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sábado, 24 de abril de 2021

SAN QUIRCE DE LOS AUSINES. Un mensaje con tintes escatológicos.

Dice el refrán que es de bien nacidos el ser agradecidos, y para hablar de San Quirce de Los Ausines, lo primero que hay que hacer es dar las gracias a los propietarios por permitirnos el privilegio de poder disfrutar de una visita que espero poder repetir alguna vez en el futuro. Nada me agradaría más que el hecho de que esta sencilla entrada en el blog de la modesta emisora escolar Radio Cangas Reconquista, humildes líneas comparadas con la infinidad de literatura que existe acerca de este edificio, pudiera ser leída por ellos y comprendieran la gratitud que les quiero expresar.

Iglesia de San Quirce, 1931

La iglesia de San Quirce. M. Whitehill.  Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 98, cuaderno II (abril-junio. 1931), pp. 795-812

Portada Oeste

 José Nicolau y Bartomeu, entre 1868 y1884

Que hay mensajes en las manifestaciones escultóricas del arte románico es algo que a estas alturas los lectores del blog no deben dudar, ya nos lo demuestran todas las obras que hemos contemplado en entradas anteriores, aunque sean decoraciones de simple hojarasca.

Que hay todo tipo de mensajes es otra realidad incuestionable. Y que hay que poner a la imaginación al límite para descifrar algunos, también es indiscutible, pues eso mismo hicieron hace siglos sus autores para cifrarlos.

Hoy en día conocemos algunas claves para interpretar lo que transmitieron los maestros canteros hace casi mil años en los edificios que levantaron. Para nuestros antepasados de hace treinta y pocas generaciones, no había problemas de comprensión, pero hubo algunos que fueron tan previsores, y no es broma, que podría parecer que sabían que llegaría una época tan adelantada tecnológicamente en la cual, precisamente por tener tanta información, seríamos incapaces de entender y descifrar lo que escribieron en piedra, y por eso dejaron las pistas necesarias. Este es el caso de la iglesia del que fue primeramente monasterio, después abadía y hoy simplemente iglesia de San Quirce de Los Ausines.

San Quirce de los Ausines hoy.

“… Con un lenguaje de formas de una increíble grosería se dice de este mundo, a partir de Adán y Eva, que es una basura (…) poniendo en relación escenas de esta caída con la aparición de diversos pecados del mundo.”   YARZA, JOAQUÍN. Arte y arquitectura en España 500-1250, Madrid 1979, p. 200.

 

Tratar de describir el templo en su totalidad es gran tarea para la que no me siento capacitado ni entiendo que este sea el lugar más adecuado. Pero podemos hacer otra cosa,  y creo que lo primero es aceptar que estamos ante un libro de piedra y pensar que tiene muchas páginas para leer. Centrémonos en al menos una.

Dado que se llega al edificio por su fachada Sur, una vez vista, comenzar por el principio sería recorrerlo hacia el Este, describir el ábside, pasar a la fachada Norte con su portada monumental, contemplar la torre y acabar en la portada Oeste, que da acceso al interior. Yo me limitaré en esta ocasión, precisamente a leer la página que compone la portada occidental del templo, y concretamente a las figuras que ¿adornan? - ¿es eso adornar o es otra cosa? -, o quizás tal vez mejor sería decir que enseñan deleitando desde el alero.

San Quirce de los Ausines. Portada Oeste



Detalle del conjunto

Lo primero que vemos cuando levantamos la vista es una serie de once canecillos y diez metopas que, por poca imaginación que tengamos, entendemos que son escenas del Génesis en las que se cuenta la historia del Paraíso, la fruta prohibida, Caín y Abel… ¡Oh, qué bonito! dirá un ojo de turista, pero, cuidado, nosotros ya hemos entrenado un poco el ojo en este blog y, a poco que nos fijemos, veremos que la historia que se narra en los canecillos, aun siendo la misma, es diferente y complementaria a la narrada en las metopas, o viceversa. ¡Y el golfo del escultor tuvo la osadía de explicar las escenas! Lo llaman explanationes, y son textos explicativos cincelados en el mismo capitel, canecillo, tabica o metopa. 

Vamos a ello y a ver si yo también me sé hacer entender con la facilidad que aquel anónimo cantero logró hacerlo.

Lo primero que hay que decir es que quien puso o mandó poner estas tallas ahí, lo hizo porque esperaba que, como mínimo, alguien las mirara y no se quedase en lo anecdótico-gracioso-grosero-soez de la primera y la última metopa, lo digo por las llamadas de atención que contienen y porque es lo que al final se recuerda y se publica. Y esto hay historiadores consagrados al Románico que lo tienen muy en cuenta.

Lo segundo a tener en consideración, es que no existe la generación espontánea, y que, si las figuras que vamos a describir llevan ahí tantos siglos, es porque alguien pagó para que se hicieran y luego permitió, con su visto bueno, la colocación en el lugar que ocupan desde entonces, y no fue por capricho, sino porque, evidentemente, servían ara algo. Fuera pues mojigaterías y falsos escrúpulos rancios y puritanos del Siglo XXI, que estos relieves han sido catalogados como uno de los programas iconográficos más relevantes del siglo XII. Mi segunda norma: nadie daba puntada sin hilo.

 Se trata de un conjunto iconográfico realizado a en torno al año 1147, y es indudable que tiene un carácter pedagógico y divulgativo promovido por los monjes que lo encargaron, aprobaron y pagaron. La calidad de ejecución nos habla de un taller artesanal en su realización. Lo indudable es que tiene un indudable carácter pedagógico y divulgativo promovido por los monjes que lo encargaron, aprobaron y pagaron. 

Alero


Parece ser como si los canecillos contaran una historia “elevada”, “culta” del Génesis destinada a clérigos y gentes instruidas, mientras que las metopas, más… vulgares diría yo en cuanto a talla y escena, parecen destinadas a dar otro tipo de enseñanza destinada al público en general, y más que enseñanza, a exponer la desvergonzada interpretación del cantero o sus comitentes. Insisto: solo hablamos del alero.

No es ningún error; el alero pudiera ser, al igual que la pila bautismal de la parroquial de Mahamud, Burgos, de la cual puede que hable otro día, un libro abierto que si lo sabemos leer nos hablará de la mentalidad jocosa y piadosa a la vez de nuestros ancestros medievales, tan alejada de las tonterías que nos quiere meter en la cabeza Hollywood.

Mi primera norma: tratemos de escuchar a las piedras.

Como dije, hay palabras grabadas que orientan al lector, las explanationes, del latín explanatio-onis, que significa explicación, interpretación, lo que pasa es que hay que tener mejores medios que los que maneja un servidor para poderlo apreciar, aunque aumentando el detalle y el contraste de la fotografía se pueden ver. Tal vez lo logre con mejor objetivo en una nueva visita.

“Explanationes: Llamamos así a las inscripciones que acompañan a escenas iconográficas complementando su interpretación y significado. Hemos recogido hasta veintiuna inscripciones de este tipo. Según sea el nombre del personaje o un mensaje doctrinal las clasificaremos en intitulativae o doctrinales. […]

Explanationes intitulativae: Son las que recogen únicamente el nombre del personaje representado.

Explanationes doctrinales: son las que explican la escena representada, generalmente escenas bíblicas.” Alejandro García Morilla, las inscripciones medievales de la provincia de Burgos: siglos VIII a XV.


Hecho todo este preámbulo, vamos a tratar de narrar la historia tal y como aparece, siguiendo el orden material, lógico o ilógico, pero pretendido por comitentes y constructores. Lo haré libremente, a mi manera, con mis errores seguros y mis posibles aciertos, aunque añadiré a la cosecha propia, observaciones de D. Justo Pérez de Urbel, catedrático de Historia de la Edad Media de España, y algunas encontradas en el Archivo Epigráfico de Historia Tardoantigua y Medieval. Las fotografías también procurarán llevar el orden que tienen en el edificio.

Empieza la lectura

Dios Creador

Adán y Eva

Si empezamos a leer este libro en piedra de izquierda a derecha, los dos primeros canecillos representan la creación de Adán y Eva. En el primero hay un personaje con una cruz en la mano derecha. Es el Padre Eterno, el creador de todas las cosas, como lo dice el resto de inscripción: R OMN, que debe completarse en esta forma: CREATOR OMNIVM. El segundo canecillo contiene dos figuras, hombre y mujer. Son, a todas luces, Adán y Eva recién salidos de las manos de Dios; y así lo atestigua la grabación casi desaparecida que dice “ADAM EVA”.

Explanatio

Pero aquí viene el primer mensaje destinado probablemente al pueblo. En la metopa situada entre ambos canecillos (recordemos: canecillos, mensaje religioso; metopa, mensaje popular) nos encontramos con una figura extraña, cuya actitud, inexplicable a primera vista, nos explican estas dos palabras grabadas en la piedra: MALA CAGO (“CAGO MANZANAS”). Sin duda, para el artista, el acto aquí representado tenía relación con la manzana del pecado original. Volveremos al tema.

MALA CAGO

Explanatio


Bien. Viene a continuación del segundo canecillo otra metopa que representa a un ave cuyo nombre se leía en la inscripción, de la cual no quedan más que estas dos letras: LO. Tal vez: GALLO, pues es lo que parece y además luego se repite, también lo veremos.

Gallo

Ojo: primera metopa: CAGO MANZANAS, un aviso que nos da un personaje; segunda metopa: un gallo, que nos expresa que lo que viene a continuación se puede decir a voces porque es cierto. De la presencia de los gallos en el alero se han dado varias interpretaciones, desde la muy interesante de que tiene una función apotropaica, hasta una representación de la futura llegada de Cristo, que lavará el pecado original (el canto del gallo ahuyenta los demonios de la noche y anuncia o trae la luz del nuevo día como Cristo ahuyenta los demonios al traer la Luz de su Iglesia), pasando por la idea de que representa la sexualidad masculina, causante de tantas barbaridades. 

La idea de su función apotropaica y protectora es la más interesante y, por tanto, la más seguida; yo, como siempre, lo he dicho más veces, me inclino por mi tercera norma, la cual no es otra sino aplicar la ley de la parsimonia, el principio de la navaja de Ockham, que establece que, "en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable". El primer gallo anuncia que va a cantar y el segundo, que veremos al final, avisa de que ya ha cantado. 

Mi tercera norma: hay tantas interpretaciones como intérpretes.

Adán y Eva

Explanatio: MORSU MARITU















Tercer canecillo: Adán y Eva; Adán está comiendo del árbol prohibido en el que se enrosca la serpiente. Presenta la grabación “MORSU MARITU”, algo así como que hace alusión a la desgracia que Eva trajo a su marido mordiendo la fruta del árbol prohibido, pues “morsu” es el participio del verbo latino mordeo, morder. Deduzco pues, que significa “mordida del marido”. No alcanzo a mucho en latín estudiado de mala gana hace más de cincuenta años, pero creo que alude al mal y a la mujer que lo introdujo.

LUCTA

La siguiente metopa, la tercera, está descrita con la palabra LVCTA (lucha). Es una lucha cuerpo a cuerpo. Dos hombres vestidos se agarran del cuello e intentan echarse por tierra. El gallo anterior tal vez nos está queriendo decir que del pecado Original vinieron las guerras y luchas entre los hombres.

Cuarto canecillo y quinto canecillo: un ángel con una espada ancha y la leyenda “ANGELUS DEI” en el cuarto; Adán y Eva expulsados y abandonando el Paraíso en el quinto, con la leyenda “EJECIT ADAM DE PARADISO”. En la metopa intermedia se nos representa a dos hombres con espadas que se agarran del cuello. Con el quinto canecillo se acabará la historia de Adán y Eva y se iniciará la de Caín y Abel, pero las metopas siguen con su historia paralela, la historia de las consecuencias de lo que se narra en los canecillos

ANGELUS DEI
Explanatio de Angelus Dei



EJECIT ADAM DE PARADISO


Recordemos que cuentan lo mismo, pero de otra manera. 

Viene así por su propio orden una que podría ser, y yo creo que es, una agresión sexual. O el inicio de una actividad sexual consentida, que diríamos hoy. 

Quizás la dama colabore o tal vez se defienda empuñando un objeto en su mano derecha atrapada por el varón; quizás el varón la esté ofreciendo algún objeto que no sea lo que pensamos, que no me cabe duda de que lo es. El caso es que en el espacio vacío no se leen más que estas dos letras: “IO”, YO, el hombre que soberbia y orgullosamente se autorretrata. ¿Será que ha nacido un “hombre nuevo”, un hombre libre, EL HOMBRE como tal? IO, YO, ¿el hombre que se atreve a contar lo que nadie se atrevió antes? ¿El narrador, orgulloso de ser un pecador, un fornicador, puede que un acosador y violador más? ¿YO colectivo? ¿YO indiviudal, el del gran pene que me siento pecador? ¿El que caga? ¿El que está situado al principio, en el centro y en el final de la historia narrada? ¿El hombre descrito por San Pablo?

Romanos 7,19: "Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, este hago".

Me resulta difícil el significado exacto, pero lo intuyo. me inclino por pensar que este hombre no se quiso autodefinr como un lujurioso que se sintiera orgulloso de ello, sino que más bien, se sentía un hombre como todos, el hombre que sabe que es un siervo del Pecado Original y que no dudó en representarse a sí mismo en uno de sus muchos pecados, quizás el favorito. 

IO

Explanatio











Acabó en el canecillo 5º la saga de Adán y Eva y en el canecillo 6º comienza la historia de Caín y Abel. 

FACTUS EST ABEL
Explanatio



En este canecillo ya tenemos a un personaje con capucha. Es Abel con largo cayado en la mano derecha y cuerno en la izquierda para llamar al ganado. El letrero dice: FA [CTVS EST ABEL]. Esto se completa con la metopa siguiente donde hay una cabra ramoneando con las dos palabras siguientes: PASTOR OVIUM “: SE HIZO ABEL PASTOR DE OVEJAS.

PASTOR OVIUM

Damos otro paso y estamos en el canecillo 7º: la ofrenda de Abel. Abel lleva bajo el brazo un cordero, para ofrecérselo al Señor. El letrero dice: “ABEL”. En la metopa que sigue está el rebaño de Abel, representado por un carnero o un perro y tres ovejas. Y llegamos al cancillo 8º: la ofrenda de Caín, al que le vemos con una brazada de espigas. Para que no haya dudas, en la explanatio arriba pone “KAIN”.

ABEL. Abel llevando su ofrenda

El rebaño de Abel


Caín llevando su ofrenda



Vista del conjunto Abel-Rebaño-Caín

En clara simetría con el rebaño de Abel, en la siguiente metopa tenemos a un hombre arando. La leyenda dice: “KAIN AGRÍCOLA”. Se pueden ver las partes que componen un arado romano.


KAIN AGRICOLA

Explanatio


Conjunto


Siguiente canecillo, el número 9, es un hombre levantando una espada. Es Caín, así lo dicen las palabras escritas encima: “KAIN IMPIVS”. Y el número 10 con un hombre que mira al anterior, a Caín, es Abel, aterrado delante de su hermano, levantando una mano, como para detener el golpe. El letrero no deja lugar a dudas. Dice: “ABEL PASTOR”

KAIN IMPIVS

ABEL PASTOR


¿Y qué hay entre estos dos canecillos? Pues una metopa con un gallo. Lo dice claro: “GALLUM”, y como el que vimos en la metopa segunda, nos quiere decir algo importante: SIGNO APOTROPAICO probablemente, aviso de que la historia se termina, pues en el último canecillo Dios se presenta a Caín y le dirige las palabras que se leen en la inscripción: “VBI EST ABEL FRATER TVVS” ¿DÓNDE ESTÁ ABEL, TU HERMANO?




VBI EST ABEL FRATER TVVS


Pero, ¿qué hay en la metopa intermedia, también la última, en la saga de Caín y Abel, en la historia paralela y simultanea que nos cuentan nuestros anónimos canteros?

Pues tenemos a otro personaje malencarado, como el primero, el que decía “MALA CAGO”, solo que este claramente está defecando y dice la explanatio: “IO CACO”, YO CAGO.

IO CACO



IO CACO

Explanatio IO CACO

Conjunto

Así es como hace novecientos años nos definieron el mundo que teníamos: del MALA CAGO, cago manzanas, es decir, “produzco oportunidades de pecado, soy creador de pecado”, o también  “me cago en la manzana” porque dio paso al pecado desde el momento en que la mordieron nuestros primeros padres, hasta la rúbrica final, el “IO CACO”, “yo cago”, o “me cago en lo que he dicho”, “me cago en lo que os cuento”, o el más castizo “mecagontó” y, como dice la historiadora/autora Cristina Párbole, “ESTABAIS AVISADOS Y LA CAGASTEIS”, frase que aplaudo y a la que yo añadiría “TONTOS DEL CULO” para rematar castizamente. Estamos en el paso del latín puro al latín vulgar, tampoco está muy claro lo que quiere decir la frase traducida literalmente, ¿no?

Pero también es el hombre sincero, como dije, que se sabe siervo del pecado y nos cuenta su manera de entender la desobedicencia de Adán y Eva y lo que trajo consigo. 

Como dice la frase de D. Joaquín Yarza que cité al principio, “…con un lenguaje de formas de una increíble grosería …, es indudable que los textos contienen un mensaje promovido por los canónigos de la colegiata, dirigido a un público que no está muy claro cuál pudiera ser. Y por eso mismo se justifica la presencia del gallo en la interpretación de que es un símbolo apotropaico: para que quien lo viera no maldijese en la puerta del templo pudiera pasar al interior con esa idea, el gallo frena el mal de la maldición y el devoto de San Quirce y Santa Julita deja la maldad en la puerta. 

O algo así.

Antonio García Francisco

Madrid, abril de 2021

Fotogragías propias y mi agradecimiento a Pedro Lozano Huerta, sin cuya ayuda me hubiera sido imposible conocer este monumento.

Y mi gratitud reiterada a los propietarios del mismo.
    

martes, 9 de marzo de 2021

Las voces de las piedras. Una historia moral escrita en Duratón.

 

“Espinas y lazos hay en el camino del perverso: el que guarda su alma se alejará de ellos”. Pr 22,5

“Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado una espina en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera”. 2 Cor 12,7


Me propuse hacer una entrada corta en el blog, pero está visto que no sé explicarme con pocas palabras.

Quienes me conocen saben que sigo tres máximas acerca de la escultura románica. 

La primera, que nadie daba puntada sin hilo, pues todo es símbolo; la segunda, que para descifrar ese símbolo hay que tratar de escuchar a las piedras; la tercera, que hay tantas interpretaciones como intérpretes. 

Vamos con la segunda: hay que escuchar a las piedras, ellas nos van a transmitir un mensaje que sus tallistas nos dejaron en ellas hace siglos, y lo vamos a intentar en una iglesia segoviana.

Nuestra Señora de la Asunción. Duratón, Segovia

En la fachada Norte de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, en el pueblo segoviano de Duratón, hay unos canecillos a los que, avergonzado lo digo, nunca presté demasiada atención en las incontables visitas que he girado a tan emblemático archivo pétreo del siglo XIII.

 Y de repente, ahí está el mensaje.

Nuestra Señora de la Asunción, Duratón. Vista norte


         Pero tengo que describir primero dónde está situada esta iglesia en cuya galería porticada he pasado tantas horas. 

Nuestra Señora de la Asunción, Duratón. Vista oeste

Duratón, treinta y un habitantes en 2020, está a 80 Km de mi casa, lo que me permite llegar hasta allí en menos de una hora. La iglesia está situada a las afueras de la población, en una amena pradera a orillas del río del mismo nombre, el Duratón, afluente del Duero por la márgen izquierda, a los pies de la que fue primero ciudad romana y después visigoda de Confluenta, hoy un despoblado, pero muy rica en historia y vestigios arqueológicos saqueados durante siglos.

Nuestra Señora de la Asunción, Duratón. Vista sudeste

Y allí nos quedó la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, una de las iglesias románicas rurales de mayor empaque y más interesantes de la provincia, que por sus esculturas es considerada cabeza de una serie comarcal, bautizada como “taller de Duratón”, finales del siglo XII el templo y principios del XIII la galería porticada.

Nuestra Señora de la Asunción, Duratón. Vista este.
Los sarcófagos que se ven en primer término han sido acarreados de la cercana necrópolis hispanorromana a efectos de conservación y que no estorben en las labores agrícolas.


Habrá que acabar aquí esta breve descripción de la iglesia, pues es tanta su riqueza arquitectónica y escultórica, que nos llevaría horas dar una aproximación a lo que es y lo que representa. La fachada sur, considerada aisladamente y sin la galería porticada, ya es en sí misma un manual de arte románico. Y quedarían el ábside, la fachada norte y el imafronte al oeste, también con su galería, para empezar luego con las marcas. ¡Uf, qué agobio!

Detalle de la galería porticada

Detalle de la galería porticada








Detalle de la galería porticada.
La chucha ha visto tantas iglesias que, considerando su raza, podría escribir una tesis doctoral.


Los canecillos que contienen la historia que vamos a conocer están en la fachada norte, sitio poco habitual para colocar elementos escultóricos porque esta orientación facilita la erosión y la meteorización de la caliza y la arenisca, aunque, como se ve en la fotografía tomada desde el oeste, quedan un poco al resguardo de la cercana sierra.

Son fáciles de describir. Están en la mitad derecha del espectador, tras una serie de animales y criaturas fantásticas, como un cerdo, un águila bicéfala o una arpía frontal y un grifo. 

Lo que parece un cerdo y un águila bicéfala. Dos signos contrarios y contiguos.
 El águila bicéfala es un símbolo netamente bizantino tomado de los selyúcidas musulmanes.





.

Hay también algunos canecillos que representan la letra capitular de un libro. Todos sabemos lo que es una letra capitular: la primera del capítulo, la primera de una historia. No son las únicas letras capitulares que hemos visto; parece ser que nuestros maestros escultores manejaban códices o bien las veían en los monasterios y copiaban el modelo. Un posible analfabetismo del cantero explicaría que a veces salgan "al revés", especulares, pues posiblemente colocaban la plantilla por la cara opuesta.

Letra capitular S en Duratón.
La orientación de la primera puede deberse a que se colocó mal la plantilla al trabajar el canecillo.

Poco después de una de estas letras capitales, viene un canecillo con representación vegetal que rompe la serie que veníamos siguiendo. Es como si quisiera decirnos que, a partir de ahí, se abre un paréntesis y empieza una historia. Contiene una penca vegetal de nervio central hendido en la que parece que falta una bola, todo apunta a que es lo que los expertos que no se quieren mojar llaman “bola con caperuza”; estas bolas son unas viejas conocidas que representan un fruto al alcance de la mano, una perla de sabiduría que ya está en su estuche.

Lamentablemente, parece que falta la bola que suele aparecer en este tipo de hojas


Seguimos hacia nuestra derecha y vemos a un hombre con algo rectangular en las manos. Está muy deteriorado, pero tiene más pinta de ser un libro que de ser un instrumento musical o uno de labranza, incluso algún tipo de arma. ¿Será alguien que nos está leyendo algo de un libro? ¿Tal vez un sermón? ¿Una lectura moralizante? ¿Por qué no?

Recordemos la regla número tres: tantas interpretaciones como intérpretes. Caliente, caliente.  Veremos cuál es la mía.  Veremos al final. Veremos en qué para esto.

Un hombre que parece que se dispone a leer o leernos algo escrito en un libro.
¿Nos quiere dar alguna lección?

Tenemos al narrador. Ahora comienza la historia propiamente dicha. Un canecillo con una rama con espinas, posiblemente de zarza. Lo que nos importa son las espinas, pero hay que hacer constar que, si bien la zarza ardiente es un símbolo de Dios, el arbusto encierra la fuerza indómita de la naturaleza, pues puede cerrar caminos o colonizar las construcciones humanas, haciéndolas inhabitables. El comportamiento agresor de la planta, identifica a quien, por su propia actuación en la vida, no puede superar sus instintos ancestrales ni emprender un vuelo hacia la liberación, hacia lo celestial. 

Digo que lo importante son las espinas porque son una consecuencia inevitable de la zarza, que es lo que realmente representa el canecillo.

La espina denota el pecado, el dolor y el sufrimiento, siendo, además, emblema de la Pasión de Nuestro Señor, que murió por nuestros pecados. Es el contrario del fruto que representaría la bola que nos falta, el obstáculo que se interpone entre la fruta y nuestros dedos, el obstáculo que se interpone entre el hombre y Dios, por lo que suele ser identificada con los vicios, las faltas, las caídas, los deslices, los pecados, las trampas, las corrupciones y enmarañamientos que encontramos en nuestro caminar por la vida hacia el fin último, gozar del paraíso prometido. Es blanda al principio, cuando nace, y dura al final, cuando se encona. En definitiva, es el símbolo del pecado y del sufrimiento eterno que nos provocará si se llega a hacer crónico en nuestra alma.

Rama con espinas

Siguiente canecillo: un espinario.

El espinario representa en la escultura helenística a un joven sedente desnudo, el cual concentra toda su atención en extraer   una espina clavada en la planta de su pie, apoyándolo sobre la rodilla contraria.

Esta imagen hizo fortuna en la Edad Media, pero ya no era un joven desnudo, solía ser un campesino que, al cruzar la pierna, dejaba al descubierto sus atributos masculinos, pasando automáticamente a ser considerado un símbolo de la lujuria, sin anular, ni mucho menos en todos los casos, la existencia de versiones “púdicas” del mismo.

“…los espinarios comparten espacio con simios, exhibicionistas, alguna femme aux serpents, bailarinas, contorsionistas, personajes encadenados a cepos, músicos y acróbatas, glotones y bebedores, como si a los ojos de nuestros ancestros medievales, la imagen del espinario se hubiera convertido en automático distintivo de lubricidad, perfectamente comprensible para una amplia audiencia, gracias a una engrasada codificación que terminó por oxidarse.” José Luis Hernando Garrido, Mala espina: de la estatuaria antigua a la escultura medieval y otros afeites. UNED, Centro asociado de Zamora.

 

Espinario, no solo un símbolo de la lujuria,
también del hombre que sabe erradicar lo que le impide seguir su camino hacia Dios.


El siguiente canecillo fue el que me llamó la atención, el causante de que me parase a pensar en qué era lo que estaba contemplando desde hacía años y no entendía.

También es muy sencillo de describir: tiene tres peces esculpidos.

He visto canecillos con un pez, también con dos peces, pero con tres peces me parece que este es el único que conozco, aunque mi memoria tiene ventanas a la calle: todo sale volando con las alas de un lamentable rápido olvido.

Un recurso al que suelo acudir cuando algo me llama la atención, es el de la numerología. La numerología es la creencia en la relación simbólica entre un número y una o más representaciones coincidentes con ese número. No es una ciencia, es simplemente, como digo, un recurso.

Pues bien, en numerología se entiende que el número tres es EL TODO. Está relacionado con la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), pero el significado de este número va más allá de eso, significa para siempre. También es LA PERFECCIÓN de Dios relacionado a su creación, pasado, presente y futuro; tiempo, espacio y materia; memoria, entendimiento y voluntad… Suficiente, que los peces sean tres me está conduciendo a algo perfecto relacionado con Dios y la eternidad. Veamos lo que pueden ser los peces.

Hoy día el símbolo por excelencia para el cristiano es la cruz, pero no siempre fue el más extendido. Del pez sabemos que es el símbolo secreto de reconocimiento que empleaban durante el Imperio romano los cristianos, que fueron perseguidos hasta el año 313, cuando se promulgó un edicto en Milán estableciendo la libertad religiosa.

“Las letras correspondientes a la palabra griega ichtys (pez) correspondían a las iniciales de sendos títulos del Salvador: de ahí la abundancia de la pintura de peces en las catacumbas. En otras palabras: la palabra ichthys formaría un acróstico griego que se correspondería con la expresión Iesous Christos Theou Hyos Soter: Jesucristo Hijo de Dios y Salvador. Con esta respuesta la duda queda aparentemente resuelta.” Luis Montero Manglano. ¿Por qué es el pez el símbolo de los primeros cristianos?


         Los bestiarios medievales básicamente beben de esta fuente y otras posteriores:


“La fe me encaminó por todos los lugares y en todos me alimenté del Pez, grande, inmaculado, pescado por una Virgen la cual también le ofrecía como alimento a sus amigos. Ella tiene también un pan y un vino deliciosos”. Epitafio del obispo Albercio de Hierápolis, siglo II. Es difícil que haya alguien que no se dé cuenta de que en la lápida funeraria se hace alusión a Jesucristo, la Virgen María, el Bautismo y la Eucaristía.


        En las Sagradas Escrituras, el pez desciende de categoría, de símbolo de la divinidad baja a símbolo de humanidad, pero sigue yendo de la mano del símbolo crístico, al empezar a representar a los hombres juzgados en el fin de los días en razón a sus pecados y sus virtudes. 


“Asimismo el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces: la cual, estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.  Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.” Mt 13, 47-49



        Únicamente a efectos de ilustrar lo dicho, reproduzco una pila bautismal con espinario existente en Suecia, tomada del blog estevesther.blogspot.com. Obsérvese el porqué de que se considere símbolo de lujuria el espinario.



 


Pila bautismal con espinario de Robladillo de Ucieza, Palencia. No he visto la pila, he tomado la foto del grupo foro.amigosdelromanico.org, post del 19 de julio de 2012. Obsérvese el porqué de que se considere símbolo de lujuria el espinario.



Penúltimo canecillo de la historia



Por último, cierra nuestro relato un sexto modillón con representación vegetal que no tiene la bola del fruto, como si ya hubiera sido recolectado por el “lector” del mensaje escrito en piedra que nos narra el hombre del libro. 

Hemos acabado, os he lanzado un mensaje y he empezado a deciros que había un fruto para extraer (lamentablemente, la bola rota); os he contado la historia y espero que hayáis recogido la enseñanza (la planta que ya no tiene fruto porque hemos sabido interpretar la historia y hemos sacado la sabiduría encerrada en el relato). Eso es lo que nos dice el lector.

Último canecillo. Cerramos el paréntesis que abrimos para contar la historia.

        Queda aquí cerrado el paréntesis que abrimos con la otra planta. Pero nuestra historia no está acabada, todavía tenemos que hilar un poco más.

Ahora vamos a verlo todo seguido para hacernos una composición de lugar, como cuando los niños aprenden a leer y unen todas las sílabas de una palabra.

Obsérvese la cornisa: está decorada con tetrapétalas colocadas de cuatro en cuatro.
Ojo una vez más a la numerología. El cuatro es plenitud y simetría, como el cuadrado, es el número del mundo, la obra completa y perfecta de Dios


Esta es la serie completa. Un canecillo vegetal con fruto en otros tiempos, hoy roto, nos separa de lo anterior que veníamos “leyendo” o, al menos, contemplando.

Viene el personaje del libro. Dije de él:

¿Será alguien que nos está leyendo algo de un libro? ¿Tal vez un sermón? ¿Una lectura moralizante?

Ahora estamos en condiciones de decir que sí, que nos va a contar “algo” de lo que vamos a sacar una enseñanza. Pero ¿cuál puede ser esa historia que nos va a contar?


Pues parece que en un principio nos dice que la vida es un camino que tenemos que recorrer y, como en todos los caminos, vamos a encontrar dificultades, representadas por zarzas y, más que por las zarzas, por las espinas.

Como es un camino hacia la plenitud con Dios, esas zarzas, espinas, pecados, blandas al principio cuando nacen, pero duras al final, son los pecados que vamos a cometer o los vicios en que vamos a caer.



Un hombre se saca una espina a los pies de Cristo. 


Nuestro espinario de Duratón está justo antes de los peces que representan a Jesucristo. En este marfil del siglo X, Constantinopla, es exactamente lo mismo. Duratón, ante un símbolo de Cristo. Constantinopla, ante la mismísima imagen de Cristo. 

            Uno de esos pecados, quizás el más sencillo en el que caer, será el de la lujuria. Pero si somos capaces de vencerlos, de arrancárnoslos, de sacarnos esa espina...


Un hombre se saca una espina junto al símbolo de Dios

… estaremos en condiciones de llegar a Dios, o, de convertirnos en esos peces que Pedro pescará porque se ha convertido en Pescador de Hombres.


    

    La historia narrada por el hombre del libro, puede ser resumida en que la espina evoca la noción de adversidad o dificultad que superar, lo que hace que el hecho de sacársela sea un símbolo de triunfo, en el sentido de que este no se puede obtener cómodamente. Ahora, trasladémoslo al campo de la Doctrina Cristiana y tendremos todas las claves de estos cuatro canecillos.

        Quedaría muy bonito si lo dejáramos aquí. Hemos aplicado las tres reglas que siempre sigo: nadie daba puntada sin hilo; hemos escuchado a las piedras y hemos emitido nuestra interpretación. Pero ¿podemos decir que hemos aprendido algo?

        Yo creo que sí. Hemos aprendido que, si queremos llegar a entender algo de lo que nos grita el románico desde las portadas y desde las cornisas de las iglesias, tenemos que comenzar por preguntarnos a nosotros mismos cuál era el significado de la vida para aquellos hombres, mujeres y niños a quienes iba dirigido el mensaje de los hombres que hacían las iglesias. Y puede, solo puede, que si entramos en ese mundo, lleguemos a entender el qué y el porqué. 

La vida ha cambiado muchísimo en ochocientos años. Nosotros somos hijos del progreso y la civilización; nuestro mundo nos gusta o no nos gusta, pero para ellos, el mundo no podía estar hecho ni de manera mejor ni podía ser más bello porque en aquellas mentalidades había una idea que hemos perdido: "vio Dios su obra y vio que todo era bueno". 

Antonio García Francisco.

Madrid, marzo, 2021