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miércoles, 21 de diciembre de 2022

26 de diciembre, San Esteban. Un santo representado en el románico asturiano.

La Iglesia Católica celebra el 26 de diciembre la festividad de San Esteban mártir, un diácono de Jerusalén que fue acusado de blasfemia y condenado a muerte por lapidación. Pero, ¿quién fue este santo que merece ocupar un día tan señalado en la Navidad?

Lapidación de San Esteban. Iglesia románica de San Juan de Boí (Lérida)

La única referencia que tenemos de la existencia, vida y martirio de San Esteban, al menos que yo conozca, nos la da el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles en los capítulos 6 y 7, pero eso sí, con gran lujo de detalles.

En aquellos días había discípulos cristianos de origen griego y de origen hebreo y, siempre según esta fuente, parece ser que hubo controversia porque las viudas de los primeros eran menospreciadas frente a las de los segundos, en el reparto de las ayudas que la comunidad hacía a los miembros más necesitados de la misma, entre ellos las viudas y los huérfanos. Un caso antiguo de prevaricación, podríamos sentenciar.

Bien, el caso es que la queja fue elevada a los apóstoles, los cuales fallaron que ellos no podían dedicarse a estas cuestiones domésticas, porque eso supondría dejar de lado la predicación de la Palabra de Dios, motivo por el cual decidieron delegar el asunto en siete varones, que serían elegidos por la comunidad y entre ellos estaba nuestro Esteban, de quien está asumido su origen griego por su propio nombre, Stephanos, y de él se dice que era “varón lleno de fe y de Espíritu Santo”.

Poco tardó nuestro buen Esteban, “lleno de gracia y de potencia”, en realizar algunos milagros y prodigios y menos aún tardó en granjearse las envidias y odios de los judíos de las sinagogas “que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia” porque no podían rebatirle a causa de “la sabiduría y al Espíritu con que hablaba”.

No tardaron mucho en recurrir a la vieja práctica, ya llevada a cabo con Jesús poco antes, de buscar falsos testigos que le acusaran de blasfemia contra Dios, contra la Ley, contra Moisés… contra todo lo que se les ocurriera en el momento, de manera y modo que cogieron a Esteban y lo llevaron hasta el Sanedrín, reunido en el Templo de Jerusalén, y allí a los testigos falsos solo les faltó acusarle de que fumaba a escondidas. El libro de Hechos dice que en ese momento los sanedritas, “puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel”. ¿Una licencia poética?

El caso es que nuestro buen Esteban tomó la palabra, por invitación del príncipe de los sacerdotes, y pronunció un largo discurso demostrando su inocencia, además de los antecedentes que había de su comportamiento en las Sagradas Escrituras. Pero parece ser que en el fragor oratorio se vino arriba al final y terminó diciendo a los presentes (Hch 7,51-53):

 “¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo (que hablaba por Moisés y los profetas)! ¡Como vuestros padres, así también vosotros!  ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que antes anunciaron de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado; vosotros que recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.”

Grave error por su parte.

Claro, no hay cosa peor que el hecho de que a uno le mienten a la familia; al diácono se le calentó la boca y la cosa acabó como solían acabar estas cosas en aquellos días y en aquella sociedad: rabia, rechinar de dientes, rasgadura de vestiduras, tapado de oídos, acusaciones de blasfemia y, ya metidos en el calor de la situación, lapidación del bueno de Esteban quien, en lugar de recibir una sentencia en regla pronunciada por el Sanedrín lo que tuvo fue un linchamiento popular.

Así lo narra el texto sagrado:

“…se precipitaron todos a una sobre él, se echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo y apedrearon a Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: Señor, no les tengas en cuenta este pecado. Y diciendo esto, se durmió.”

    Interesante la reseña de que los testigos dejaron los vestidos a los pies de un joven llamado Saulo (Saulo-Pablo, una posible interpolación bíblica) porque, según la costumbre, los testigos eran los que debían arrojar las primeras pedradas.

       Hemos dado este rodeo no solo para responder a la pregunta inicialmente formulada: ¿por qué se celebra la festividad de San Esteban tan cerca de la Navidad? Simbología pura, amigos lectores. San Esteban fue un protomártir, es decir, uno de los primeros mártires del cristianismo, el primero que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo, de ahí que la Iglesia decidiera colocar su festividad el día siguiente de la del nacimiento de Jesús.

Aunque ya conocemos algunas muestras escultóricas románicas del martirio de San Esteban en Castilla y León (Sacramenia en Segovia, Corullón en León), en La Rioja (Zorraquín), en Navarra (Irache), aquí hemos llegado al punto de explicar unos capiteles historiados que representan la misma escena hagiográfica, la cual se repite en Asturias en tres iglesias relativamente cercanas una a otra.

Nos trasladamos en primer lugar a San Xuan de Amandi, donde encontramos la escena de la lapidación del santo. No es por antigüedad del templo, es porque es el primero de los capiteles que tenía en la ruta trazada.

Portada de la iglesia de San Xuan de Amandi

En el interior de esta iglesia podemos contemplar el maravilloso espectáculo de un ábside y un presbiterio formados y adornados por dos arquerías superpuestas que articulan los muros, cuyos capiteles presentan escenas religiosas del Antiguo y Nuevo Testamento, profanas, ornamentales, simbólicas… separados ambos cuerpos, ábside y presbiterio por un arco en zig-zag tan propio del románico asturiano que, junto con el de la portada, nos recuerda una vez más el distintivo de las aguas bautismales: para pasar hasta el espacio destinado a Dios hay que hacerlo bajo el símbolo del bautismo.

San Xuan de Amandi. Ábside y presbiterio.

En la arquería baja, tenemos nuestro capitel historiado: el santo está arrodillado en el suelo y cuatro figuras con piedras en las manos para arrojárselas encima. Dos de estos ejecutores están en cada lateral de la cesta del capitel, mientras que los otros dos están en la cara central detrás del mártir. Esto último es un recurso del maestro para dar relieve a su obra.

San Xuan de Amandi. La lapidación de San Esteban

Para nuestra desgracia, no sabemos si fue una “piadosa” mano o una mano vandálica la que se ocupó de picar y borrar la cara tanto de tres de los apedreadores y la del protomártir, quedando solo intacta la del personaje de la derecha, que presenta un gesto absolutamente indolente. Poco podemos comentar salvo que, tal como dice el libro de los Hechos, está arrodillado, mirando al espectador, recibiendo las pedradas lanzadas por los verdugos, todos armados con las piedras que van a arrojar y que, para resaltar más la escena, se pretende que se vea la lluvia de cantos que cae sobre su cuerpo.

San Xuan de Amandi. Lapidación de San Esteban

San Xuan de Amandi. Escena hagiográfica de la lapidación de San Esteban

Lo lamentable de la acción de los vengadores anónimos es que hoy no podemos ver las facciones de los personajes que integra la escena, salvo las de uno, como hemos dicho. Una lástima, aunque cabe destacar que el protomártir, caído en el suelo, arrodillado, niega la mirada a los sayones y la dirige hacia el espectador, recordándonos el versículo 59:

“Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

       A poco más de diez kilómetros hacia el Norte tenemos una escena similar en la iglesia de Santa María de La Lloraza.

Aquí el capitel está en la portada occidental, en la columna más externa del lado derecho, sujetando el arranque de la arquivolta superior. Está algo deteriorado por la exposición a los elementos atmosféricos y es mucho más sencillo que el vecino de San Xuan de Amandi, pero con la misma composición: el santo está caído en el suelo en actitud rogatoria, lo cual nos lleva también aquí a los versículos 59 y 60 de los Hechos de los Apóstoles:

La Lloraza. Iglesia de Santa Eulalia. Martirio de San Esteban


 Y apedrearon a Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

 Y puesto de rodillas, dijo con fuerte voz: Señor, no les tengas en cuenta este pecado.

Completando la escena, con el santo en escorzo para adaptarse a la ley del marco, tenemos a su lado dos personajes, uno a cada lado, en pie y ataviados con largas túnicas sujetan entre sus puños las piedras que están dispuestos a lanzar. 

La Lloraza. Iglesia de Santa Eulalia. Martirio de San Esteban

Por último, a unos 40 kilómetros de Amandi -que fue nuestro punto de partida, viajando hacia Langreo, nos encontramos con la iglesia de San Esteban de Ciaño, donde también tenemos un capitel del martirio de San Esteban muy similar a los dos que ya conocemos, solo que de este está mucho mejor conservado por ahora y esperemos que para siempre. 

Esta iglesia solo ha conservado de su fábrica románica las dos portadas. La del lado sur, entre otros elementos, cuenta con los rollos zamoranos ya contemplados en San Esteban de Aramil o en Santa María de Lugás. Es en la del lado Oeste donde tenemos nuestro capitel, también situado en el lado de la derecha del observador.

Al igual que el de La Lloraza, presenta dos caras. Aquí nuevamente encontramos a Esteban en el suelo, también con las manos en actitud de oración y el cuerpo cubierto de piedras que le han lanzado los sayones que aparecen junto a él, tres en una cara y dos en otra, mientras que en la arista que las separa aparece una cabecita que se asoma, con las manos apoyadas en un alféizar para contemplar la escena. En mi imaginación (tantas interpretaciones como intérpretes), pudiera ser un guiño, una referencia al versículo 58 del tantas veces mencionado capítulo de los Hechos de los Apóstoles:

- ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!

Los verdugos del santo presentan rostros diferentes unos de otros, lo mismo que las vestiduras; sus gestos son también de indolencia mientras que esta vez, por lo bien conservado que está el capitel, podemos ver a un Esteban mirando al espectador delante de las dos figuras con las que comparte cara de la cesta, de manera que así obtiene volumen y profundidad.

Iglesia de San Esteban de Ciaño. Martirio de San Esteban

Iglesia de San Esteban de Ciaño. Martirio de San Esteban


Iglesia de San Esteban de Ciaño. Martirio de San Esteban

Se ha especulado acerca del porqué de las representaciones del martirio de San Esteban a lo largo de la Edad Media y se concluye que el protomártir es un modelo de comportamiento para alcanzar la salvación. Posiblemente sea ese el motivo, pero no podemos olvidar también que San Esteban era y es el patrón de los canteros y albañiles y posiblemente, los maestros medievales quisieran honrar a su santo contándonos en piedra lo único que se sabe acerca de él: su martirio.

Nadie daba puntada sin hilo, recordemos, pero en la Edad Media no se desconocía que el discurso que pronunció ante el Sanedrín fue un completo alegato que afirma que Jesús es el Justo anunciado por los profetas; y esto era muy importante en una sociedad cuyas máximas aspiraciones eran la supervivencia y la posibilidad de ir al cielo tras el paso de la muerte, y tal vez ese sea el único y verdadero mensaje que se quiera transmitir con estas originales representaciones,

55 …pero Esteban, lleno del Espíritu Santo y puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios.

Así debieron verlo nuestros antepasados y aceptaron el mensaje lanzado por el diácono Esteban hace dos mil años, recado que fue relanzado y transmitido hasta hoy por los maestros anónimos de los siglos XII y XIII.

Para acabar, solo queda decir que hoy en día San Esteban es patrono de Roma, y además de los canteros, albañiles, mamposteros y talladores de piedra, como ya quedó dicho, lo es de los caballos, los mozos de cuadra, cocheros, tejedores, sastres, toneleros. También ejerce de protector contra la obsesión, las piedras y cálculos renales y biliares, la pleuresía, los dolores de cabeza y es un eficaz mediador para pedir una buena muerte.


Antonio García Francisco. 
Madrid, diciembre de 2022

jueves, 7 de octubre de 2021

Interpretando un símbolo románico: el Bautismo.

 

El Románico es el arte del símbolo por excelencia, pero el símbolo no es algo privativo del arte Románico, sería estúpido pretenderlo, lo mismo que lo sería despreciar su existencia en esta época por el simple hecho de que nos resulte difícil de comprender. 

Portada del cementerio de Navarrete, La Rioja.
Portada del desaparecido Hospital de la Orden de San Juan de Acre, S. XII

Efectivamente, no existe un libro de claves en el que se nos diga a ciencia cierta que esto significa tal cosa, mientras que aquello significa tal otra. Pero hay que tener en cuenta algo fundamental: ese libro no existió nunca, ni tan siquiera en aquellos días, luego podríamos partir de la base de pensar que estamos en las mismas condiciones que estuvieron los contemporáneos de las creaciones que hoy contemplamos. 

Ningún tratado de la época trazó una síntesis sobre la simbología, y mucho menos recopiló los conocimientos representados, y esto, por dos motivos fundamentales. Primero, porque el símbolo es la expresión de una idea que tiene el que lo crea, la cual puede quedar falseada al plasmarla en piedra o en pergamino, y también puede resultar desdibujada o desafinada por el filtro de la comprensión del que recibe el mensaje. Segundo, porque no se trata de una doctrina, sino del reflejo de una manera de vivir, de ver y comprender la vida, de manera que tampoco era muy necesario un libro código. La curiosidad, apoyada en conocimientos propios que tuvieran de la vida, sería la única herramienta de la que podrían valerse para interpretar. Estamos, pues, en las mismas condiciones.

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.
Detalle portada oriental de la galería porticada

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.
Detalle de la galería porticada.

Iglesia de San Miguel. Sotosalbos, Segovia.

Tal vez no sea oro todo lo que reluce en portadas y no todo lo que vemos sean mensajes ocultos en canecillos y capiteles, pero cuidado, nada se debe al azar, nada se ha puesto para rellenar espacios vacíos. Hay unos detalles decorativos, unas lacerías, un zigzag, que parecen elementos ornamentales sencillos, pero que quien esto escribe les dedica toda su atención hasta el punto de que se alegra cuando los encuentra en portadas y arcos de galerías porticadas. Son, o suelen ser, una línea o franja de triángulos abiertos.  ¿Ven lo difícil que resulta describir un símbolo? Unos lo llaman dientes de perro, otros los conocen como dientes de sierra; esos dicen que representan las aguas del gran mar que es la vida; aquellos otros, más cultos ellos, opinan que son reminiscencias de los canteros orientales, aunque olvidan que este motivo ornamental ya aparece en las cuevas pintado en rojo desde el Neolítico. Tampoco faltan, por supuesto, quienes afirman que solo son motivos estéticos sin más funcionalidad que rellenar espacio.

"Cueva Pintada." Gáldar, Gran Canaria. 
Ideograma paleolítico que muestra un elaborado calendario lunar y solar que se basaría en la combinación de series organizadas a partir del número 12 y en la alternancia del rojo, el blanco y los espacios sin pintar. 

Cerámica del Paleolítico. Museo de Zaragoza.

Para quien esto escribe, estas líneas medievales zigzagueantes no son otra cosa sino una representación idealizada de las aguas del Bautismo. Son muy abundantes sobre todo en Asturias y Segovia. Personalmene, las hemos visto, por motivos de cercanía, muchas veces en Segovia, en San Pedro de Gaíllos, donde aparecen tanto en las arcadas de la galería porticada como en la portada, lo mismo que en Orejana; en Requijada, en Muñoveros, en El Olmo, en Sotosalbos… donde aparecen esas franjas que realmente recuerdan las ondas del agua, aguas vivas, que se mueven, purificadora como las que han de utilizarse para administrar el sacramento del Bautismo. Son un símbolo, una sustitución de una idea, un mensaje que están enviando al que se aproxima: 

“¡Alto! Este lugar está reservado para los hijos de Dios y si no estás bautizado este no es tu sitio, tu mundo está de puertas hacia afuera”. 


Juan 3,5: "Jesús le respondió: te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."  

 

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
 Portada meridional de la galería porticada.


Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
Portada oriental de la galería porticada.

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia.
Vista interior de la portada meridional.

Iglesia parroquial de San Pedro.
San Pedro de Gaíllos, Segovia. Detalle.

Iglesia de San Juan Bautista. Orejana, Segovia.

Ermita de Ntra Sra. de Las Vegas. Requijada, Segovia.

Ermita de Ntra Sra. de Las Vegas. Requijada, Segovia.



Iglesia parroquial de San Félix Mártir. Muñoveros, Segovia.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Natividad,
también conocida como Virgen del Olmo. El Olmo, Segovia.

Esta interpretación se refuerza también con el hecho de que las pilas bautismales solían estar en el exterior, en la galería porticada, como en la iglesia de San Pedro Apóstol, de Abánades, Guadalajara, o en baptisterios anexos, como en Santa María de Bareyo, en Cantabria, de manera que se estaba invitando al Bautismo al pagano, como si fuera una especie de peaje por el que había de pasar el inconverso que pretendía acceder al interior del templo, al mundo de Dios.

Parroquial de San Pedro Apóstol.
Abánades, Guadalajara

Iglesia de Santa María la Mayor.
 Abajas, Burgos.

Iglesia de Santa María la Mayor. Abajas, Burgos.

Con motivo de un fugaz viaje de fin de semana a Asturias, donde ya dijimos que es donde más abundan junto con Segovia las hemos encontrado también en la portada del monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, en Villanueva de Cangas, 


Exmonasterio de San Pedro de Villanueva.
Villanueva de Cangas, Asturias.

y en la de San Xuan de Amandi, cerca de Villaviciosa. Unos cuatrocientos kilómetros separan estas iglesias asturianas de las segovianas, lo que nos demuestra una vez más que lo importante del símbolo es comprenderlo.

Iglesia de San Xuan d'Amandi.
Amandi, Asturias.

Iglesia de San Xuan d'Amandi.
Amandi, Asturias. Detalle.

San Xuan d'Amandi.
Ábside con un arco poco usual.

San Xuan d'Amandi. Detalle del ábside.

A veces, los símbolos se suman haciéndose compañía para realzar más el mensaje, y el caso se da en las dos portadas asturianas mencionadas, donde las ondas descritas tienen agregadas unas rosetas tetrapétalas. Asentado que las ondas, dientes de sierra o de perro, como queramos llamarlo, representan las aguas bautismales, estas rosetas son una especie de multiplicador del significado del símbolo bautismal.

San Xuan d'Amandi.
Símbolo de Aguas Bautismales con rosetas.
Lado derecho




San Xuan d'Amandi.
Símbolo de Aguas Bautismales con rosetas.
Lado izquierdo.

             Y es que el hecho de que sean tetrapétalas, de cuatro pétalos, también lleva su carga simbólica. Los números también la llevan y es muy de tener en cuenta, hemos de pensar que, dado que nadie daba puntada sin hilo (mi segunda regla), tampoco tiene por qué ser azar una repetición. Entendido de esta manera, cada número tiene un significado.

             Así, el UNO es la unidad. Todo ente extrae el propio origen a partir de un principio superior y trascendente: el Uno, que no puede dividirse sin dejar de existir, de manera que todos los seres son seres en virtud del UNO. No es el número de Dios porque Dios no tiene número ni medida, pero sí es el número del ámbito divino. 
Efesios 4,5-6 "un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos".
Deuteronomio 6,4: "Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor es uno”.

        ¿Y las tetrapétalas? ¿Qué representa el número CUATRO? Es el número de la plenitud y simetría, como la del cuadrado. Es el número que representa al mundo, la obra perfecta y plena de Dios. Cuatro ríos del Paraíso, cuatro puntos cardinales, cuatro vientos sobre la Tierra, cuatro evangelistas, cuatro estaciones… Y ya tenemos la suma de dos símbolos: el del bautismo acompañando y amparando al del mundo. 

        Sumemos: ¿Acaso se nos quiere decir que el Bautismo protegerá al Mundo? ¿Que todos los hombres del mundo serán bautizados? ¿Qué dijo el Señor?

 
Mateo 28,19: "Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."

         Tampoco hay necesidad de buscar un mensaje complicado, recordemos el principio de la parsimonia, la célebre navaja de Ockham:

"entre las hipótesis que compiten entre sí, se debe seleccionar la que tenga menos supuestos. "

             En otras palabras más asequibles: la solución más simple es la correcta. Mi tercera regla: hay tantas interpretaciones como intérpretes; a mí me satisface esta. De una manera u otra, está en relación  con la Palabra de Jesucristo a través  del Evangelio de San Mateo.
Tetrapétalas en la cornisa de la iglesia de San Cristóbal.
La Cuesta, Segovia.

Tetrapétala en la cornisa de El Olmo, Segovia.

Tetrapétalas en grupos de cuatro en Ntra. Sera, de la Asunción
Duratón, Segovia.

Para acabar esta entrada que en principio iba a ser muy corta, pero está visto que yo no sé ser breve, queda decir que, en las tantas veces mencionadas iglesias románicas segovianas con el símbolo de las aguas bautismales en sus portadas, suelen ser rosetas hexapétalas y a veces incluso octopétalas las que aparecen, abundando las tetrapétalas el alero.

Tetrapétalas bajo el símbolo del bautismo en
San Pedro de Villanueva, Asturias.

Barahona del Fresno, Segovia. Iglesia de San Cristóbal.


Parroquial de  Santa María la Antigua, Butrera, Burgos.
Detalle de hexapétalas en la portada.


Parroquial de  Santa María la Antigua, Butrera, Burgos.
Detalle de la portada.

¿Y el OCHO de las octopétalas? Pues más de lo mismo: El 8 representa la SALVACIÓN, la resurrección, el paso a una nueva vida, es el día siguiente a la culminación de la Creación, el día en que el hombre empieza su vida. ¿Y que nos diría el principio de la parsimonia de nuestro buen franciscano Guillermo de Ockham? Pues puede que lo mismo: la salvación comienza por el Bautismo; las aguas que bordean o son bordeadas por las rosetas octopétalas son el primer paso hacia el Paraíso.


Octopétalas bajo el símbolo del Bautismo.
Iglesia de la Virgen del Olmo. El Olmo, Segovia.
La portada polilobulada presenta diez lóbulos.
El diez expresa la totalidad, el orden divino o el conjunto completo de algo.
 Diez mandamientos, los diezmos o Moisés poniendo jefes de diez en diez.

Tetrapétalas en la cornisa de la iglesia de San Cristóbal.
La Cuesta, Segovia.

Octopétala en Duratón, Segovia.

              Y hasta aquí hemos llegado.

Vuelvo a recalcar: mi tercera regla postula que hay tantas interpretaciones como intérpretes, con lo que admito y respeto cualquier otra opinión. Parafraseando a D. Mariano José de Larra, este pobrecito hablador ha expresado la suya. 

 

Antonio García Francisco

Madrid, octubre de 2021