Mira que nos gusta al ser humano mirar arriba, algunas veces, cuestionando nuestra existencia entre tantos puntitos de luz, otras, preguntándonos si por casualidad alguien lejano estuviera haciendo lo mismo, observarnos en nuestro prestado resplandor, o como un mero acto de fe, quien de nosotros no ha mantenido alguna que otra conversación con esas compañeras de nuestras nocturnas reflexiones interpretando sus destellos, incluso, como respuestas
La observación del cielo y por extensión del espacio y sus fenómenos, ha supuesto para el ser humano una auténtica lucha por su comprensión, asimilando de diversas maneras aquello que el cielo les mostraba.
Por ejemplo, los egipcios y los babilonios utilizaron el cielo como calendario agrario, constituyendo la base de la actual astrología, mientras que los griegos, siempre muy metódicos ellos, dieron un sentido matemático en su visión y la tierra como centro de todo.
Desde las culturas prehistóricas hasta la actualidad, el cosmos nos ha traído más preguntas que respuestas y no porque no las tengamos, sino que una sola respuesta genera mil preguntas más, convirtiendo su exploración en el desafío por excelencia. El cosmos siempre estará en la psiquis del ser humano como el gran todo, la profundidad, el infinito, el negro absoluto, el frio eterno, la incomprensión, la distancia, el peligro, la esperanza…… el todo en el todo y él nada en él nada, un lugar gélido que hace que el ser humano sea mucho más pequeño y vulnerable.
Como sabrán este 12 de agosto tendrá lugar un fenómeno histórico, el primer eclipse solar total visible desde la España peninsular en más de 1905. Además, marcará el inicio de un 'trío' de eclipses seguidos (2026-2028), algo sumamente inaudito, para ello tendremos el placer de contar con todo un experto en observación

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