Desde que el hombre
es el ser que hoy conocemos, su afán de expandirse le ha llevado ha realizar
incursiones en busca de nuevos recursos y riquezas que pudieran servirles para
engrandecer a su pueblo. Debido a ello, llevaron ese deseo de expansión al límite,
de tal manera que cada última conquista en muchos casos trae más inconvenientes
que beneficios. Don dinero es el eje vertebral de todo y la inversión debe ser
devuelta con intereses.
¿Pero qué pasa
cuando un imperio ya no se expande más y lleva sus fronteras al máximo? Para
las personas que nos gusta la historia, hemos constatado que por muy poderoso
que sea un país, llegará el deterioro paulatino, llevándolo sin remisión al
ocaso.
Tarde o temprano
las necesidades inherentes de esa expansión le pasan factura, pudiendo ocurrir
varios factores determinantes: una demografía negativa ante sus necesidades, le
llevará a no disponer de recursos humanos para defender sus fronteras, así mismo
que la falta de mano de obra interna le hará perder el capital humano para
mantener un ejército a pleno rendimiento, con lo que lleva a un debilitamiento
que se verá reflejado en la escasa protección de sus fronteras que serán
perforadas de manera continua y cada vez con mayor virulencia: a su vez también
puede ocurrir que en esa misma población rezume el hastío y el cansancio de una
vida de guerras con lo que el malestar se generaliza, germinan conflictos
internos llegando a la colisión entre gobernantes y sus gobernados.
Si a todo esto sumamos
corrupción institucional, pérdida de identidad, abandono del sector primario y
la caída del comercio, el descontento se acentúa de manera exponencial y a
borde a la rebelión interna.
Todas estas
condiciones creo que las reunió Roma en su última etapa, lo que les llevó a
pactar con aquellos a los que combatió solo para alargar un poco su decadencia
y desaparición en Europa occidental.
Para hablar sobre
la caída de la cuidad más importante de la cultura occidental tenemos al otro
lado del tlf a Federico Romero Díaz, Licenciado en Historia por la UNED, y con
una amplia formación en biblioteconomía y literatura. Es bibliotecario
profesional desde 1997, desarrollando su labor en diferentes centros de la
Comunidad de Madrid, en los que organiza e impulsa numerosos eventos relacionados
con la Antigüedad, la narrativa y el ensayo histórico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario