| Idealización de una estampa del monasterio de San Pedro de Villanueva, hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís. Asturias |
La jornada
dedicada a explorar el territorio U fue liviana, apenas dimos tiempo a que
apareciese el cansancio, y aquí estamos, dispuestos a recorrer los dominios de
esta letra que nos recuerda la firma que deja la gravedad en los planos.
Aquí nos
esperan viejos conocidos. Ya nos hemos encontrado con ellos en alguna ocasión,
aunque solo de pasada. Ha llegado el momento de detenernos, saludarlos como es
debido y descubrir quiénes son realmente.
Comencemos
sin más demora. Nuestro particular Monte do Gozo nos aguarda al final de
esta etapa y, más allá de esa cima, en la próxima —la última— alcanzaremos por
fin la meta de una empresa que emprendimos hace ya más de medio año.
El camino
recorrido ha sido largo, curioso y lleno de hallazgos; pero aún queda un último
tramo por andar.
Adelante,
pues. La V nos espera. Nos recibe el tantas veces mencionado
VANO
Es cualquier
hueco en un paramento: puerta, ventana, óculo,
rosetón, arcosolio, aspillera, saetera,
tronera, arquería...
No todos tienen que ser diáfanos; también los hay ciegos, como los arcos ciegos o el recién mencionado arcosolio, que, además de su función arquitectónica, cumplen con la creación de un efecto visual de movimiento y de ligereza.
| Vanos. Arcos ciegos en la torre de la iglesia de San Nicolás de los Servitas Madrid, siglo XII |
VENTANA
Hueco o vano
practicado en un muro, a más o menos altura, con la finalidad de dar luz y
ventilación al interior.
VENTANAL:
ventana grande.
| Ventana absidial. Monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva Hoy Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís. Asturias Siglo XII |
VERDUGADA
Hilada horizontal,
generalmente de ladrillos, a veces de lajas, que se intercala entre otras de
distinto material para dar estabilidad al muro y ritmo visual al mismo tiempo.
| Verdugadas de ladrillo sobre mampuestos de pedernal. Ermita de Nuestra Señora de la Antigua. Madrid siglo XIII Aparejo alcalaíno. |
La técnica del encintado de sillares de piedra (sillarejos o mampuestos) con verdugadas de ladrillo es lo que se denomina “aparejo alcalaíno” por ser el aparejo que se usó en la reconstrucción de la muralla de Alcalá de Henares. No debe confundirse, como hacen muchos “expertos”, con el aparejo toledano, que utiliza cajones de piedra y cajones de ladrillo alternos.
| Aparejo toledano. Iglesia de Santa Eulalia de Mérida. Moros, Zaragoza, siglo XIV, reformada en el XVII |
VERMICULADO
Motivo geométrico que se basa en el infinito entrecruce de líneas sinuosas semejantes a las que hacen los gusanos en la madera.
| Vermiculado. Iglesia de Santa Eulalia. Ujo, Mieres, Asturias. Siglo XII |
| Vermiculado. Colegiata de Santa Juliana, Santillana del Mar. Cantabria, siglo XII |
VERTICILO
En escultura románica, es un conjunto de tres o más hojas, pétalos, ramos, flores, etc., que están en un mismo plano alrededor de un tallo.
| Verticilo. Ventana absidial monasterio de San Pedro de Villanueva Cangas de Onís, Asturias, siglo XII |
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| Verticilo. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Duratón, Segovia, siglo XIII |
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| Verticilo. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Duratón, Segovia. Siglo XIII. Abajo, mis cuñadas tomando el sol. |
VITILO
Término poco frecuente que designa un motivo decorativo en forma de espiral o enrollamiento.
Es más
frecuente VOLUTA.
VOLADA, VOLADIZO, VUELO
Que acusa vuelo
en dirección perpendicular o diagonal al miembro sustentante.
Ver a modo de
ejemplo, y sin ser exhaustivos y sin ánimo de apabullar, alero, arimez, can, canecillo, cartela, cornisa, guardapolvo, imposta, matacán, ménsula, mocheta, modillón, rafe, repisa, saledizo, tejaroz.
VOLUTA
Motivo decorativo en forma de rollo en
espiral, generalmente vegetal.
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| Volutas. Portada del antiguo monasterio de San Pedro de Villanueva Hoy Parador de Turismo de Cangas de Onís. Asturias. Siglo XII |
La tarde empieza a caer y, con ella, la jornada se va apagando lentamente. Acabamos de recorrer el territorio V y, tras este último tramo, alcanzamos por fin
nuestro particular Monte do Gozo. Desde aquí, ya en lo alto, el
cansancio se mezcla con esa satisfacción que acompaña a quien sabe que el
destino está cerca.
Y allí, al
otro lado de la llanura, aparecen por fin las torres del territorio Z.
Aún nos separa de ellas una última etapa, pero ya podemos verlas. La meta,
tantas veces intuida a lo largo de este viaje, se recorta ahora en el
horizonte.
Cae la tarde sobre el camino. Nosotros hacemos un alto, contemplamos lo recorrido y tomamos aire. Mañana nos espera el último territorio. El último tramo. La Z.
Venceremos.



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