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domingo, 12 de abril de 2026

Breve glosario de términos arquitectónicos del Románico - XII

 

Canecillo con representación de una deidad celta

Continuamos con nuestro peregrinaje con el empeño de llegar a la letra Z, mientras damos a conocer por el camino los términos de nuestro glosario. No sin esfuerzo, hoy hemos logrado cubrir la etapa que pone la meta en la letra J, otra soldadita del ejército del general Abecedario qaue, con su punto de interés, ese toque único que comparte con la pequeña I, de quien nos acabamos de despedir. De hecho, nos recuerda a la I; es más, a veces nos recuerda a la propia letra I que, cansada de desfilar, se ha sentado a descansar y a escuchar mejor a las palabras.

Verdaderamente son escasos los súbditos que moran en sus dominios, apenas llegan a diez y a algunos ya los conocemos, pero ¡qué se le va a hacer!, con estos mimbres tejeremos un bonito cesto.

Así que… ¡Seguimos adelante!

JABALCÓN o JABALÓN, TORNAPUNTA

Madero vertical que se ensambla en otro horizontal o inclinado para sostener o reforzar una armadura. En su versión más conocida, 



Tornapuntas o jabalcones



Jabalcones. Iglesia de San Juan de Astigarribia. Motrico, Guipúzcoa
Siglo XI

JÁCENAS y JALDETAS

Las jácenas son vigas principales dispuestas horizontalmente, con sus extremos encastrados o apoyados en muros opuestos o sobre columnas o pilares. Se colocan distanciadas entre sí de manera paralela, proporcionando soporte a las jaldetas.

Las jaldetas, por su parte, son vigas secundarias que se disponen transversalmente sobre las jácenas, y se utilizan para formar la estructura de una techumbre plana o alfarje. 

Jácenas y jaldetas


JAMBA y JAMBAJE

Jamba es un elemento vertical que no es columna ni pilar que sostiene, junto con su pareja, el dintel de una puerta o de una ventana.

Jambaje es el conjunto de las dos jambas y el dintel sostenido por ellas.

Conjunto de jambas visigodas talladas reutilizadas y un dintel
que forman el jambaje de una puerta del aljibe de la alcazaba de Mérida.

JAQUELADO, JAQUÉS 

Es el ajedrezado que ya vimos en la parte I de este glosario.

Es uno de los signos distintivos del románico.


Jaquelado, jaqueado, ajedrezado, taqueado jaqués

JARJA, JARJAMENTO o ENJARJE

Ya visto anteriormente en enjarje, es la dovela salmer compartida por dos arcos contiguos, en doble bisel con direcciones opuestas, a fin recibir las respectivas dovelas de cada arco. Cada uno de esos arcos recibe el nombre de arco enjarjado.

Enjarje o jarja


Y con esto damos por concluida otra etapa del recorrido: hemos llegado al jaquelado, porque la jarja ya nos era conocida. Tal como sospechábamos al empezar, el camino por la letra J no ha sido muy concurrido. Apenas media docena de términos han salido a nuestro encuentro, y algunos, además, ya los conocíamos bajo otros nombres. 

La próxima parada será, en realidad, una pausa. 

Jornada de descanso porque, por más vueltas que se le den al asunto y por mucho que uno se empeñe en exprimir las neuronas, no aparecen términos que comiencen por la letra K.

Así que nos veremos en la L. Allí continuará el viaje.

 

Antonio García Francisco.

Madrid, Domingo de Quasimodo de 2026 

martes, 7 de abril de 2026

La industrialización asturiana. Alberto García Felgueroso

 


Este año de encuentros nos trae de nuevo una de esas historias que nos hace retraernos unos cuantos años atrás. Si hace no mucho María Fernanda nos trajo el maravilloso relato de la aldea de Bustiello, este viernes volvemos a desplazarnos a un tiempo de cambios, difíciles para una España que se desangra intestinalmente, pero que no renuncia en su intento de recuperarse y para ello debe de intentar subirse a un tren del cual, casi, solo se le ve el último vagón ya casi imperceptible.

La guerra de independencia y la ceguera de los gobiernos posteriores, destacando el funesto reinado del Rey felón, Fernando VII, hizo que todos los esfuerzos de ilustrados como Jovellanos, que tenía la visión de convertir a Asturias en la Sajonia del norte de España, fueran llevados al fracaso más rotundo. No obstante, los esfuerzos del siglo XVIII llevaron a iniciar estudios de explotación minera y en Asturias en 1769 se comenzaron reconocimientos de explotaciones hulleras y ya en 1770 la secretaría de marina comenzó a comprar carbones asturianos para sus arsenales, que llevaron a la constitución de las Reales minas de Langreo y empresas del Nalón.

 

Si bien el fracaso reinó en estas incipientes empresas mineras ante el costo elevado de la explotación y su difícil transporte, la verdad es que mentes empeñadas en traer el progreso a nuestra región, rica en recursos, no cesaron en su intento.

Para hablarnos de ellos, este viernes tenemos en la Biblioteca Dulce María Prida un auténtico experto