decir muchas cosas más, pero en algún momento hay que parar, aunque sea dejando la puerta abierta a una futura descripción de otros detalles constructivos, artísticos y simbólicos. 


Antonio García Francisco, 

Madrid, noviembre 2020 

      

P.S.: a través de amigos, que es como funciona esto para los aficionados que no tenemos acceso a los canales oficiales de información, recibí hace cinco días unas fotografías de las pinturas que están siendo restauradas en las vigas del sotacoro de esta incomparable iglesia. Los carabancheleros sabían que estaban ahí, yo pude verlas el pasado mes de octubre y también en noviembre, pero eran unas manchas negras y ya estaban preparando los andamios para la restauración. 

No me atrevía a publicarlas, pero como hoy he visto en el diario ABC la noticia (es gracioso que por el circuito informal las he tenido yo antes), las vamos a comentar. Se corresponden con una serie en la que se narra gráficamente el martirio de San Sebastián y la historia de Santa María Magdalena; en ellas se puede contemplar una mínima muestra de la pintura del siglo XV en estado puro, con su sencillez y su ingenuidad, por eso he elegido en primer lugar el motivo del castillo, que alterna con el león, Castilla y León desde la unificación bajo el reinado de Fernando III el Santo, rey de Castilla desde 1217 y de León desde 1230, hasta 1252, año en que falleció. Recordemos que el siglo XV es el siglo es el siglo en el que la dulce perla se divide y se despuebla.     

         


Fotografía tomada durante el proceso de restauración 


El esestado de la pintura y la madera era lamentable


Recorte de prensa dando noticia de la restauración.

            Posteriormente, acabados los trabajos de restauración, se pueden contemplar maravillas como estas:

Visita de las mujeres al Santo Sepulcro vacío. Cuando se representan
tres mujeres y un ángel se corresponde con el Evangelio de San Mateo, 28,1-7





Viga principal y detalle de las cabezas de las vigas perpendiculares






Noli me tángere, no me toques, aún he de subir al Padre (Juan 20,17)

"No está aquí, porque ha resucitado" Mt 28,6

Símbolo apotropaico, el nudo de Salomón impide que salga lo bueno.


"Dícele Jesús: No me toques, porque aun no he subido a mi Padre". Jn 20,17






Martirio de San Sebastián, santo protector contra la peste


Posible Exaltación del martirio de San Sebastián: según la
tradición, los ángeles le curan quitándole las flechas

Escudo de D. Pedro de Luna y Albornoz, arzobispo de Toledo
de 1403 a 1414. Sobrino del Papa Luna, Benedicto XIII  



Banquete en casa de Simón el fariseo. Evangelio de S.Lucas 7.36-50

Escudo del comitente que pagó las pinturas.
¿Posiblemente familia Muñoyerro? Pendiente de confirmar.



Parte de un labrador con su alforja sembrando. Tal vez San Isidro.
A la izquierda, la yunta de bueyes y la aguijada de desembarrar la reja del arado.



Antonio García Francisco, modificado en marzo 2021

Cangas de Onís urge limpiar el Puente Romano



El Puente Romano de Cangas de Onís presenta vegetación que el Ayuntamiento pide retirar. / XUAN CUETO
L. RAMOSCANGAS DE ONÍS.Lunes, 23 noviembre 2020, 01:25
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En Cangas de Onís, la imagen que ofrece un bien tan emblemático como el Puente Romano no convence. El Ayuntamiento reclama por ello al Principado su limpieza, pues «hay maleza y una enredadera que está creciendo demasiado». Así se lo manifestó el alcalde, José Manuel González Castro (PP), a la consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Berta Piñán, durante una reciente reunión. «Pedimos que lo limpien o que nos indiquen a nosotros cómo hacerlo, ya que está protegido», indicó el primer edil.

La misma solución propuso para la limpieza y mantenimiento de iglesias románicas del concejo.

https://www.elcomercio.es/asturias/oriente/cangas-onis-urge-20201123000654-ntvo.html

Cangas de Onís, Premio Pueblo Mágico 2021




Cangas de Onís, Premio Pueblo Mágico 2021.








2 DE DICIEMBRE DE 2020, 10:39


Premios Pueblos Mágicos 2021

El 1 de diciembre se fallaron los Premios Pueblos Mágicos 2021 y el máximo galardón, el de Pueblo Mágico recayó en Cangas de Onís. El jurado valoró la riqueza natural, monumental e histórica, que la convierten en un referente turístico de primer orden. Los Lagos de Covadonga, Los Picos de Europa, el queso de Gamoneú o la Ternera Asturiana hacen valedora a Cangas de Onís para recibir el galardón que concede la Red de Municipios Mágicos de España.


La Red concede también otros galardones:

Premio Pueblo Mágico Turismo Rural, a la Comarca Subbética Cordobesa: Almedinilla, Cabra e Iznájar


Premio Valorización del Patrimonio a Medellín (Badajoz)

Premio Cooperación Público/Privada, a Fundación Uncastillo, de Uncastillo (Zaragoza)

Premio Evento Cultural 2021, a la Cabalgata de Higuera de la Sierra (Huelva)

Premio Productos Locales, al Vino de Ribeiro del Concejo de Ribadavia (Orense).

Esta es la segunda edición de estos Premios de la Red de los Pueblos Mágicos de España. El año pasado los galardones fueron para:Villa de COMILLAS en Cantabria (Pueblo Mágico de España). El Premio al Turismo Rural se fue a la localidad asturiana de TARAMUNDI y el de Valorización del Patrimonio Histórico a la localidad castellonense de MASCARELL.

ANTONIO GARCIA FRANCICO DEL ROMANICO A ESTAMBUL 10 11 2020



De nuevo hemos tenido una pequeña charla con nuestro amigo Antonio García Francisco.



martes, 1 de diciembre de 2020

Desde la portada de la iglesia de San Pedro de Villanueva (II)

Hablábamos hace unos días de la portada de la iglesia del que fue monasterio benedictino en San Pedro de Villanueva, y lo hacíamos utilizando los ojos y la imaginación de Fray Prudencio de Sandoval, O.S.B., procurador de la Orden de San Benito en la Corte (y bien que procuró), obispo que fuera de Valladolid, Tuy y Pamplona, cronista de S.M. el rey Nuestro Señor Don Felipe el Tercero, pero ante todo y para lo que interesa a nuestro relato anterior, buen historiador, aunque muy al estilo de su época.

Se me olvidó mencionar que nuestro buen fraile obispo también era primo de don Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, más conocido como Francisco de Sandoval y Rojas, V marqués de Denia, Sumiller de Corps, Caballerizo mayor y valido de Felipe III, I duque de Lerma, I conde de Ampudia, I marqués de Cea; fue el hombre más poderoso de España, incluso puenteó al rey, y al final de sus días, “para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se vistió de colorado” y fue nombrado cardenal de la Iglesia Católica para así poder eludir responder por sus  muchos delitos, o presuntos delitos, que darían lugar a divertidas comparaciones con los políticos de hoy en día.

Quien tiene padrinos se bautiza, o eso es lo que afirma el refranero, tan rico en verdades como puños, explicadas con mala uva, y a fray Prudencio siempre le acompañó en su trayectoria la sombra de su primo. 

Vamos a seguir dejando que sean otros quienes hablen para nosotros, en esta ocasión van a ser nuestros oradores dos documentos referidos a la historia del monasterio, papeles que levantan la voz desde las estanterías de la Hemeroteca Nacional: una página del Boletín de la Real Academia de Bellas Artes del 29 de marzo de 1907, y una página de la Gaceta de Madrid (lo que hoy es el B.O.E.) del 6 de agosto de 1907, aunque para no alargar la entrada dejaremos el segundo para otro día.



 Tenemos, pues, un informe dirigido a la Real Academia de Bellas Artes por D. Julián Suárez Inclán, asturiano de Avilés, general de división, segundo jefe de Estado mayor Central del Ejército, presidente del Centro Asturiano de Madrid, miembro de la Real Academia de Historia y diputado en Cortes por el distrito de Pravia.

¿Se acuerdan de lo que dijimos sobre la necesidad de buenos padrinos para bautizarse? Pues el cura párroco de Villanueva supo muy bien a quién dirigirse para recibir el primer sacramento. 

Dicho párroco y los vecinos redactaron una instancia dirigida al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes “para que se declare monumento nacional el exmonasterio de religiosos benedictinos que lleva el mismo nombre.”

 Voy a suponer el camino que recorrió el documento.

 Pongamos que nuestro buen cura hizo llegar la instancia a su paisano el presidente del Centro Asturiano de Madrid, D. Julián Suárez Inclán, el cual a su vez la puso en la mano del diputado por Pravia D. Julián Suárez Inclán.  Como era de esperar, el diputado D. Julián Suárez Inclán consiguió que el señor ministro enviara la instancia al miembro de la Real Academia de Historia D. Julián Suárez Inclán y, acompañada de alguna nota personal, sigo suponiendo, el tantas veces mencionado D. Julián Suárez Vidal la presentaría al fin, supongo yo, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de donde sale perfectamente informada para que sea publicada en la Gaceta de Madrid cinco meses más tarde.


 ¿Queda claro el circuito administrativo? ¿Vamos entendiendo aquello de que quien tiene padrinos se bautiza? Por favor, no me lo hagan repetir, es algo tan sencillo como el cuento de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Cosas del dichoso refranero y su mala uva… 

En dicho documento se reproduce la solicitud que se hizo (y que prosperó, cosa de la que no teníamos duda) pero lo que nos interesa ahora es la descripción que se hace.

Después veremos el informe que hizo la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la resolución que firmó el flamante ministro de Instrucción Pública y también diputado en Cortes por varias demarcaciones, entre ellas Oviedo, el asturiano natural de Gijón D. Faustino Rodríguez San-Pedro Díaz Argüelles.

¿Qué? ¿Sabía el cura a dónde dirigirse para ser bautizado? ¿Entendemos lo de los padrinos, el bautizo y la intención del refranero? … Para que luego digan que en todas partes hay un gallego para ayudar a otro gallego, se demuestra que algunos presumen menos y hacen más. 

El expediente rodó de mesa en mesa, de negociado en negociado y de Organismo en Organismo sin cambiar de manos, exponiendo siempre lo mismo y variando solamente el encabezamiento y el informe de cada funcionario, que el copiar y pegar no es una cosa tan moderna como nos creemos, ya lo utilizaban nuestros bisabuelos. En los documentos encontrados se repite lo mismo una y otra vez, variando solo encabezamiento y valoración final, siempre apoyando el petitum del escrito, por lo que en realidad solo nos sirven el primero y el último. A ellos añadiremos en otro momento el informe positivo que elaboró D. Enrique Serrano Fatigati, este ya no era asturiano, que era madrileño, hijo de padre valenciano y madre portuguesa de ascendencia italiana. La globalización mundial, supongo. 

Esta es la transcripción literal y al pie de la letra del documento de la Real Academia de Historia elevando la instancia a la Real Academia de Bellas Artes, conservando la ortografía de la época. Puede parecer un texto interminable, pero para comprender las cosas hay que acudir a las fuentes; si lo que pretendemos es que nos lo den resumido la cosa pierde toda su gracia: 



<< II SAN PEDRO DE VILLANUEVA, MONUMENTO NACIONAL 

Me ha confiado nuestro digno y respetable señor Director el encargo de informar acerca de la petición dirigida al señor ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes por el Párroco y vecinos de San Pedro de Villanueva, para que se declare monumento nacional el exmonasterio de religiosos benedictinos que lleva el mismo nombre. 

Sobre la ribera del Sella, á dos kilómetros de la villa de Cangas de Onís, en la carretera que se dirige á Oviedo, está situado el que fué monasterio de la Orden de San Benito, convertido hoy en iglesia parroquial de San Pedro de Villanueva. 

 Refiriéndose al primitivo convento, que se dice fabricado en el siglo VIII, cita Sandoval una escritura de dotación otorgada al monasterio por el rey Alfonso el Católico, en 21 de Febrero del año 746; y añade que en el día de los Reyes se celebraba la fecha de su fundación. Los Sres. Ceñal, muy conocedores de aquella comarca, en donde residen, al describir en la reciente obra titulada Asturias los monumentos del Concejo de Cangas de Onís, escriben que en lo que fué archivo del monasterio hallaron una nota inventario de los papeles de la casa, en la cual se lee que la escritura original de la fundación se la llevó el obispo Sandoval para escribir la historia del convento, y que el documento se extravió. Importa, no obstante, consignar que allí existe el original de un pleito sostenido en 1742 por el Abad contra dos caseros que pescaban en el río sin autorización del convento, ganando éste el litigio por consecuencia de los derechos que al monasterio daba la fundación de D. Alfonso I para pescar desde la Morca (Cobiella), hasta el puente viejo de Cangas. También citan los Sres. Ceñal una tabla de aniversarios donde se mencionan tres que se celebran por el Monarca fundador y otro por el rey Fruela y su esposa, como bienhechores del convento. 

Sea de esto lo que quiera, hoy no queda nada del edificio que se dice construido por Alfonso el Católico; el convento actual, en su parte más antigua, data del siglo XI ó XII, y en la parte más moderna del XVII, pareciendo además seguro que la reforma de la iglesia se terminó, ya muy entrado el siglo XVIII. Y conviene notar que la parroquia, bajo la advocación de Santa María de Villanueva, estuvo independiente del monasterio hasta el año I684. 

Dedica D. José María Quadrado, en su conocida é importante obra, atención especial á este monasterio, cuyas formas arquitectónicas actuales pertenecen al estilo bizantino del siglo XII. Y D. Ciriaco Miguel Vigil describe minuciosamente las bellezas de este monumento en la excelente publicación Asturias monumental, epigráfica y diplomática. 

 El monasterio sufrió gran reforma, ó reparación, en el año 1687, y entonces se redujeron á una las tres naves del templo; mas aunque la primitiva obra fué objeto de lamentable destrozo, quedaron afortunadamente á salvo no pocas preciosidades del siglo XII, como la capilla mayor con sus ábsides, la portada principal, que está en uno de los costados del templo, y una pequeña parte del claustro. Sandoval refiere que en la puerta del templo se ostentaba la historia labrada en varías piedras de la salida á caza de Don Favila y su muerte por un oso; y en el tomo I de las Memoria de las Reinas Católicas escribió el Padre Enrique Florez, que en aquella fecha (1761), no se conservaba más que una sola de aquellas piedras, en la cual estaba el Rey á caballo con un halcón en la diestra mano, y su mujer Froiliuba en actitud de impedir la marcha del Monarca. En las radicales y lamentables reformas que antes he citado, cubrió las artísticas esculturas de los capiteles un arco erigido para sostener la torre; y con esto se explica que estuvieran ocultas á la vista del' erudito fraile agustino la mayor parte de las interesantes figuras que indica Sandoval. Felizmente el Sr. Parcerisa hizo aparecer de nuevo á la luz en el año 1855 los magníficos relieves de la obra del siglo XII, que atesora la portada del monasterio. 

Examinando el edificio, tal cual hoy existe, se ven los tres ábsides semicirculares del antiguo templo, el central más bajo que la nave, pero más elevado que los laterales; en el primero se ostenta un esbelto ajimez; su arco de medio punto con flores y hojas variadas por la cornisa entre orlas de cordoncillo, se apoya en ligeras columnas, y la cornisa superior está decorada con profusión de figuras y alegorías: en los ábsides laterales la ornamentación es más sencilla, é igual decoración aparece en las ménsulas que hay en la cornisa de la nave. 

La puerta situada al pie del templo, comunicando con la sacristía, conserva el arco primitivo con dibujos formando dados, y en un suntuoso pórtico, designado con el nombre de Entrada al Palacio, hay tres arcadas de medio punto apoyadas sobre grupos de cinco cortas columnas en los flancos del arquillo central, y de dos pareadas en cada costado. Este pórtico, que pudo servir de entrada á la sala capitular, es lo único que resta del claustro bizantino. (1) 

Lo más notable de la parte exterior es la gran portada de ingreso. Tiene tres columnas por cada lado, en cuyos ornados capíteles figuran las escenas señaladas por Sandoval: de izquierda á derecha se ven, la salida á casa de Don Fabila á caballo con el halcón en la mano y la Reina á pie en ademán de detenerle, cual avisada por triste presentimiento; la despedida de los esposos, significada por expresivo ósculo; la lucha del Rey con la fiera, embrazado el pavés y empuñada la espada, y alrededor figuras humanas, animales y aves de rapiña. En el costado derecho se ve follaje de distintas formas, coronado todo por una faja ajedrezada, sobre la cual arrancan tres arcos semicirculares. 

Dentro del templo se conserva la severa capilla mayor, puesta en comunicación con las dos laterales por medio de robustos arcos; y en los capiteles de las columnas del interior figuran luchas de hombres con fieras y vestiglos, como si hubiera querido armonizarse todo con el desdichado fin del sucesor de Don Pelayo. 

 Había en el monasterio una preciosa pila bautismal, que fué recogida por el vecino de Cangas de Onís D. Antonio Cortés, quien la envió al Museo Arqueológico de esta corte, donde hoy se guarda. Destácanse en las partes superior é inferior dos elegantes y bellas orlas, y en el centro otra franja en donde consta la donación de la pila y la fecha de su construcción (año 1114). 

 Si se considera que en Asturias no penetró el arte bizantino de un modo franco hasta fines del siglo XI, es interesante que en el monasterio de Villanueva, construido á principios de la centuria siguiente, brille ya toda la riqueza de su ornato y la severidad de sus líneas, y que tanto en el exterior como en el interior de las partes del edificio conservado al través de los tiempos, se destaquen primorosas galas de aquel estilo. «Seguramente que entre las fábricas reales de aquella remota era, dice Quadrado, no hubiera sido ésta de las más humildes y reducidas, y tal vez con más justa razón admirable que tantas otras que encarecen los cronistas contemporáneos.» 

Opino, en consecuencia, que hay motivo fundado para acceder á la petición del Párroco y vecinos de San Pedro de Villanueva, declarando monumento nacional el exmonasterio de religiosos de la Orden de San Benito que lleva dicho nombre. 

La Academia, en su más claro juicio, resolverá lo procedente. Madrid, 29 de Marzo de 1907.

 JULIÁN SUÁREZ INCLÁN.>>

 




(1) El estilo románico fue llamado bizantino hasta bien entrado el siglo XX. Es normal que aquí lo denominen así, aunque el término románico fue acuñado en 1820 por Charles de Gerville para definir el arte de los romanos anterior al estilo que trajeron los godos, por lo que al estilo siguiente se le denominó “gótico”. 

Como esto ya es un texto largo y pesado, dejaremos para una próxima entrega el publicado en la Gaceta de Madrid, el B.O.E. de la época, con el informe razonado y motivado por parte del mencionado secretario general D. Enrique Serrano Fatigati. Han aparecido unos nuevos personajes. Nuestro valedor en la Corte, D. Julián Suárez Inclán, ha hablado de “Quadrado” y de “Parcerisa”, no perderemos de vista a este segundo, del cual contaremos algo una entrada aparte y aprovecharemos de paso para hablar un poco del primero. 

Les espero en este mismo sitio dentro de unos días para seguir con esta historia.

Antonio García Francisco, diciembre 2020

Pinchas en el reproductor y escucharas la explicación realizada por Antonio Garcia Francisco, en Radio Cangas este lunes pasado