Imagínense que conforme pasan los años te das
cuenta de que, quizás, hayas nacido demasiado pronto. En tus años de mocedad
miras a ambos lados y ves que tu no encajas. Te imaginas un mundo donde la
mujer es parte activa de cualquier sector empresarial o humano, donde la
igualdad de oportunidades tiene que ser la norma y no la excepción y eso que tu
mente te dicta no es lo que ves. Si bien la sociedad es más abierta y
tolerante, todavía existen dinosaurios apoltronados en butacas de esas
corporaciones tan grandes como desiguales, las reminiscencias de un pasado
todavía presente aletean como un travieso duendecillo en tu cabeza y te haces
la promesa de que a tí nadie te va a frenar en tus sueños profesionales por
muchas faldas que me ponga o por muy almidonada que ese encorbatado director de
no sé qué empresa tenga su camisa
Pues amigos, creo que me equivoco muy poco si
estas palabras nos definen a la mujer que tengo al otro lado del telf.

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