| Recreación de la desaparecida ermita de la Santa Cruz a partir de una fotografía antigua. Cangas de Onís, Asturias. |
Hemos llegado
a la cuarta letra del alfabeto y, para bien o para mal, esta vez el camino será
más corto ya que, si la memoria no me falla, la travesía de hoy no se alargará
demasiado. Son pocos los términos que conozco que empiezan por esta inicial:
puedo contarlos con los dedos de una mano y, además, uno de ellos ya ha
aparecido antes. Por eso, el repaso será sencillo y ágil.
Aunque sea un
tramo breve, no deja de ser un paso más hacia la meta que nos hemos propuesto: completar un glosario breve, sencillo, de andar por casa, el cual sin duda nos ayudará a comprender lo que tengamos ante los ojos cuando nos situemos frente a una iglesia románica. Adelante, pues.
DEAMBULATORIO
o GIROLA
Pasillo que
rodea la parte trasera del presbiterio. Suele ser una prolongación de las naves
laterales y solo excepcionalmente se da sin ellas.
Se trata de
un rasgo propio de la arquitectura románica que más tarde también adoptó el
estilo gótico. Su aparición respondió a una necesidad práctica: el auge de las
peregrinaciones a santuarios de gran devoción, que congregaban a numerosos
fieles en un mismo templo para venerar las reliquias allí custodiadas. Este
pasillo permitía ordenar el tránsito de personas, facilitando que los
visitantes accedieran a las reliquias sin entorpecer los oficios religiosos
celebrados en la capilla mayor.
| Deambulatorio o girola marcado sobre la planta del templo |
| Deambulatorio o girola en monasterio de Santa María de Moreruela. Granja de Moreruela, Zamora Siglo XII |
| Deambulatorio monasterio de Santa María de Moreruela Granja de Moreruela. Salamanca. S. XII |
DENTELLONADO
o denticulado, o adentellonado, o adentellado o dentellado
Cualquier moldura con forma de dientes de sierra.
DIENTES DE SIERRA
Motivo
ornamental formado por una sucesión continua de prismas triangulares —o,
simplemente, de triángulos— dispuestos en serie y creando un perfil en zigzag.
En el arte románico, este diseño conocido como “dientes de sierra”, tallado en piedra, se emplea sobre todo para
embellecer arquivoltas, impostas y cornisas.
Cada una de
las pequeñas piezas con aspecto de colmillo que orla reiteradamente como dientes de
sierra recibe el nombre de dentículo.
| Dientes de sierra en chambrana, arquivolta y arco. Iglesia de San Miguel Arcángel. Caltojar, Soria. Siglo XIII |
| Línea de imposta en dientes de sierra. Monasterio de San Pedro de Villanueva. Asturias. Siglo XII |
DINTEL
Elemento horizontal que soporta una
carga, apoyando sus extremos sobre las jambas o pies derechos de los vanos cuya
parte superior cierra.
| Dintel en la portada de la Colegiata de San Pedro de Cervatos. Cervatos, Cantabria, sigli XII |
| Dintel en la portada de la Abadía de San Pedro. Moissac, Francia. Siglo XII |
DOLIO
El dolio
fue un instrumento musical aerófono (de viento) empleado en el norte de la
península ibérica, con especial presencia en Galicia, a lo largo de la Edad
Media, y que con el tiempo dejó de utilizarse hasta desaparecer. La noticia de
su existencia procede fundamentalmente de representaciones esculpidas en
templos medievales, ya que no se conservan testimonios escritos ni otras imágenes
que lo describan con detalle.
Su
denominación parece aludir a su semejanza formal con los dolia, grandes
recipientes o toneles empleados en la Antigüedad para el almacenamiento y
transporte de vino y aceite, especialmente por vía marítima.
| Hombre tocando el dolio. Iglesia de SAn Román de Lousada. Samos, Lugo Siglo XII |
| Hombre tocando el dolio Iglesia de Santiago, La Coruña. Siglo XII, muy reformada |
| Hombre tocando el dolio. Iglesia de San Pedro Miñón de Santibáñez, Burgos. Siglo XII |
DOVELA
(ver bolsor)
Ya tratada aquí
BOLSOR
Ya tratado aquí.
Y aquí hemos alcanzado el final de esta etapa en la carrera hacia el término zócalo. He hurgado en la memoria cuanto he podido, he revisado mentalmente visitas a iglesias románicas rurales, pero no consigo recordar más términos arquitectónicos que comiencen por la letra D.
Es seguro que haberlos, haylos, como las meigas, lo que pasa es que yo no los recuerdo o, más sencillo si se quiere: no los conozco todavía.
De una manera u otra, que la relación se me agota aquí es un hecho; qué se le va a hacer: los conocimientos no son de goma y llegan hasta donde llegan.
Sí, con la D ya recorrida hasta donde ha sido posible, damos por concluida esta etapa del camino, pero con la mente abierta a retomarlo cuando aparezcan nuevos términos que amplíen la escasa relación desarrollada.
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Antonio García Francisco
Madrid, Viernes de Tentaciones de 2026
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